Opinión

La tragedia de Barcelona / Disenso

 

Se puede decir que es una tragedia más, dentro de muchas, más cercanas o lejanas. Pero también, llanamente, que es una tragedia.

Se puede decir que nos fijamos en Europa y a veces olvidamos las tragedias de otros países, más cercano o lejanos. Pero también que estas víctimas merecen duelo y esta tragedia atención, porque las tragedias son inconmensurables.

Se puede decir que en México más gente muere por la lucha contra el narco. Pero también que por eso es urgente buscar estrategias y soluciones. Y así como nos debemos preguntar por el fenómeno: por ejemplo, si las políticas prohibicionistas son las mejores o si los países más corruptos son tierra fértil para el narco, debemos preguntarnos por los componentes del terrorismo islámico.

Se puede decir que las religiones no son necesariamente originarias de violencia. Pero también que en general lo son de separatismo y de supremacía moral. Que la falta de falibilismo es peligrosa y que quien crea que tiene la incuestionable palabra de dios de su lado es menos ávido a la discusión y la convención.

Se puede decir que muchas religiones condenan a una vida eterna de sufrimiento a quienes no las suscriben. Pero también que muchas muertes vindicadas en nombre de un dios provienen del islam.

Se puede decir que el terrorismo no es una religión sino un movimiento político. Pero también que el componente extraterrenal es una característica fundamental, que la inmolación no es una estrategia eficiente de ascensión política o militar, sino una apuesta ultraterrena.

Se puede decir que nadie tiene derecho a perseguir a nadie por su credo. Pero también que los credos son menos importantes que la integración social. Nunca, una creencia ultraterrena, debería suponer división de clases entre ciudadanas y ciudadanos que merecen más o merecen menos, mucho menos la muerte.

Se puede decir que los locos lo son con o sin religión. Pero también podríamos analizar si hay algunas que representan un riesgo más grande para la expresión de esas mentes enfermas.

Se puede decir que cualquier pueblo y cualquier grupo tienen derecho a habitar el mundo. Pero también que cada sociedad tiene derecho a exigir integración, y por supuesto a brindar las condiciones para que esa integración sea justa.

Se puede decir que la inmensa mayoría de los musulmanes no son violentos ni quieren imponer su religión. Pero también que hay componentes de su religión que son machistas y homófobos, y que debemos aspirar a cambiar ello, como lo aspiramos en nuestra propia cultura.

Se puede decir que este tema es mucho más complicado, que no tiene que ver con religiones, ni con costumbres ni guerras santas. Pero entonces, también, que más nos vale empezar a entender cómo solucionarlo.

 

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Alejandro Vázquez Zuñiga

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