Opinión

Nuestras vidas temblaron / Bocadillo

Un asunto es leer del miedo en las redes y otro, vivirlo. Y eso que en realidad viví nada. Hoy, sábado 23 de septiembre, estuve parado en la plancha de la terminal de autobuses del norte (CDMX) con la alerta sísmica en mis oídos. Hasta ese momento me parecía ajeno el pánico chilango a ese ruido. Esta semana en particular, todos los mexicanos lo tenemos fresca. Por las noticias y videos virales, siendo estos últimos particularmente espeluznantes; curiosos grabando el movimiento de edificios o muebles o una pareja en un departamento con sus pertenencias volando, con la alarma a todo lo que da.

Las personas a mi lado, como los operadores de las compañías de transporte o el personal de vigilancia tenían fresco el recuerdo del miércoles. Ellos, mucho más que yo, estaban asustados. Yo sólo temía lo que ví desde una pantalla. De inmediato abrí Twitter, buscando evidencia de que esto era leve, simulacro, bug o un simple error. Dos, tres, cinco tuiteros escribiendo que todo bien en sus colonias. Eso me dio tranquilidad. El reporte del epicentro en Oaxaca, egoístamente me calmó. La calma de todos fue impresionante y relajante. Insisto, teníamos miedo y más los locales. Pero todos se comportaron a la altura.

Otra confesión: hasta ese momento, me sentía ajeno… pero a las personas que calmaron su ansiedad vía posts y ganas de ayudar con datos útiles. Afortunadamente no pasó algo peligroso, pero me hizo clic porque algunos contactos (especialmente en Twitter) tuiteaban tanto en días pasados. Escribir como remedio para la ansiedad. No digo que haya (yo) publicado algo muy relevante pero dejé de ser crítico de aquellos que en medio del desastre están transmitiendo lo que pasa. Te calma, calmas a los demás, o bien los enteras de algo peligroso.

La televisión mexicana e incluso estandartes de la independencia como Aristegui dieron seguimiento a Frida Sofía como una especie de símbolo de esperanza. Que fue la Marina. Que la cagó la reportera. Que cierto o falso (fue falso), magnificaron UN sólo caso. ¿Qué hay de las empleadas de la maquiladora? ¿O las dos chicas asiáticas que estaban perdidas? ¿Y de la gente en Álvaro Obregón? Fue muy mal gusto buscar una cobertura con héroes, víctimas o villanos en medio de una tragedia y luto nacional.

Una heroína que nadie buscó fue la perrita Frida. Digamos que la banda, la audiencia, la eligió. Y eso que otros dos perros adorables también tuvieron participaciones destacadas. Un buen distractor y desahogue en medio de tanta tensión. En fin, que tampoco debemos olvidar que venimos saliendo de un feminicidio lamentable (#JusticiaParaMara) en medio de estadísticas infames, además de un rechazo frontal a la misoginia e intolerancia en medios (Zurita, Arce), así como cuestiones políticas super relevantes en 2018. Todo importa. Por lo pronto, debemos sanar como país. Y unidos, enfrentar lo demás

 

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The Author

Francisco Trejo Corona

Francisco Trejo Corona

Todas-las-cosas-digital en La Jornada Aguascalientes. Editor de /AUTONOMÍA. || @masterq en Twitter

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