Opinión

Batallón de San Patricio / Taktika

Colegio de Estudios Estratégicos y Geopolíticos de Aguascalientes, A.C.

 

Chapultepec, Ciudad de México, 13 de septiembre de 1847. La juventud castrense de México ha caído, “como renuevos aliños un viento helado marchita en flor”, ante las bayonetas del invasor yanqui. Su sacrificio y el del batallón de San Blas, al mando del teniente coronel Santiago Xicoténcatl ha sido un resplandor de dignidad, heroísmo y hombría en una jornada oscura para México.

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Cuando el abominable pabellón de las barras y las estrellas es izado sobre la cúspide del castillo, 30 San Patricios -irlandeses que han desertado del ejército estadounidense para pelear por México- son ahorcados por los invasores en Chapultepec.

Las escenas arriba mencionadas sirven como prólogo al presente artículo, el cual tiene por objetivo explicar quiénes eran los San Patricios y por qué su abnegación, al igual que el de los Niños Héroes, es, hoy y siempre, un ejemplo para los mexicanos.

En 1845 los desastres fustigan a Irlanda: la roya, enfermedad causada por hongos uredinales, devasta la cosecha de papas. Asimismo, una serie de heladas azotan la ínsula. La hambruna corre como reguero de pólvora y la campiña es cubierta por gente enferma de hidropesía -enfermedad caracterizada por llagas hediondas e hinchadas. Finalmente, el gobierno británico embarca, en transportes para ganado, a los supervivientes con rumbo a Australia, Canadá, y los Estados Unidos.

Al mismo tiempo, el presidente de la Unión Americana, James Polk, incluye en su oferta programática la adquisición de los terrenos de la Alta California y Santa Fe de Nuevo México. Polk cree que un México con tanto territorio será un peligroso rival para su nación. Por ello, el mandatario norteamericano ofrece comprar los territorios en cuestión, pero su oferta es rechazada.

Polk no se queda cruzado de brazos y, pretextando proteger a la recién anexionada Texas, envía tropas. Un componente de las fuerzas invasoras está formado por irlandeses quienes, huyendo de la hambruna, se han unido como voluntarios a las fuerzas armadas de los Estados Unidos.

En abril y mayo de 1846, México choca con la Unión Americana en Palo Alto y Resaca de la Palma. Este es el pretexto de Polk para declarar la guerra. Polk y sus principales jefes militares, Zachary Taylor y Winfiled Scott, encarnan al típico WASP -acrónimo que significa blanco, anglosajón y protestante. Por ello, “odian al indio” y no desean “un vecino con ese territorio, con tanta población y, sobre todo, tan belicoso”1.

Mientras tanto, un grupo de soldados estadounidenses de origen irlandés desertan, pues se identifican con los mexicanos: primero por su catolicismo; segundo, son discriminados por no ser WASPs; y, tercero, porque el gobierno mexicano ofreció entregar tierras a los extranjeros que lucharan por la República.

Los aguerridos irlandeses son agrupados en el Batallón de San Patricio -santo patrono de Irlanda- y su estandarte esmeralda llevaba el lema: Erin go bragh! (“¡Irlanda por siempre!”. Sus caudillos son John Riley y Santiago O´Leary. Debido a la abundancia de pelirrojos entre sus filas, los mexicanos los apodaron “colorados”. Por último, muchos San Patricios habían servido en el ejército británico y el componente germano había militado en los principados alemanes.

We are the San Patricios, a brave and gallant band. There’ll be no white flag flying within this green command. We are the San Patricios, we have but one demand, to see the Yankees safely home across the Rio Grande.”2

Los San Patricios tendrán su bautismo de fuego en la defensa de Monterrey, en septiembre de 1846. Los San Patricios rechazarán, junto con otras tropas mexicanas, tres veces a los yanquis. Su tenacidad, sin embargo, fue fútil: la plaza capituló. No obstante, la derrota, las filas de los San Patricios aumentaron pues más elementos decidieron militar bajo la bandera esmeralda.

En La Angostura y Cerro Gordo, los San Patricios se distinguieron, pero su hora más gloriosa ocurrió el 20 de agosto de 1847, en Churubusco. Allí, varios asaltos de la infantería estadounidenses fueron rechazados por los San Patricios y los batallones Independencia y Bravos. Los mexicanos fueron superados en número, pero continuaron luchando hasta que se acabó la munición. Entonces, pelearon utilizando bayonetas y sables hasta que fueron avasallados y tomados prisioneros.

Los estadounidenses decidieron, en contra de su propio ordenamiento castrense, colgar en vez de fusilar a los San Patricios que hubieran desertado una vez iniciada la contienda; aquellos que lo hicieron antes, John Riley entre ellos, recibieron 50 latigazos y se les marcó en la cara la letra “D” de desertor. Las ejecuciones ocurrieron en San Ángel, Mixcoac y Chapultepec.

“Cayeron como caen los valientes/ Impertérritos hasta el fin, / Y hoy la muerte les ha reunido/ Con los viejos héroes de la antigua Erin”.

El sacrificio de los San Patricios no ha sido olvidado en su patria adoptiva: en 1997 se formó la Banda de Gaitas Batallón de San Patricio; en 1999 su nombre se grabó en letras de oro en el H. Congreso de la Unión. Ese mismo año se estrenó la película El batallón de San Patricio, estelarizada por Tom Berenger y Daniela Romo; en 2004 una estatua obsequiada por el gobierno mexicano fue erigida en Clifden, Irlanda, pueblo natal de John Riley. Además, cada día 12 de septiembre la bandera tricolor ondea en esa población; y, finalmente, en 2010 Ry Cooder, The Chieftains, Lila Downs y los Tigres del Norte, entre otros, produjeron el álbum San Patricio para homenajear a los colorados.

A 170 años de la Intervención estadounidense, el heredero espiritual e ideológico de James Polk, Zachary Taylor y Winfield Scott, ese patán neoyorquino llamado Donald Trump se alza para amenazar a nuestros compatriotas allende el río Bravo y humillar, cada vez que puede y le permiten, a México y, además, su jefe de gabinete, John Kelly, asegura que nuestro país está al borde del colapso. Por ello, el sacrificio y ejemplo de dignidad de los Niños Héroes y los San Patricios es, ahora más que nunca, vigente.

Aide-Mémoire. Si Mariano Rajoy y el liderazgo catalán no manejan correctamente la crisis en Cataluña, ésta puede devenir, en el mejor de los casos, en una crisis permanente como la que padeció la II República Española; en el peor resultado, resultará en una guerra civil.

 

 

1.- Ortega Blake, Arturo. Ecos de Gloria: El Batallón de San Patricio y la guerrilla mexicana. México, Planeta, 2015, p.180

2.- March to battle (Across the Rio Grande) (Música: P. Moloney, letra, Brendan Graham) Con Banda de Gaitas del Batallón de San Patricio, Liam Neeson, Los Cenzontles, L.A. Juvenil. Álbum San Patricio, 2010.

 

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Soren de Velasco Galván

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