Opinión

¿Y la radio cultural… para qué? / El banquete de los Pordioseros

El pretexto para la degustación del Banquete de los pordioseros de la semana pasada fue el cumpleaños 44 de la primera estación de radio cultural de la ciudad de Aguascalientes, ya lo comentamos, XENM Radio Casa de la Cultura y que transmitía en los 1320 khz en la banda de amplitud modulada, ahora 98.1 Tu estación del organismo de Radio y Televisión de Aguascalientes, no quiero entretenerme mucho en el asunto de lo mal que se manejó el organismo durante la sufrida pasada administración, eso ya se ha comentado muchas veces, yo mismo lo he hecho en esta columna en más de una ocasión, de cómo se apoyaron propuestas radiofónicas que se alejaron años luz del objetivo para el que fue creado RyTA y que le dieron ese tufo de radio poco inteligente, conformista y complaciente en lugar de generar un propuesta sólida, convincente y que busque acercar al pueblo a la cultura y las artes porque la cultura y las artes, así como la educación y el deporte, es el mejor y más sólido argumento que tenemos ante la violencia, la pérdida de valores y la escandalosa y grosera carencia de un pensamiento crítico.

Pues bien, me gustaría en esta ocasión, esperando no aburrirte con mis disertaciones, concluir con lo ya expuesto la semana pasada porque considero que algunas cosas se quedaron en el tintero y no quiero dejarlas escapar, sobre todo enfocándonos en la necesidad que cualquier sociedad, en este caso la de Aguascalientes, tiene de medios de comunicación comprometidos con el pueblo y no sólo en los intereses económicos, entendibles en los medios de corte comercial, pero incomprensible e indignante, a veces, la forma en la que se pretende vender.

La existencia de los medios de comunicación… ¿cómo llamarles?, podríamos decir simplemente que son permisionados, y quizás con eso sea suficiente en términos técnicos, pero creo que se hace necesaria la definición y esencia de esos medios y calificarlos con toda justicia como medios culturales, porque finalmente, ese es, o debería ser su propósito o fin, promover, difundir y apoyar la cultura en todas sus formas y manifestaciones, pero no sé, como que de repente pesa mucho el compromiso y como que da frío ponerle el calificativo de cultural a un medio de comunicación.

Los medios culturales, y perdón si mi tendencia es hacia la radio, pero ese es el medio en el que me he formado, son un asunto indispensable, no entiendo una sociedad sin medios de comunicación especializados en la difusión cultural, y no basta sólo con abrir, con brindar espacios para la actividad cultural, lo que ya es de por sí indispensable, sino que se hace necesario ejercer una función crítica, los medios de comunicación, pero sobre todos los de corte cultural, tienen el compromiso de hacer pensar, sabemos que la razón de ser de los medios es entretener, informar, educar y el más difícil, formar opinión en la sociedad, y formar opinión, hacer que el auditorio tenga un criterio propio, es un labor titánica, el criterio se va formando en función de la información que se tenga, de consultar varias fuentes y llegar a tener un punto de vista respecto a cierto tópico, por eso el enorme riesgo y la irrenunciable responsabilidad del que está frente a un micrófono, ante una cámara de televisión o si se tiene una pluma en la mano, o el teclado de una computadora para no sonar anacrónico. Como sea, el asunto es que la sociedad necesita, está urgida, aunque muy probablemente no lo sepa, de medios de comunicación que enseñen a pensar, que formen un criterio y favorezcan un punto de vista crítico entre quienes frecuenten esos medios, no sé si pocos o muchos, pero sin duda, personas inteligentes, ambiciosas e inconformes.

Entiendo que los medios educativos, culturales o como quieras llamarles, se enfrentan a un monstruo que acapara altísimos porcentajes de audiencia, es decir, los comerciales. Eso evidentemente, no los hace mejores, aunque ellos ostenten gloriosamente sus niveles de rating como un indicador de que son mejores, en todo caso yo los veo como manipuladores y los ubica en el extremo contrario de quien pretende formar una opinión en su auditorio, son la antítesis de la radio, la televisión o la prensa inteligente, ambiciosa y que realmente piensa en su auditorio y no sólo en vender más.

A ver, dime por ejemplo, ¿cuántas estaciones de radio conoces en Aguascalientes destinadas a difundir música culta o académica, jazz, rock, pero del otro, no del comercial, o todo aquello que podemos definir como buena música?, te sobrarían dedos de una mano, creo que son dos, ¿o no? Alternativa 92.7 fm de RyTA, y Radio Universidad, nada más. En cambio, ¿cuántas estaciones de radio conoces destinadas a la difusión de pop, o peor todavía, de banda, grupera, reggaetón y todos esos malolientes lugares circunvecinos?, son varias, ¿verdad?, todas estas estaciones de radio les están diciendo a sus radioescuchas cuál es la música que deben escuchar inhibiendo por completo su capacidad de elección, una elección libre y responsable fundamentada en un sólido conocimiento de causa. Peor todavía, les están diciendo cómo deben de pensar, les están inculcando de manera cruel y hasta perversa sus propias ideas e intereses, y el grueso del pueblo, ante la lamentable debilidad de un pensamiento crítico, o incluso carente de él, se deja guiar dócilmente, dejan de pensar, actividad propia del ser humano, sí, aunque no lo creas, para llegar al descaro de decir: “es que lo dijeron en la radio”.

Fortalezcamos nuestro criterio frecuentando medios de comunicación inteligentes, como en este caso es La Jornada Aguascalientes, que en sus objetivos esté el de formar una opinión y no la de manipular el pensamiento.

 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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