Opinión

Entre norcoreanos te veas / Taktika

Colegio de Estudios Estratégicos y Geopolíticos de Aguascalientes, A.C.

 

Plaza Juárez, Ciudad de México, 7 de septiembre de 2017. En un extenso comunicado, la Secretaría de Relaciones Exteriores informa que “la República Popular Democrática de Corea ha cometido flagrantes violaciones al derecho internacional y a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, al realizar ensayos nucleares y lanzar misiles”.

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En la notificación, México, además, informa que ha declarado persona non grata al representante de Corea del Norte, Kim Hyong Gil, a quien le otorga un plazo de 72 horas para salir del territorio nacional. Con esta acción, el gobierno de Enrique Peña Nieto manifiesta su rechazo a las acciones del líder Kim Jong-un.

La comunicación oficial arriba mencionada sirve de prólogo al siguiente artículo, el cual tiene por objetivo explicar la breve, pero tormentosa relación entre México y Corea del Norte. Es decir, entre norcoreanos te veas.

En el México setentero caracterizado por: la música de Víctor Jara, Mercedes Sosa, Tony Aguilar, Rigo Tovar, y Juan Gabriel; las figuras esculturales de Isela Vega e Irma Serrano; y el festival de Avándaro, esa “colosal orgía”, había una herida que no había cauterizado: los trágicos acontecimientos del 2 de octubre de 1968 y el 10 de junio de 1971.

El entonces presidente, Luis Echeverría Álvarez, agente de la CIA, era el representante perfecto de “monarquía absoluta, sexenal y hereditaria en línea transversal” (Daniel Cosío Villegas dixit) que gobernaba México. Sin embargo, Echeverría disfrazó sus aires renovadores. Es decir, su “apertura democrática” a los jóvenes.

Para tal efecto, hubo una relativa expansión de la libertad de expansión, pues se pretendía “abrir el abanico de la cooptación y las puertas del gobierno”1 a los jóvenes con aires opositores. No obstante, hubo otro grupo, quienes, abrevando en la experiencia de la Revolución Cubana, las enseñanzas de Mao Tsé-tung y Lev Trotski, optaron por la radicalización.

Aquellos jóvenes provenientes de la clase media urbana, estaban “dispuestos a sacrificar sus vidas para cambiar las condiciones de explotación y represión”2 que veían en la sociedad mexicana. Aquellos jóvenes enfrentaron a la jauría del régimen: Fernando Gutiérrez Barrios, Miguel Nazar Haro, Jorge Obregón Lima, Francisco Sahagún Baca quienes, con la ayuda de sus asesores estadounidenses, encarcelaron, torturaron y dieron muerto a los revolucionarios.

En ese entonces se dijo la Embajada soviética en la Ciudad de México estaba inmiscuida en actividades desestabilizadoras. Por ello, en diciembre de 1971, Echeverría expulsó a 50 diplomáticos soviéticos, entre ellos Oleg Netchiporenko, hombre clave del Comité de Seguridad del Estado, la temible KGB.

El año 1973 presenció el hecho de que organizaciones guerrilleras tales como: el Frente Urbano Zapatista (FUZ), las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FRAP) y la Liga 23 de septiembre llevaron a cabo espectaculares secuestros de personajes tan dispares como: el empresario Fernando Aranguren; el cónsul británico Anthony Williams; el secretario de Turismo, Julio Hirschfeld Almada; el suegro del presidente Echeverría, José Guadalupe Zuno; y del cónsul estadounidense, Terrence George Leonhardy.

En aquella época, el gobierno de México acusó al dictador de Corea del Norte, Kim Il-sung de adiestrar a guerrilleros mexicanos, pertenecientes al Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), en su país. Este acontecimiento siempre ha sido percibido por la izquierda mexicana, como una cortina de humo tendida por el régimen priista.

Cuarenta años hubieron de pasar para que el sitio web Wikileaks revelará lo siguiente:

TABLA DE REVELACIONES DE LA INJERENCIA NORCOREANA EN MÉXICO

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Fuente: Elaborada por el autor con datos obtenidos de: Wikileaks


¿Por qué México expulsó al embajador norcoreano? La respuesta es simple: el 16 de agosto de 2017, el vicepresidente de la Unión Americana, Mike Pence, de visita en Chile pidió -¿ordenó?- a varios países latinoamericanos, entre ellos México, romper relaciones diplomáticas con Pyongyang. Lo cual ha sido obedecido, hasta el momento de redactar estas líneas, sólo por México y Perú, lo cual hace pensar al escribano que la expulsión de los diplomáticos norcoreanos está conectada a la instrucción del vicepresidente norteamericano.Fue hasta el 4 de septiembre de 1980 que los Estados Unidos Mexicanos y la República Popular Democrática de Corea establecieron relaciones diplomáticas y desde entonces no había habido un problema entre ambos países.

Con la expulsión del diplomático norcoreano, ¿México abandona su política de neutralidad? O, quizá, ¿Es cobrarle una vieja afrenta a los norcoreanos?

Aide-Mémoire. Hace 170 años, la juventud militar de México, esos “héroes niños”, ofreció el sacrificio supremo al enfrentar al “viento helado marchita en flor”: el imperialismo estadounidense.

 

1.- Agustín, José. Tragicomedia Mexicana 2: la vida en México de 1970 a 1988. México, Planeta, 1992, p.10

2.- Ibidem, p. 11

 

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Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

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