Opinión

Woodstock y la Isla de White, fin de una era / El banquete de los pordioseros

 

A reserva de lo que tú opines, me parece que debemos considerar tres festivales como los más grandes de aquella generación cuyas armas eran el símbolo de amor y paz, las flores, ya sea en el cabello o colocadas cuidadosamente en el cañón de un rifle que les apuntaba amenazadoramente dando una respuesta categórica, contundente y firme ante la violencia con que muchas veces este tipo de expresiones juveniles eran sofocadas por el poder.

Bien, pues esos tres festivales son, sin la menor duda, el Monterey Pop Festival, el primer gran festival masivo en la historia del rock, aclarando que la palabra pop utilizada para definir un lenguaje musical, tiene en otras culturas, como la italiana o la anglosajona, connotaciones muy diferentes a la pobreza con que en México entendemos ese término. Bien ese primer gran festival fue en 1967, en el verano del amor en el área de la Bahía de San Francisco. El segundo gran Festival fue justamente el de Woodstock celebrado, durante el verano de ‘69, así, aunque suene a canción de Bryan Adams, en la granja de Bethel, muy cerca de Woodstock en el estado de Nueva York, y el tercero fue en al sur de Inglaterra, en la Isla de White, este último se realizó a finales de agosto de 1970 y fue el último de los grandes festivales y que de alguna manera debemos entender también como el cierre de un ciclo en la historia del siglo XX, no únicamente del rock. Después, o incluso un poco antes de la Isla de White, algunos de los grandes músicos murieron, otros cambiaron radicalmente sus posturas musicales, algunos grandes grupos desaparecieron, uno de ellos, por supuesto, The Beatles, que dejó de existir oficialmente el 10 de abril de 1970 y así, poco a poco se fue apagando el ardor del esplendor hippie con todas sus maravillosas utopías y todos aquellos sueños de paz y amor que por algún momento pudieron ser posibles.

Los conocedores consideran a Woodstock como el festival de festivales, probablemente por el momento, por quienes ahí se presentaron y por supuesto, por la cantidad de gente que respondió a esta convocatoria, ya sabes, se calcula que asistieron poco más de medio millón de personas y claro, se dieron cita algunos de los más grandes protagonistas del rock. El día de inicio del festival, viernes 15 de agosto de 1969 se presentaron Richie Havens a las 5 de la tarde con 7 minutos, le siguió Sweetwater, Bert Sommer, Tim Hardin, Ravi Shankar, Melanie Safka, Arlo Guthrie y Joan Baez cerró la sesión a las 2 de la mañana.

El sábado 16 apareció en el escenario Quill, siguió Country Joe McDonald, John Sebastian, Keef Hartley Band, Carlos Santana, Incredible String Band, Canned Heat, Mountain, Grateful Dead, Creedence, Janis Joplin, Sly &the Family Stone, The Who y Jefferson Airplane en el amanecer del domingo 17.

La session continuó ese mismo día a las 15:30 con la presentación de Joe Cocker, Country Joe and the Fish, Ten Years After, The Band, Johnny Winter, Blood, Sweat and tears, Crosby, Stills, Nash & Young, Paul Butterfield Blues Band, Sha na na y Jimi Hendrix cerró el festival al domingo 18 a las 8 y media de la mañana ya con muy poca gente en la granja de Bethel, pero sin duda fue uno de sus grandes conciertos.

El Festival de la Isla de White se realiza anualmente desde 1968 al sur de Inglaterra, sin embargo el gran año de ese festival fue en 1970 cuando se consiguió la mayor cantidad de asistencia, se dice que la asistencia fue de cerca de 600 mil personas, aunque esto es muy dudoso, al parecer fueron alrededor de 400 mil, lo que ya es un mundo de gente.

A esta edición de la Isla de White se dieron cita músicos como Joan Baez, Jimi Hendrix, quien por cierto moriría un par de semanas después, el 18 de septiembre de 1970, The Doors, Donovan, Ten Years After, Taste, Miles Davis, Leonard Cohen, Supertramp, Richie Havens, The Who, Emerson, Lake & Palmer y Jethro Tull, ya encontramos aquí algunos exponentes del rock progresivo, y a diferencia de los festivales estadunidenses como Woodstock, Monterrey, Atlanta o Miami, el de la Isla de White se aderezó con todo ese espíritu inglés, fue sombrío, medieval, lúgubre, frío, lluvioso, en lugar de la brillantes de los eventos en América.

Aquellos grandes festivales que congregaron a cientos de miles de jóvenes hoy son, sin duda, un documento histórico único en su género que nos demuestran que sí es posible reunir a medio millón de greñudos, quizás más, convocados por el rock y por ese inexplicable espíritu de la época, incomprensible en nuestra realidad actual, mientras que otros, también jóvenes, con el cabello bien recortado, sus botas lustradas y sus uniformes impecables, iban a Vietnam a defender una causa que definitivamente no era suya, y que además, era una causa que no conocían y ni siquiera compartían. Dos realidades muy diferentes en el mismo espacio geográfico y de manera contemporánea, claro, el rock abanderó los ideales de esos jóvenes que pensaban que había una solución que no estaba necesariamente en las armas, y sostenían, como John Lennon, que “el amor es la respuesta”. No tengo la menor duda, y ya lo hemos mencionado en otros banquetes, los roqueros somos gente decente.

 

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Rodolfo Popoca Perches

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