Opinión

El diseño (explicado para niños) / H+D²

Definición universal y definitiva de diseño (posmodernismo puro). Ante las confusiones semánticas, lingüísticas, dialécticas, académicas, literarias, ensayísticas, anecdóticas y epopéyicas de la palabra “diseño”, hemos decidido firmemente poner fin a especulaciones sin sentido, a laberintos bibliográficos referenciales para citar la definición de diseño en textos aún más distraídos y laxos que la propia referencia.

Hemos resuelto declarar por ende y de una buena vez una definición universal, única e inequívoca de la palabra diseño, definición definitiva, irrevisable e incuestionable, definición por sí sola definitoria e indeficiente, decidida e irrefutable, diáfana y lapidaria, concisa, pero ambivalente, marcaria y diluyente en accesibilidad intelectual y emotiva para cualquier uso estético, productivo, formal, ergonómico, gráfico, biológico, textil, económico y sexual, definición globalizada.

Ilegitimemos las definiciones de Morris, Gropius, Moholy-Nagy, Chanel, van der Rhoe, Beltrán, Behrens, Dior, Wirkkala, Maldonado, Duran, Loewy, Eco, Popova, Porcet, Starck, Eames, Munari, Wong, Costa y hasta Valdés de León por sus interpretaciones metafísicas, históricas y totalitarias de diseño.

Englobemos en una definición universal la multiplicidad del diseño, sus estilos, tendencias, materiales y procesos, colores y formas, contextos y usuarios, encerremos en una línea única el multiculturalismo, la diversidad de elección y uniformemos las minorías. Hagamos una definición que borre del diseño las singularidades, la estética de la diferencia y la pluralidad. Realicemos una definición imperial, única y fundamentalista que no dé paso a definiciones de contexto, ni de historia o de particularidades de procesos creativos, técnicos o académicos.

No busque usted más en libros académicos obsoletos e impenetrables, ni acuda a sitios de dudosa colaboración en páginas web, mucho menos cuestione a las definiciones euro-céntricas de siglos pasados, evite la molestia de hacer una búsqueda incesante y adhiera a esta definición, la cual podrá citar de manera recurrente en sus textos, trabajos o actividades verborreicas de disfrute intelectual, tampoco se tome la molestia de cuestionar dicha definición ya que el motivo de ella es olvidarse de buscar y adherir a ella para dejar de hacer la propia y así darse cuenta que nos encontramos en graves problemas históricos, teóricos y académicos -por lo cual es mejor adherir que plantear una propia-, así evitamos sobresaltos de pensamiento y controlamos lo ya establecido.

Por ende postulamos que han muerto todas las anteriores definiciones, los relatos, las historias, no escriba, busque, indague, cuestione, explore o explique, desarrolle y genere más definiciones de diseño a partir de la siguiente: Diseño (def.), No relato, 4’33” John Cage.

Exhorto a utilizar de hoy en adelante, esta definición que ha llegado a ser posible con base en una deconstrucción minuciosa de la historia y sus contextos, fragmentando cada una de las etapas históricas del diseño realizando un detallado análisis sin síntesis parciales, ni conexiones, ni referencias, ni sistema, ni totalidad, ni orden, ni unidad, exceptuando lo anterior a la menor duda favor de plantearse -o replantearse según sea el caso- sus circunstancias referenciales con relación al diseño y sus anteriores definiciones.

Sirva entonces esta definición universal para contribuir a enriquecer la miseria teórica imperante en el diseñador y en nuestra disciplina.

 

*Gracias a Jean-François Lyotard para la realización absurda de este texto y a José Pablo Feinmann por la explicación.

 


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Néstor Damián Ortega

Néstor Damián Ortega

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