Opinión

La inseguridad en las ciudades / Punto crítico

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Esta semana el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana correspondientes al pasado septiembre, en donde reporta cifras que debieran poner a trabajar a los gobiernos en la implementación de estrategias efectivas en la materia, y es que de acuerdo a estos resultados casi el 80 por ciento de la población mayor de 18 años se siente insegura en la ciudad en la que vive.

Ciertamente hay sectores de la población que son más propensos a sufrir de actos en contra de su integridad: agresiones, atracos, incluso la pérdida de la vida en manos de criminales que no distinguen ni edad ni sexo. Especialmente me refiero a los más vulnerables, los niños, los jóvenes, las mujeres y las personas de la tercera edad.

Efectivamente hemos perdido en muchas de las grandes ciudades, la tranquilidad de andar libremente por las calles, pero hay lugares en donde nos sentimos más inseguros.

Entre las regiones que se consideran más peligrosas, destacan la Ciudad de México, entidades al sur de la República y uno que otro punto turístico de playa. Es el norte de la capital del país la que encabeza esta nada honrosa lista, al reportar que un 95 por ciento de sus habitantes no viven tranquilos.

Dentro de las urbes también existen los espacios más peligrosos. Cuántas veces no escuchamos los robos que se dan a las afueras de los cajeros automáticos, casi todos los días se cometen atracos en estos lugares aparentemente vigilados. Sin embargo, son sitios donde el 81.8 por ciento de la ciudadanía reporta sentirse inseguro.

Le sigue el transporte público cuyo porcentaje alcanza el 74.6; de ahí las calles por las que normalmente transita un ciudadano con un 68.1; y las instituciones bancarias con un 67.7 por ciento.

En esta lista negra también encontramos los mercados, las carreteras, los parques recreativos, los centros comerciales, el automóvil, el trabajo, la casa y finalmente las instituciones educativas.

Las expectativas de la población para los próximos 12 meses no son nada alentadoras, y es que el 35.5 por ciento de las personas entrevistadas considera que la situación en este rubro seguirá igual de mal y el 37.4 por ciento mencionó que la situación empeorará en este lapso de tiempo.

Como consecuencia de esta sensación de inseguridad, la gente ha optado por cambiar sus hábitos o rutinas, preferentemente se ha dejado de portar cosas de valor como joyas o dinero, incluso las tarjetas de crédito, por temor a sufrir un asalto. Se ha modificado también la rutina familiar impidiendo por ejemplo que los hijos menores de edad salgan solos de sus casas, mucho menos en horarios nocturnos.

Además la percepción que la mayoría de los habitantes tenemos respecto de los integrantes de las corporaciones de seguridad, continúa siendo negativa sobre todo de los que integran las dependencias municipales que resultaron los peores calificados.

Por supuesto no podemos dejar de mencionar el caso de Aguascalientes. Llama la atención puesto que los gobiernos actuales y aquellos que ya concluyeron tienen mucho tiempo reiterando que somos una “ciudad segura”, sin embargo las cifras no corresponden al discurso oficial, cuando más de la mitad -el 58 por ciento- de los que aquí radicamos nos sentimos inseguros.

Este es el panorama que nos mueve a reflexionar si las acciones que los gobiernos están tomando son las correctas, o bien habrá que dar un nuevo giro e incluir la participación de los ciudadanos, de los especialistas y tomar en cuenta otras prácticas internacionales que permitan revertir esta tendencia.

Se ve muy lejos el cumplimiento de este objetivo, en este que es un tema tan sensible. Hace falta un plan integral que contemple nuevos mecanismos de educación y valores, una mejora en los salarios de las personas, una policía calificada para cumplir su deber pero sobre todo, alejada de la corrupción, esa corrupción que ha tocado todas las esferas y que nos sigue colocando como uno de los países más inseguros.

 

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