Cultura

La desaparición de Plutón y el olvido del plantón de Reforma

  • Entrevista a Arturo Vallejo, sobre Última vez en Plutón
  • La adolescencia, el descubrimiento del mundo, la ciencia, los monstruos y Lovecraft, compañeros de viaje desde Villa Coapa hasta Ciudad Satélite

 

En 2006 marcó el final de una larga discusión que más de 2,500 científicos sostuvieron a lo largo de 2 años acerca de si Plutón era o no un planeta. La decisión final es que el cuerpo celeste descubierto en 1930 por el astrólogo Clyde Tombaugh no alcanzaba a entrar en la categoría de “planeta”, por lo que el sistema solar pasó a tener de nuevo sólo 8 planetas reconocidos por la Unión Astronómica Internacional. Mientras esta discusión se llevaba a cabo en Praga, capital de la República Checa, las calles de la Ciudad de México se veían tomadas por cientos de personas que marchaban en contra del fraude electoral cometido en contra del candidato de la izquierda en las elecciones federales de ese año. Muchos de esos ciudadanos también han decidido acompañar al candidato en el campamento de protesta que ha instalado a lo largo de la principal avenida de la ciudad.

Todo esto sucede ante los ojos de un adolescente que ha decidido trabajar en sus vacaciones de verano en un local de videojuegos, que se encuentra al otro lado de la ciudad, para ahorrar para un campamento de la NASA, pues sabe que su padre no lo apoyará en esa decisión. Así que el protagonista tendrá oportunidad de observar una ciudad convulsionada por las protestas, mientras que la historia de la decisión de cambiar de la calidad de Plutón a un no planeta le permite además acercarse a la vida y obra del escritor norteamericano H.P Lovecraft, quien también fue aficionado a la ciencia y siguió muy de cerca el inicio de la historia de Plutón.

La adolescencia, el descubrimiento del mundo, la ciencia, los monstruos (tanto imaginarios como ficticios) se conjugan para permitirle al escritor mexicano Arturo Vallejo enhebrar una historia en donde tanto la ciudad como Plutón y H. P. Lovecraft se convertirán en protagonistas y en compañeros de viaje de los adolescentes, que desde Villa Coapa hasta Ciudad Satélite pueblan las páginas de Última vez en Plutón publicada por la editorial Alfaguara. Platicamos con Arturo Vallejo, quien se define como geek y lector de cómics y quien trabaja como museólogo de la ciencia y profesor de cine documental, es además autor de los libros No tengo tiempo (Alfaguara, 2008), con el que se hizo acreedor al Premio Caza de Letras, y de los libros La princesa guerrera y Animales que ya no están, sobre su más reciente novela.

Javier Moro Hernández (JMH): Lovecraft es in duda en un personaje de tu novela, su vida se va cruzando con los otros personajes, lo mismo que el tema de la ciencia.

Arturo Vallejo (AV): Lovecraft es una de las líneas narrativas que guían la novela, que la conforman, y yo no puedo decir mucho más acerca de Lovecraft, es decir, se ha escrito mucho, se ha dicho mucho, me parece que aún se lee mucho, pero lo que me interesó de él fue su afición por la ciencia, una afición que nace cuando él es muy joven, de hecho lo primero que él publica fueron tratados de astronomía, de química, publicada su gaceta astronómica, algunas de las primeras publicaciones que le publicaron fueron notas sobre astronomía, por ejemplo, lo cual se prestaba mucho para la historia que quería contar, porque además se Lovecraft tenía varios cuentos en los que habla de extraterrestres que vienen desde el noveno planeta en el sistema solar años antes de que Plutón fuera descubierto. 

JMH: En ese sentido la “vida” de Plutón también está narrada en la novela, en relación con la vida del planeta Tierra, ya que narras el descubrimiento del planeta y la larga discusión que se da sobre si Plutón es un planeta o no. 

AV: Lo que trate es que las cuatro historias tuvieron un paralelismo, tienen como protagonistas a personajes jóvenes, que están en una búsqueda de conocimiento, de descubrimiento y todo enmarcado con la discusión sobre si era un planeta o no, que es curioso en realidad, porque mucha gente habla como si Plutón hubiera desaparecido, hay gente que está enojada, cuando en realidad lo único fue que se buscaba una definición de la palabra planeta que fuera funcional, porque no la había, es decir hay muchos cuerpos diferentes girando alrededor del sol y no necesariamente todos son planetas, no son iguales, entonces se buscaba una definición que funcionará y entonces había dos opciones, y una de ellas, podría haber incluido a Plutón y a cientos de cuerpos más, que no se parecen necesariamente a Neptuno, Mercurio o a la Tierra, y la otra opción restringía el nombre de planeta a un serie de cuerpos más pequeños, y eso dejó fuera a Plutón de la categoría de planeta, esta es una discusión que se da en solo 80 años, Plutón tiene una vida muy corta culturalmente hablando, se descubre a principios del siglo XX y desaparece, como planeta, a principios del XXI, es el planeta del siglo XX básicamente. 

JMH: La novela está contada en unos cuantos días del verano del 2006, y como dices los personajes están en esa búsqueda personal y una definición personal, pero que solo va a suceder en esos cuantos días, un momento en el que además vive una crisis política, que podríamos decir, los marca como personas. 

AV: A mí lo primero que me interesó explorar fue la coincidencia sobre la categoría de Plutón hubiera sucedido al mismo tiempo que en la Ciudad de México estaba en pie de guerra, con los ánimos crispados, en una confrontación y división social muy pronunciada, una ciudad de México que vivía un conflicto post electoral después de un fraude, un año que marca el horror que seguimos viviendo, está el fraude pero también esta Pasta de Conchos, que representa la impunidad absoluta, Atenco, y todo eso marca el presente del país, es lo que hemos seguido viviendo desde entonces, y me pareció que era un momento significativo que pude enlazar con este otro momento cultural significativo, que representa la aparente desaparición de un planeta, y en ese sentido creo que resuena este fenómeno sobre las “desapariciones”, porque Plutón desaparece, pero también el plantón estuvo un par de meses y desapareció y ya, es como si no hubiera existido, nadie se acuerda de él, excepto cuando se quiere atacar a López Obrador, pero no recuerda que hubo gente durmiendo en las calles por casi dos meses, una de las principales avenidas de la ciudad, y eso que podría pensarse como algo muy importante en nuestra historia reciente, algo que podría haber dado material para escribir novelas, poemas, hoy está medio olvidado, como sí hubiéramos pasado al siguiente conflicto, y eso me pareció muy interesante y muy sintomático. 

JMH: El personaje principal va descubriendo la ciudad cuando sale a las calles, porque tiene que trabajar y eso le permite imaginarse cómo era la ciudad en el pasado.

AV: Eso es uno de los temas que trato de explorar en la novela, porque aunque la historia está situada en el 2006, que realmente fue hace muy poco tiempo, y sin embargo hay muchas cosas de nuestra vida cotidiana que son ya muy diferentes y hay muchas cosas de nuestra propia vida de la que ya ni siquiera nos acordamos, en el 2006 yo no tenía teléfono celular, los teléfonos que habían no eran inteligentes, apenas había algunos que empezaban a conectarse a Internet, el mayor avance que tenían es que podías jugar viborita o que tenían una lamparita, y eso pareciera que fue hace tres siglos, entonces todo es tan transitorio que la memoria se va perdiendo, sobre todo de esos pequeños detalles que eran los que le daban forma a nuestra vida cotidiana, y así pasa con la ciudad, en una escala mucho mayor, que ha cambiado de una manera brutal desde la década de los setenta el siglo pasado, hay lugares que son completamente irreconocibles, y ahora no nos hacemos la pregunta que se hace el protagonista de la novela, porque no podríamos imaginarnos una ciudad sin ejes viales, por ejemplo, o una ciudad en donde se hubieran conservado las edificaciones de art nouveau, por ejemplo, en lugar de los mamotretos que ahora tenemos, que tal vez en diez años ya no tengamos, ese es uno de los temas que busca la novela. 

JMH: El narrador de la novela nos dice que escogió el trabajo al lugar más lejano que pudo encontrar justo para salir y descubrir la ciudad, pero también para afirmarse en su identidad, o buscarse, pero por otro lado también su lado de aficionado a la ciencia, justo como Lovecraft, este chico podría ser científico, o no, es algo que no lo sabemos. 

AV: Justo intenté hacer un paralelismo entre las historias de los cuatro personajes, y una de las más claras es esa, entre Lovecraft y el narrador y su gusto por la ciencia, Lovecraft sí quería ser científico, su plan cuando era joven era estudiar alguna ciencia, pero no pudo porque tenía crisis nerviosas, que hicieron que nunca pudiera terminar la preparatoria, y porque además era muy malo en matemáticas, y pues cualquier ciencia es básicamente matemáticas, entonces no lo pudo hacer, en cambio el protagonista tiene otras razones para no dedicarse a las ciencias, pero de alguna manera se ve truncado su esperanza, su sueño cuando era joven, pero que sin duda se mantiene de alguna manera cercano a la ciencia, alguien que puede seguir y entender hasta cierto nivel la discusión sobre si Plutón es o no el noveno planeta el sistema solar. 

JMH: Siguiendo con esta idea, vemos que los cuatro personajes que conforman la trama, tienen la misma necesidad de entender de dónde vienen, quiénes son, qué están haciendo en este plano. 

AV: Y qué hay para ellos en el futuro, que no es necesariamente lo que uno espera o lo que uno quisiera. Hay un personaje que podríamos decir que tiene una sexualidad ambigua, no sé si sea la mejor definición, pero digamos una sexualidad que a propósito no es definida, porque me pareció una postura que quería adoptar con la novela, es decir, creo que gastamos demasiada energía al tratar de definir la identidad sexualidad, quería plantear una historia en donde eso no importará, que es en realidad un juego, porque al final sí importa, porque están en las expectativas de los lectores, yo quería jugar con eso, porque al mismo tiempo está Lovecraft que era absolutamente homofóbico y que sí se definía a partir de identidad sexual, de su nacionalidad, de su origen étnico, eso para él era fundamental, era hasta una manera de ver el mundo, a partir de estas definiciones, entonces un poco el juego de la novela era mostrar estas dos posiciones, aunque Lovecraft era homofóbico, pero mantenía una relación difícil con las mujeres, a pesar de que estuvo casado. 

JMH: Tu novela toca o habla de dos zonas de la ciudad, como lo son Villa Coapa y Ciudad Satélite, que son lugares esenciales para entender la actual ciudad, pero de la cual se habla poco en la historia de la ciudad, por ejemplo.

AV: Son zonas muy particulares en la vida de la Ciudad de México, porque tienen una imagen cultural muy parecida,  ahí era adonde ibas a comprar rock, ropa, discos, tenis, cómics, eran dos mercados interesantes, son curiosamente similares, pero que no se encuentran tan representados en las manifestaciones culturales de la ciudad, en la literatura, en la televisión, algo que yo creo que pasa mucho en la vida de la Ciudad de México, en la que tenemos una identidad muy perdida, todas las actividades o representaciones culturales que retratan a la Ciudad están situadas en el centro, en la Roma, en la Condesa, tal vez, pero no se sale de ahí, y eso me hace preguntarme en dónde están colonias como la Portales, la Del Valle, ya no digamos Aragón, la Gustavo A. Madero, me interesaba representar esas distancias, esas diferencias, a través de esta mirada de un joven que va conociendo la ciudad y la va aterrizando. 

JMH: El narrador justo nos cuenta sus viajes en el metro y nos va diciendo qué fue lo que vio, quiénes se subieron a cantar, algo que nos hace ver la ciudad desde la cotidianidad que vive mucha gente. 

AV: En general siempre trato de trabajar con la cotidianidad, con los pequeño motivos y detalles cotidianos que están ahí y tratar de construir alrededor de ellos una narrativa, en lugar de crear grandes conflictos y grandes dramas, tratar de centrarme en esos detalles y construir alrededor de ellos algunos significados, eso me interesa, está en la novela anterior y en esta. Es una novela que fui trabajando por temporadas y fue una novela que fue cambiando, porque al principio era una historia completamente desprovista de humor, porque yo pensaba que no había nada de qué reírse, posteriormente fue cambiando, afortunadamente y Plutón siempre fue uno de los ejes de la historia, me pareció interesante la coincidencia sobre Plutón, no es algo que nos significa, da para crear algunas idea sobre Plutón desmoronándose y México también, pero eso fue mera coincidencia y alrededor empezó a crecer la investigación y eso me llevó a reencontrarme con Lovecraft, que era un autor con el que tuve una relación muy fuerte cuando era joven y que como suele suceder me lo volví a encontrar con Plutón y ya me aboque a él. 

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Javier Moro Hernández

Javier Moro Hernández

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