Opinión

Feminicidio, una alerta por la humanidad / Un cuarto propio

 

Aguascalientes

En días pasados, el Congreso de Aguascalientes votó a favor la tipificación del feminicidio como un delito autónomo, más allá del desorden y la ingobernabilidad que hay en el recinto legislativo, que por cierto nos cuesta millones de pesos su pésimo funcionamiento, esta acción de las diputadas y diputados generó controversia entre las voces expertas del derecho penal y también entre quienes están en contra de la solo mención de la palabra feminicidio, pues consideran que el homicidio en uso de términos es suficiente y lo demás ya es una exageración. Sin detenerme en estas críticas a las que francamente les falta leer mucha información, creo necesario entender el feminicidio como una expresión violenta y devastadora en contra de las mujeres propiciada por un estado fallido.

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Para mí no se puede explicar lo que está ocurriendo a lo largo y ancho del país sin entender el estado urgente de violencia por el que estamos atravesando, es decir, lo que ocurrió en el Congreso del Estado, la falta de acuerdo, de consenso, de ética y la irresponsabilidad de quienes componen una parte estratégica en los órdenes de gobierno son un claro reflejo del desastre que impera en México. Desde luego que el feminicidio como delito autónomo hace visible las distintas voces de justicia para las mujeres que se levantan en Aguascalientes, pero eso es sólo un aspecto de algo mucho más complejo de alcanzar pues el nivel de desastre provocado en el país es profundo.

Sólo en este 2017 la fiscalía del estado tiene registrados 6 feminicidios y apenas corre en octavo mes, sin embargo para el Observatorio de Violencia Social y de Género de Aguascalientes los números son distintos en lo que respecta a muertes violentas de mujeres, pues el seguimiento que dan a los distintos casos señalan que hay 5 homicidios con agravante de feminicidio, sólo 1 feminicidio como tal considerado y 5 suicidios que se están buscando reaperturar, puesto que hay suficientes pruebas que no se consideraron y caminos no agotados antes de descartar definitivamente el feminicidio. Nada raro el desajuste entre las instituciones encargadas y la sociedad civil.

 

Estado de México, una masacre contra las mujeres

En Aguascalientes no es tiempo de cosquilleos ni de enjuagues partidistas, los pasos que se den para combatir la violencia contra las mujeres ayudan mucho, por esa sencilla razón fue correcto establecer el feminicidio como delito autónomo, pese a que los partidos políticos actúen como barras bravas, es urgente que esta entidad avance respecto a la justicia, de lo contrario no faltará mucho tiempo para que las cifras de estos actos violentos comiencen a rebasar la razón de la sociedad, al menos de una parte porque la realidad es que las familias y seres queridos cercanos a las mujeres víctimas de feminicidio ya vivieron en carne viva las graves consecuencias de un Estado fallido.

No es necesario voltear al Estado de México porque donde quiera que vemos una noticia, un portal de lo destacado, la voz en locución sale a relucir las historias de horror más alucinantes, el crimen post electoral de la niña Valeria de once años de edad que fuera encontrada dentro de una combi usada para el transporte público en Ciudad Nezahualcóyotl y así ha sido una tras otra las historias en territorio mexiquense, antes y después de Valeria hay tantos casos atroces ocultos que ocurren protegidos en la sombra de un sistema corrompido.

 

Ecatepec, crímenes de lesa humanidad

Sólo en el 2016 se registraron 59 feminicidios, aunque la fiscalía del Estado de México contemple únicamente 37, para este 2017 han sido asesinadas 15 mujeres con un nivel impresionante de saña, el caso más reciente es el de Mariana Joselín Baltierra de 18 años, después de reportarla como desaparecida la encontraron al interior de una carnicería, horriblemente acabaron con su vida, un día por la mañana donde salió a la tienda y no volvió, allí a 50 metros de su domicilio fue asesinada, hay quienes dicen que ni en los peores momentos de Ciudad Juárez los feminicidio serán tan atroces.

Las protestas contra el presidente municipal de Ecatepec, Indalecio Ríos, a quien le gritan ¡fuera, que se vaya, cobarde, que renuncié! y este hecho terrible nos explica por qué sólo en este municipio más del 96% de las personas que viven ahí se sienten inseguras y viven con miedo de tener que salir y ya no volver a su casa. Tienen razón, cada tiempo resulta con mayor horror al anterior.

Llamado tras llamado han recibido tanto el gobernador mexiquense Eruviel Ávila, como el presidente Enrique Peña Nieto, pero este último está más ocupado en dirigir sus ataques diplomáticos a Venezuela reclamándoles el respeto a los derechos humanos y a la democracia, peor escenario no pudieron elegir, pues se nos cae la cara de vergüenza solo de escuchar esas palabras que nada han podido hacer en este país.

Y mientras Alfredo del Mazo recibía su constancia de mayoría como gobernador electo de aquella entidad, en la comunidad de Santa María Tetitla en Otzolotepec, se llevaba a cabo la misa de la doctora Jessica Sevilla Pedraza, de 29 años, quien fue encontrada sin vida en Huixquilucan, otro feminicidio altamente violento, mientras en las redes sociales aparece el gobernador electo del Estado de México sonriente, agradeciendo la confianza de los mexiquenses en una terrible ironía, una horrorosa realidad sembrada en el país en nombre de la democracia, él no pudo haber ganado las elecciones pasadas, sólo el fraude, la compra de votos, el mercadear con la pobreza, la malversación de los gastos de campaña, la mano a diestra y siniestra del Gobierno Federal, la colusión de las instituciones electorales y una democracia falsa, corrompida, pudieron haberlo puesto es ese sitio, otro del Mazo, como si fuera de sangre privilegiada, no como una monarquía sino como una mafia.

Por eso la tipificación del feminicidio como delito autónomo es importante, porque hay tanto por hacer para alcanzar la justicia que no es momento de ser meticulosos; la iniciativa puede ser perfectible, lo que no es una opción es dejar para otro momento dar cauce a una demanda de las mujeres que luchan porque no se olviden las 300 mujeres asesinadas de manera violenta en Aguascalientes en los últimos 10 años, sólo 1 caso está ha alcanzado sentencia por feminicidio, sacar del silencio y del olvido a estas mujeres es poner en la sociedad hidrocálida un tema duro, doloroso, terrible, que desenmascara que lo que ocurre en otros lados del país también pasa en nuestro estado; si no nombramos el feminicidio y con el silencio los únicos que protegemos son a los criminales, feminicidas, necesitamos las palabras exactas para comenzar a desmontar esta cultura del silencio donde todas nosotras seguimos bajo amenaza.

 

@Chuytinoco

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Chuy Tinoco

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