Cultura

Las historias increíbles de lo marginal / Entrevista a Nell Leyshon sobre El color de la leche y El show de Gary

 

  • La gente que vive al margen de la sociedad está silenciada por la misma sociedad, nadie los escucha a ellos

 

El color de la leche y El show de Gary son dos novelas que nos cuentan la historia de personajes muy distintos: Mary y Gary, dos personajes de la Inglaterra profunda, olvidada, que, sin embargo, nos cuentan sus historias a través de la voz, de la pluma, de los ojos de la escritora inglesa Nell Leyshon, su creadora, nacida en la ciudad de Glastonbury, novelista y dramaturga, quien con su primer novela Black Dirt fue candidata al prestigioso Orange Prize for Fiction y su obra de teatro Bedlam fue la primer obra escrita por una mujer montada en el famoso Shakespeare´s Globe Theatre. El color de la leche (Sexto Piso) fue publicado en el 2013 y se hizo acreedor al Premio Libro del Año en el 2014 que otorga el Gremio de Libreros de Madrid.

El color de la leche nos cuenta la historia de Mary una adolescente pobre y rebelde, nacida en la Inglaterra rural de 1831, dentro de una familia de puras mujeres, algo que hace renegar al padre, por su mala suerte. Mary, al tener un pequeño problema en una de sus piernas que le impide desplazarse con velocidad, será elegida por su familia para ayudar al vicario en las labores domésticas, ya que su esposa se encuentra muy enferma. Este hecho determinará el resto de su vida, para bien y para mal, ya que podrá tener un mejor techo, una mejor comida, y aprenderá a leer y escribir, con lo cual podrá compartir su historia, su vida. Una vida llena de privaciones y que chocará con la brutalidad de un vicario que se sabe todo poderoso, intocable, como una de las máximas autoridades de esa apartada región de la Inglaterra rural. Mary sufrirá las consecuencias de esas profundas divisiones sociales, de ese clasismo conservador, que castigaba brutalmente cualquier pequeño acto de rebeldía. Mary sufrirá las consecuencias, pero dejará en los lectores la imagen de una pequeña mujer dispuesta a luchar contra todo para encontrar su libertad en ese mundo cruel y brutal.

La segunda novela publicada en México de Leyshon por la editorial Sexto Piso, El show de Gary, tiene como protagonista a un ladrón de poca monta, Gary, quien nos contará su vida, como hijo de una pareja disfuncional: Una madre alcohólica y un padre ausente, brutal y delincuente, que cuando Gary tiene nueve años lo lleva con él para que aprenda sus “artes” y sus mañas. Gary aprenderá de él y lo superará. Y se volverá un cínico capaz de invitarle unos tragos a una pareja a las que les acaba de robar el dinero. Drogadicto, borracho, siempre estará viviendo al día y cuando el amor aparecerá en su vida, será incapaz de reconocerlo. Una novela divertida, con momentos de ternura intensos, con un personaje que se divierte enseñándole a los “espectadores” (o a los lectores) sus clases de moral y de convivencia en las calles:

El color de la leche surgió cuando estaba cenando en un restaurante con personas exitosas y me di cuenta de que esas personas no me interesaban en lo absoluto, sino que me interesaban las personas que tienen que lavar los platos en ese mismo lugar, porque siempre estoy tratando de imaginarme lo que esa mujer está pensando de esta gente, por ejemplo, entonces para mí escribir estos libros sobre las personas que viven en el margen de la sociedad, porque en realidad no sé qué van a decir o pensar estas personas, creo que no las conocemos, muchas veces cuando estás con gente educada sé de qué van a hablar, sé que va a decir, no hay sorpresas, porque hablan con ciertas maneras, con cierto estilo, con cierta educación, pero para mí sí hay sorpresa cuando platicas con personas de otra clase social, que tienen otra educación, que pueden ser muy inteligentes, es una inteligencia más libre y por eso fluye de otra manera.” Nos comentó en entrevista la autora inglesa de visita a nuestro país.  

Javier Moro Hernández (JMH): Mary, la protagonista de tu novela El color de la leche tiene una agilidad mental sorprendente, pero al mismo tiempo, esa inteligencia es peligrosa. Sobre todo para la época en la que se desarrolla la historia, el siglo XIX, en una sociedad conservadora, machista y terriblemente desigual. Su forma de pensar es peligrosa porque además dice lo que piensa, no se lo guarda. 

Nell Leyshon (NL): Pensar sin restricciones, pensar libremente siempre es peligroso, porque en la vida hay reglas invisibles, pero pensar en libertad, tal como lo hace Mary, es una cosa profunda, porque hace preguntas de las cosas que están abajo de la superficie. Ella cuestiona todo y justo eso la hace de vivir de otra manera que el resto de las personas, es una persona muy positiva. Pero en ese sentido también debo decir que yo soy mis protagonistas, yo soy Mary la protagonista de El color de la leche pero también soy Gary de mi otra novela, El show de Gary, y eso luego me hace preguntarme si soy yo la que ha sido cambiada, transformada por la voz de Mary, porque es muy difícil decir si los protagonistas viven dentro de nosotros o tenemos que buscar o encontrarlos, muchas veces los escritores hacen protagonistas que sean muy cercanos a ellos, pero para mí lo importante es ponerme en zapatos muy diferentes, para mí ser “yo” es una cosa que ya conozco, entonces quiero descubrir otras vidas, otras personalidades, por ejemplo, quiero conocer a Gary, que es un ladrón, y para eso tenía que pensar como un ladrón, saber qué piensa un ladrón, cuál es su moralidad, cómo sería una vida cotidiana sin dinero, por ejemplo, eso para mí es algo mucho más interesante que ser mujer, que ser escritora, porque es un proceso de descubrimiento, Walt Whitman dice en Hojas de hierba, yo soy todo mundo, y para mí los humanos somos complicados, no somos solo una persona, somos personas diferentes en contextos diferentes, y podemos ser millones de personas, siempre puedo ser alguien diferente. 

JMH: ¿Esa es una de las posibilidades que te da la literatura, ser otro, conocer al otro, ser tú y ser miles?

NL: Cuando éramos niños y jugábamos podríamos ser un oso por un día, una muñeca al o día siguiente, o un zombie, pero cuando tenemos más años, perdemos la facilidad de ponernos en otros zapatos, lo cual es una pena. 

JMH: En el caso de Gary, debemos decir que es un showman, le gusta saber cómo piensan los otros, puede saberlo, además. 

NL: Es su fijación, saber qué es lo que piensan las otras personas, pero acá tengo que decir que hay claves para saberlo, como el lenguaje del cuerpo, lo que dicen es otra clave, lo que pasa entre dos personas es un texto, con subtexto, entonces toda la vida para Gary es un rompecabezas, todo es un símbolo para Gary, todo lo puede leer, aunque hay niveles, siempre, y el trabajo del escritor es descubrir esos niveles.  

JMH: ¿Por qué te interesa escribir sobre el tema de lo marginal?; Mary es una chica campesina, analfabeta que tiene que trabajar en casa del párroco del pueblo, Gary es un chico pobre, que toda su vida se ha dedicado a robar para sobrevivir.

NL: Me interesan porque nunca hablamos de sus problemas, de sus formas de vida, hablamos de las cosas intelectuales, de las cosas creativas, pero estas personas, que no han sido tan favorecidas, tienen historias increíbles, y nunca sabemos lo que estas personas tienen para contarnos, hay otra cosa que tiene que ver con la política, y es que esta gente no tienen voz en la sociedad, y eso es algo que me interesa, porque tener voz es muy importante, y la gente que vive al margen de la sociedad está silenciada por la misma sociedad, nadie los escucha a ellos. Nunca pensamos en las mujeres pobres del siglo XIX, en las mujeres del campo, analfabetas  del siglo XIX porque no tenían voz, no tenían poder, es como las artistas, en el pasado, nunca tenían nombre, pero ahora mismo el mundo debería ser más igualitario para los hombres y para las mujeres, no es así por el momento, está en un proceso de cambio, porque las mujeres pueden hacer más cosas que antes no se les permitía, pero algo que me llamó la atención es que en América latina, estuve en Colombia un par de veces, y en México, existe todavía gente, mujeres, que trabajan en las casas de otras personas, como sirvientas, es algo que en Inglaterra ya no hay, pero por eso creo que hay más mujeres que tienen poder y que tienen voz, pero antes no sucedía así, trabajaban en casas de otros que sí tenían poder y sí tenían voz, y es difícil que si trabajas en la casa de otra persona, es difícil que esas personas tengan voz y que crean en su voz. 

JMH: En el caso de Mary la posibilidad de escribir y de leer es lo que le otorga una voz, y en ocasiones no creemos que sea tan importante la escritura, no pensamos que sea tan importante escribir tu vida, dejar constancia de lo que viviste. 

NL: Pero todavía pasa, porque si una mujer escribe de las cosas que le pasa, de las cosas domésticas, de su casa, es calificada como “literatura para las mujeres”, como si fuera algo menor, pero si un hombre escribe se define como “La Gran Novela”, como Jonathan Frazen, que escribe una novela íntima, pero es recibido de una manera diferente, es una tontería, porque estamos diciendo que las cosas que escribe, que vive, la mitad de la población del mundo no tienen importancia, pero ser mujer es una cosa increíble, se puede escribir toda una obra solo de lo que pasa en el cuerpo, solo de la relación que las mujeres tienen con su cuerpo, es increíble, y la pregunta y los hombres hacen la guerra, ¿Solo por eso creen que su vida es más interesante? Sin duda es algo que resulta muy interesante, porque si yo firmara con un nombre diferente a mis libros, por ejemplo Neil en vez de Nell, tal vez la recepción sería diferente, porque en ocasiones la gente, después de leer mis libros, se sorprende porque soy mujer, porque los temas que me interesan son poco “femeninos”, y entonces creo que si fuera hombre la recepción y la expectación de mis libros sería diferente, entonces sí creo que ser mujer con una voz fuerte a veces es difícil, y tenemos que cambiar eso. 

JMH: Uno podría pensar que el creador de un personaje como Gary, ladrón, drogadicto, mentiroso, tendría que ser un autor hombre. 

NL: Pero es más fácil ser hombre que mujer, tienen necesidades como la comida, la casa, el sexo, el ego, es más fácil, porque las mujeres somos complicadísimas, me encanta escribir como hombre, de hecho, mi primera obra de teatro sobre una familia compuesta por tres hombres; el abuelo, el padre y el hijo, y fui muy feliz escribiendo esas tres voces masculinas, porque eran más directas, justo como soy yo.

JMH: Las historias que se encuentran en tus novelas se leen de una manera ágil, divertida, por lo que quería preguntarte sobre tu proceso de escritura, debes de tener un proceso particular a la hora de abordar las historias. 

NL: A veces escribo muy rápido, de manera obsesiva, pero después tengo que hacer el trabajo real, porque para escribir el primer borrador trató de no pensar demasiado, no quiero pensar en la calidad de los protagonistas, lo que hago es escribir, porque sin el primero borrador no puedes hacer nada, tengo que vaciar las ideas, para saber de qué estás escribiendo y solo cuando he terminado ese primer borrador es que sé cómo se va a definir la historia, cómo van a ser los protagonistas, cuáles son sus ideas, cómo van a hablar. Por ejemplo, para El color de la leche, el primer borrador lo tuve en tres semanas, pero eso fue muy raro, y además era muy corto, pero solo era el esqueleto de la historia, después tenía que ponerle los músculos, la carne a la historia, pero el conflicto ya estaba ahí. Por otro lado, me encanta dialogar, pensar en mis personajes, verlos crecer, eso es lo más fácil para mí, de hecho, encuentro a mis personajes a partir de su voz, porque cuando hablan los personajes me permite conocerlos, lo difícil es el trabajo de darle una estructura a toda la historia. 

 


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Javier Moro Hernández

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