Opinión

Los Planetas de Holst / Orquesta Sinfónica de Aguascalientes

Mientras escuchaba el impresionante poema sinfónico de Gustav Holst Los Planetas en el cierre de la tercera temporada de conciertos de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes  se me vino a la mente involuntariamente aquel ensayo que Edgar Allan Poe escribió prácticamente al final de su vida llamado Eureka en donde explora los intrincados espacios del universo en un argumento literario que resulta tan profundo e inexorable como el espacio que explora con la única poderosa herramienta de su cerebro. La primera vez que leí Eureka seguramente estaba yo en la Universidad y me causó un tremendo impacto, después de algunos muchos, muchos de hecho, releí este ensayo de Poe, posiblemente esa relectura la hice hace apenas un par de años y la explosión que me generó en mi interior todavía fue más intensa que la primera vez que lo leí, siempre he tenido ese extraño pero delicioso encantamiento por los espacios abiertos y el universo me genera esa fascinación de libertad, pero al mismo tiempo con ese miedo al infinito, a lo que quiero llegar es que el pasado viernes, mientras escuchaba Los Planetas de Holst con la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes y viendo las imágenes proyectadas en la pantalla gigante dispuesta para este concierto  de esos planetas tan certeramente descritos por el compositor inglés sentí lo mismo que Eureka me hizo sentir, ese vuelco en el estómago, mezclando una sensación de angustia con esa curiosidad imposible de eludir por conocer más allá, sin duda la angustia tiene su origen en sabernos tan pequeños e insignificantes en medio de todo ese universo inabarcable por el entendimiento humano, pero sobre todo porque en nuestro poderoso pero pequeño universo que es nuestra mente, cada uno de nosotros somos el centro de ese universo, pero entonces viene la inmensidad de la nada, de lo inabarcable, de lo que no podemos medir porque ni siquiera tenemos una idea, entonces viene esa incomprensible grandeza en donde una mente creadora nos colocó y sentimos ese vértigo de sentirnos, de sabernos tan pequeños tan nada en medio de tanta inmensidad. No sé si pueda explicar con precisión lo que me provocó, primero leer a Poe y después escuchar en vivo Los Planetas de Holst, como sea, esa sensación de habitar en medio de tanta inmensidad es esa mezcla de angustia con una extraña fascinación, fue genial, la verdad.

Para este concierto de cierre de temporada se trasladó la Sinfónica al auditorio principal de la 49 edición de la Feria del Libro de Aguascalientes, sí, la más antigua de México y que por lo que intuimos, más que por los que nos fue expuesto por las autoridades culturales, es una feria del libro con claras y factibles intenciones de crecimiento impresionante, lo que no deja de ser alentador para quienes sabemos que la cultura, el arte, la educación, además de la ciencia y el deporte, son las únicas alternativas de solución para la barbarie en la que estamos cayendo.

No sé exactamente cuál es la capacidad de este improvisado auditorio para los conciertos celebrados en el marco de esta gran fiesta de las letras, pero lo que sí sé es que estaba lleno y que quienes asistimos al concierto tuvimos la oportunidad de disfrutar de una gran  sesión musical que en este caso fue dirigida por el maestro Rodrigo Sierra Moncayo, director huésped de este séptimo concierto de temporada de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes.

Los Planetas de Gustav Holst, como todo poema sinfónico, nos propone una descripción de algunos de los planetas que componen nuestro sistema solar, omite al planeta Tierra, posiblemente por ser el que habitamos y Plutón, que no fue descubierto hasta 1930,l todavía vivía Holst, sin embargo, el compositor no mostró ningún interés por hacer este añadido a su concluido poema sinfónico.

Para atender la solicitud de del compositor de incluir un coro de voces femeninas en la parte final, Neptuno, se convocó a las voces femeninas del coro de Estudiantes de Canto de la Universidad de las Artes de Técnico Superior Universitario que cumplieron decorosamente con el compromiso, no obstante que el coro de estudiantes logró salvar con dignidad el compromiso, nos hace recordar la imperiosa necesidad que tenemos en Aguascalientes de contar con un coro que esté a la altura del repertorio exigido y, por supuesto, a la altura de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes.

Este espacio, Foro 13 tiene algunos problemas de acústica que no podemos pasar por alto que fueron evidentes seguramente en todos los conciertos, yo lo noté, para ser preciso, en la presentación de Real de Catorce, sabemos que para disfrutar plenamente de la propuesta de esta agrupación mexicana de blues, es necesario entender los textos que recita José Cruz, verdadera poesía que lamentablemente fue imposible entender dadas las condiciones de la acústica del lugar, sin embargo, fue posible, sin duda con una buena ecualización, disfrutar dignamente de la música como lo fue en este caso con la OSA.

De esta manera termina la tercera temporada del año, la cuarta habrá de iniciar este mismo mes, el viernes 27 de octubre, una temporada corta de apenas 4 conciertos en Aguascalientes y uno en la ciudad de León interpretando justamente este poema sinfónico, Los Planetas de Gustav Holst, tengo entendido que en este caso con la batuta de nuestro director titular el maestro José Areán.

Estaremos al pendiente de la actividad cultural generada en nuestra ciudad y no olvides asistir a la feria del libro, este día se clausura y todavía hay tiempo de comprarte un buen par de libros y claro, leerlos. Recuerda que si lees se te nota, si no lees también se hace evidente, lo que sin duda sería muy vergonzoso.

 

[email protected]

The Author

Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

No Comment

¡Participa!