Cultura

Editoriales deben dejar de depender del estado, buscar opciones fuera del centro | Entrevista con Antonio Marts, editorial Paraíso perdido

 

  • Va a ser la única manera en que empecemos a encontrar otras editoriales, otros autores

 

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Editorial Paraíso Perdido, catálogo.

 

Paraíso perdido se fundó en 1998 en Guadalajara, con la idea de ser una editorial que permitiera, a través de la lectura, recuperar ese edén en que, sumergido en la lectura, se alcanza la felicidad. Antonio Marts, coordinador editorial de este proyecto, indica que si bien se juega con el nombre del poema de John Milton, la idea que predomina con este nombre es la de ser ese espacio, a través del libro, al que los bienaventurados puedan volver una y otra vez, hacerlo suyo.

Paraíso Perdido siempre se pensó como un proyecto donde se tratara de manera respetuosa a los lectores y, por supuesto, a los autores, un trato profesional a quienes publican con nosotros y un cuidado, también profesional, del trabajo de la edición, menciona Antonio Marts, “queremos abrir espacio a los autores nacidos en los 70, 80, desde Guadalajara, porque no todo tiene que suceder en la capital, esa es nuestra apuesta”.

En lo que va de 2017, esta editorial ha publicado a Cecilia Eudave, Rodolfo JM, Daniel Espartaco Sánchez, Rafael Villegas, Gabriela Torres, Eduardo de Gortari, Nadia Contreras, Joaquín Peón Iñiguez, Néstor Robles, Dolores Garnica, Alfonso López Corral y Luis G. Abbadie, entre otros.

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¿Cuál es el principal reto de la editorial?

Nuestros lectores están entre los 20 y 30 años, lectores que están ávidos de leer, de encontrarse con historias que hagan referencias al cine, videojuegos, música pop, un poco a la cuestión urbana; nosotros no habíamos encontrado una editorial que lo hiciera de manera constante. Tenemos varias colecciones, las principales, las que estamos promoviendo con mayor fuerza son Taller del amanuense (narrativa, cuento y novela); Biblioteca instantánea (plaquettes, libros breves); y los Cuadernos de Leyndarmál (libro ilustrado). Paraíso perdido, el nombre del proyecto es una especie de juego con el poema de Milton, pero lo que nos gustó fue la idea del libro como un espacio en el que recuperas un paraíso, el de la lectura, cuando uno lee se mete en la historia se olvida de todo lo demás; uno de los retos es este compromiso con los lectores y los escritores, publicamos aquello que podemos distribuir, lo que deseamos editar, colocando el libro en la mayor cantidad de lugares posibles para que alcance al lector.

Las nuevas tecnologías nos han permitido alcanzar a más escritores, a más lectores, todo sigue estando muy centralizado, tenemos el reto de formar redes para poder llegar a más lectores, así como lograr el balance financiero, buscar otras maneras de financiar la edición de libros, y buscar formas de difusión para que se note el proyecto.

Nosotros ubicamos tres etapas de Paraíso perdido, los primeros años de aprendizaje, de publicar a los amigos, mucha poesía y descubrir que a veces no bastan con las ganas; una segunda etapa en que los socios originales se separaron, encontraron otras motivaciones, estuvimos a punto de desaparecer; y ahora, una tercera etapa en que estamos relanzando la editorial, ya con un plan, cambio de imagen, fortalecer la distribución y la búsqueda de esos autores. Hemos encontrado muy buen diálogo con la gente de Nitro Press, en Guadalajara trabajamos con Mantis editores, con Zonámbula y, en general creo que se está generando un buen movimiento de editoriales en la ciudad.

A nivel nacional no nos conocemos, te puedo hablar del movimiento que hay en Guadalajara, pero hay editoriales que cruzando el Periférico no las conocen, pero tampoco tienen un interés en que las conozcan, no tenemos contacto con Aguascalientes, con Zacatecas, con San Luis, de Colima no sé nada, es curioso que en una época en que en teoría estamos más comunicados, en que el contacto podría ser a través de un chat, no sepamos qué está sucediendo en otros lados; creo que es necesario comenzar a armar una red que facilite que podamos dar a conocer a esos autores de Aguascalientes o de otros lados, no sé si se logrará, pero hay que intentarlo, si alguien está interesado que empiece a conocernos y desarrollar el contacto.

Lo que tendríamos que hacer es dejar de depender del estado y comenzar a trabajar por nuestra cuenta y empezar a relacionarnos, no va a ser fácil, porque todo termina por centralizarse, sigue siendo necesario hasta cierto punto seguir buscando el centro, por eso lo que tenemos que hacer, aunque nos lleve un rato, es seguir buscando opciones fuera del centro, va a ser la única manera en que empecemos a encontrar otras editoriales, otros autores.

 

¿Cómo integran el catálogo de la editorial, cómo es el acercamiento con los autores?

Hay dos caminos, creo que siempre nos ha gustado estar al pendiente de revistas, páginas web, recomendaciones de otros autores, de pronto encuentras un autor y consideras que puede encajar perfectamente en nuestro catálogo y empezamos el contacto; y el otro camino es la recepción de textos, el autor interesado nos lo envía, tenemos un consejo de lectura, y les respondemos de la manera más honesta si sí o no nos gusta, ese es el punto, publicamos lo que nos gusta, claro, debe estar bien escrito, que haya una historia bien narrada, que desde las primeras páginas te atrape, pero en esencia tratamos de lo que publiquemos lo podamos defender, sé que es muy ambiguo pero es lo que más nos mueve, ese deseo porque alguien más lea eso en lo que encontramos una pizca de originalidad. En la editorial somos cuatro socios, nos contrapunteamos como lectores, como dictaminadores, en algunos casos solicitamos auxilio de lectores externos, en algunos casos son autores que hemos publicado, a veces gente que está metida en la crítica, pero básicamente son lectores que conocen el proyecto.

En Paraíso perdido acabamos de publicar a Rodolfo JM, a Daniel Espartaco, varios narradores que yo considero interesantes, Cecilia Eudave, Alfonso López Corral, Eduardo de Gortari, tenemos una reedición de un libro que en Guadalajara era de culto, de terror, Luis G. Abadía, Gabriela Torres, Rafael Villegas, es lo que viene para FIL Guadalajara, y para el próximo año ya tenemos definido un plan de trabajo establecido; este año vamos alcanzar alrededor de los 25 títulos, a partir de esta tercera etapa que te comento, y para el próximo año estamos esperando publicar alrededor de diez, esto es lo que queremos traer, algunos de los títulos están ya agotados en físico y estamos pasando el catálogo a electrónico, ya hay algunos que se pueden conseguir en las principales plataformas y nos han invitado a entrar a un proyecto de audiolibro, que parece que tiene un renacimiento en streaming.

 

¿Y print on demand?

Ese no me gusta tanto, originalmente yo soy diseñador gráfico, aunque la impresión digital ha avanzado muchísimo, todavía no me acaba de gustar el acabado de las portadas digitales, en ese sentido, prefiero las portadas en offset, la impresión bajo demanda no me acaba de convencer porque, aunque puede funcionar en algunos casos, digamos que imprimir 100 es mucho más caro que imprimir 500 o mil, no le hemos apostado hacia ese lado.

El cuidado que ponemos en las portadas, en la edición e impresión de nuestras colecciones, en esta tercera etapa de Paraíso perdido, es resultado de la experiencia adquirida, donde nos dimos cuenta que era necesario que los libros fueran distinguibles, que los vieras y te llamaran la atención, por otro lado, creo que se nos ha dado bien trabajar con ilustradores, fotógrafos y pintores, y se ha hecho una buena mancuerna en la parte visual, creo que es básico, por mucho tiempo las ediciones alternativas o independientes se caracterizaban por ser feas, porque no importaba el contenedor sino el contenido, para mí, por esa deformación de diseño gráfico, tiene que ir de la mano.

The Author

Edilberto Aldán

Edilberto Aldán

Director editorial de La Jornada Aguascalientes
@aldan

1 Comment

  1. Un Lector Sincero
    06/11/2017 at 10:59 — Responder

    Jaja, jajaja, jajajaja: “dejar de depender del estado”. Pero si Paraíso Perdido tiene los labios y los cachetes inflamados de tanto mamar de las becas y apoyos del Estado, prácticamente todo su catálogo reciente está publicado con el sostén de la chichi gubernamental. Y todavía tienen en descaro de decir que “Lo que tendríamos que hacer es dejar de depender del estado y comenzar a trabajar por nuestra cuenta”. Sí, sí, es lo que tendrían que hacer, pero no lo hacen.

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