Opinión

Liderazgo político, clave para la transformación del transporte / Agenda urbana

 

La Universidad de Harvard y la Fundación Volvo para la Investigación y Educación, recientemente presentaron un estudio acerca del papel del liderazgo político en la transformación el transporte en diez ciudades del mundo. El mensaje central es claro: una cosa es conocer los beneficios y aspectos técnicos de un sistema de transporte sostenible e innovador, y otra, comprender las estrategias políticas que hacen posible una transformación real. Por lo tanto, si en Aguascalientes se pretende renovar el transporte urbano, es importante conocer cómo, por qué y bajo qué condiciones distintos líderes políticos han sido capaces de superar obstáculos que generalmente dificultan estos procesos, como oposición ciudadana o conflictos con los transportistas. Veamos tres ejemplos.

En los últimos diez años, Nueva York ha transformado sus calles en lugares más seguros y atractivos para peatones y ciclistas. Desde 2007, la ciudad ha convertido más de 160 mil metros cuadrados de calles en más de 70 nuevas plazas peatonales; ha construido más de 600 kilómetros de ciclovías; y lanzó CitiBike, el sistema de bicicletas públicas sin subsidio más grande del mundo. Seúl, una de las ciudades más grandes y densas del mundo, demolió dos importantes autopistas para transformar ese espacio en un gran parque lineal, y así promover la revitalización del centro de la ciudad. En lugar de reemplazar las autopistas, modernizó su sistema de autobuses a través de nueva infraestructura. Los resultados son contundentes: entre 2003 y 2010, el número promedio de pasajeros diarios de autobús y metro aumentó 13 por ciento, y la proporción de viajes en automóvil privado disminuyó considerablemente. En la Ciudad de México, en menos de una década, se ha construido el sexto sistema de Metrobús con la mayor afluencia del mundo (300 millones de pasajeros al año), el cual cuenta con un total de 125 kilómetros de carriles exclusivos para autobús. Los tiempos de viaje en los corredores de Metrobús se han reducido 40 por ciento y los accidentes 30 por ciento; además, 15 por ciento de los automovilistas que transitaban en los principales corredores ahora utilizan el transporte público.

De acuerdo con el estudio, además de infraestructura, reformas regulatorias e innovaciones financieras, el éxito de estas ciudades también ha sido posible por el liderazgo de sus alcaldes y una serie de estrategias que emplearon para movilizar el apoyo a sus políticas de transporte. Analicemos cinco estrategias:

1) Evaluaron el momento político para introducir el cambio. En la Ciudad de México, la construcción del Metrobús se vinculó a la transición democrática del país con lo cual se fortaleció el apoyo en torno a la nueva administración. En Seúl, el alcalde utilizó el momentum posterior a su elección para impulsar el proyecto del parque lineal y la renovación del sistema de autobuses. Lo contrario parece suceder en Aguascalientes, pues la tracción y el impulso natural detrás de los autoridades electas recientemente parece haberse desvanecido.

2) Reconocieron que promover el transporte sostenible como principal objetivo de política pública puede no ser suficiente para generar un consenso más amplio. Por lo tanto, enmarcaron las políticas de transporte dentro de grandes objetivos que pudieran generar mayor interés e involucrar a otros actores relevantes. En Nueva York, por ejemplo, las acciones de movilidad peatonal y ciclista se enmarcaron dentro de un plan integral que buscaba reducir la huella de carbono de la ciudad, y promover la competitividad y el desarrollo económico a través de una mejor infraestructura urbana. En la Ciudad de México, la implementación del Metrobús se presentó dentro de otras prioridades como la mejora de la calidad del aire en la ciudad.

3) Reclutaron a un equipo técnico capaz de traducir los conocimientos de transporte en propuestas y estrategias factibles y políticamente inteligentes. En Seúl, el alcalde contrató a un grupo de expertos que evaluaron distintas propuestas para la demolición de las autopistas, y a la vez conectaron al alcalde con académicos y activistas que apoyaron y defendieron el proyecto en distintos medios de comunicación. El gobierno de la Ciudad de México desarrolló el Metrobús con el apoyo técnico de una red mundial de investigadores de transporte sostenible.

4) Redujeron la incertidumbre a través de prototipos, pruebas y proyectos piloto, con los cuales los ciudadanos pudieron ver por sí mismos los beneficios asociados a las políticas de transporte. En Nueva York, la estrategia de peatonalización inició con la construcción de pequeñas plazas con materiales económicos ​​como pintura, macetas y mobiliario urbano removible. El carácter temporal de estos proyectos permitió a la ciudad moderar la resistencia y asegurar un mayor apoyo de la ciudadanía; además, permitió aprender, adaptar y afinar la estrategia para después implementarla en una mayor escala. En la Ciudad de México, la implementación del Metrobús comenzó en el corredor que implicaba negociaciones relativamente más sencillas y menos costosas, con lo cual el gobierno local obtuvo victorias modestas pero altamente visibles que después le permitieron expandir el sistema hacia nuevos corredores.

5) Estructuraron consultas públicas y privadas para asegurar el apoyo de grupos de interés clave para las nuevas políticas de transporte. En Seúl, el alcalde creó distintos consejos para discutir diferentes propuestas con miles de pequeños comerciantes, vendedores ambulantes, grupos ambientalistas y académicos. En Nueva York, se realizaron encuestas de movilidad con las cuales la ciudad identificó que mejorar la seguridad vial era el factor de mayor resonancia entre los ciudadanos, y, por lo tanto, la implementación de las iniciativas de peatonalización y ciclismo urbano se orientaron hacia la promoción de este objetivo.

En conclusión, además de conocimientos técnicos se requiere capacidad y liderazgo político para transformar de manera exitosa el transporte urbano. En Aguascalientes se necesitan estrategias creativas e inteligentes para sobreponerse a los conflictos y obstáculos, y movilizar un mayor apoyo. Lo peor que se puede hacer es no tener ninguna estrategia, de manera que cualquier intención de renovar el transporte resulte irrelevante. Deberíamos analizar y aprender cómo diversos líderes políticos en el mundo han logrado transformaciones reales en sus ciudades.

 

[email protected] | @fgranadosfranco

 

Referencias:

Transforming Urban Transport: The Role of Political Leadership.

The Author

Fernando Granados

Fernando Granados

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