Opinión

¿Por qué estar a favor del derecho a abortar? / Cinefilia con derecho

Selma es una mujer que ahorra cada centavo de su trabajo, para lograr que su hijo, quien padece una enfermedad hereditaria, pierda la vista. Al ser robados estos ahorros, se enfrenta al criminal y lo asesina con tal de recuperar los recursos; es descubierta y se ve envuelta en un conflicto legal donde tendrá que decidir, conservar los ahorros pero ser condenada a muerte (a cambio su hijo recuperará la vista) o salvarse (perdiendo el dinero) y dejar que su vástago sufra por no poder ver. El argumento es de Bailando en la Oscuridad (2000) interpretada brillantemente por la multifacética Björk, es una de las mejores películas que realizó Lars Von Trier bajo la escuela llamada Dogma 95, un drama musical que muestra la terrible historia que terminará con el sacrificio de una madre por su hijo, las coreografías son verdaderamente excepcionales (su camino al patíbulo se vuelve un hermoso baile) es además un alegato en contra de la pena de la privación de la vida.  

Găbiţa, vive en la Rumania de los años ochentas, está embarazada pero, por su condición de precariedad y de estudiante, no quiere tener a su hijo, el régimen comunista de la época castiga severamente la interrupción voluntaria del embarazo por lo que, auxiliada por su roomie, se enfrasca en una peligrosa aventura para que un abortero llamado irónicamente Bebe, en un hotel barato y bajo condiciones desoladoras y peligrosas, pueda practicarle un aborto clandestino. La trama es de la desgarradora 4 meses, 3 semanas, 2 días (2007) del director Cristian Mungiu, una cinta que trata de retratar la vida cotidiana en los rígidos sistemas comunistas que imperaban en aquel país europeo.

Ambas cintas son ganadoras de la Palma de Oro en el Festival de Cannes, muestran dos visiones diferentes, quien moriría por su hijo y quien no quiere tener un descendiente. Dos posturas que en el fondo encierran una sola y fundamental prerrogativa para las mujeres: el derecho a decidir por la maternidad. Desde una perspectiva donde el hombre y sus derechos son el punto de partida y de llegada del poder, un estado democrático y liberal no puede bajo ningún principio imponer esta decisión a las féminas, por el contrario, su obligación es disponer de todos los elementos necesarios para que cualquier mujer pueda, en escenarios de apertura y seguridad para su salud mental y física, tomar una decisión de acuerdo a su albedrío, dentro de los límites de tiempo que la ley considera que aún no existe la vida humana. Cualquier otra postura es, como el gobierno de la cinta de Mungin, un comunismo disfrazado de apología de la vida.

¿Por qué estoy a favor del derecho a decidir? Porque en este país, el aborto y sus consecuencias físicas y sociales están más ligadas a la pobreza, quienes sufren sanciones penales o alteraciones en su salud, son aquellas que no tuvieron el suficiente recurso para provocarse un aborto clandestino en clínicas privadas o ir a la Ciudad de México a practicárselo de forma legal y médicamente segura. En Aguascalientes, hasta hace no muchos años, era un secreto a voces que hospitales y galenos los realizaban bajo ciertas normas económicas y de discreción. Supongo que, con la permisión del otrora Distrito Federal, es más fácil acudir a aquella entidad que arriesgarse al aspecto penal en nuestro estado.

¿Por qué estoy a favor de que no se aborte? Porque es una decisión de la persona y si alguien adopta esta postura, tenemos no sólo que respetarla, sino además dotarla de todas las herramientas médicas y de subsistencia para que pueda llevar a buen puerto su maternidad. La seguridad social para todos niños (seguro popular, por ejemplo) y las ayudas económicas de manutención (el programa Solidaridad-Oportunidades-Prospera) son solo dos mecanismos que pueden coadyuvar a ello. Cuando en su oportunidad como servidor público, pude colaborar con asociaciones civiles, no dude ni un segundo en trabajar con una persona moral que se dedica justamente a dar refugio y asistencia a mujeres que no quieren abortar, pero que tienen circunstancias familiares y económicas complejas. Contrario a lo que pudiera pensarse, no soy pro abortista, sólo creo en el derecho a decidir como una prerrogativa fundamental que deben garantizar los estados democráticos.  

 

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Rubén Díaz López

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