Opinión

¿Por qué murieron Patch Adams y el Guasón? / Análisis de lo cotidiano

By  | 

Publicidad

Patch Adams, un médico dedicado a curar con risoterapia, amigo de los niños, conferencista internacional y autor de un famoso libro de técnicas para sanar con el buen humor, no tiene ningún parecido con El Guasón, un malvadísimo villano, también bromista y amigo del humor, pero macabro y asesino. En realidad la pregunta no va dirigida a por qué o cómo murieron estos personajes, sino a los actores que los representaron. Robin Williams personificó a Patch Adams, Peter Pan, Theodore Roosevelt, y muchos personajes heroicos y buenos. Y cuando se hallaba en el pináculo de la fama, reconocido, ganador del Oscar y con una fortuna multimillonaria, decidió suicidarse ahorcándose. Heath Ledger hizo papeles de galán romántico, héroe medieval, homosexual y finalmente del gran antihéroe. Y también en el más alto sitio de la fama, ganador de un Oscar, muchos otros premios, dinero a raudales, decide suicidarse solo en su habitación con una sobredosis de psicofármacos que tomaba contra la depresión. En su diario escribió sus últimas palabras Bye, Bye (Adiós, adiós) para que no hubiera duda de que era su decisión. Conclusión: los ricos, famosos y populares también se suicidan. De manera que no podemos atribuirle la causa a la pobreza, ni el desempleo ni a la soledad. La depresión tiene caminos oscuros.

Han cometido suicidios personajes francamente atormentados por la depresión, el alcohol, las drogas o la psicosis como Vincent Van Gogh, Ernest Hemingway, Jim Morrison, Amy Winehouse, Whitney Houston, Elvis Presley y Michael Jackson. Pero también intelectuales y artistas de gran renombre, fama y fortuna como Yasunari Kawabata ganador del Premio Nobel de Literatura, Jaime Torres Bodet prestigiado político y diplomático, René Favaloro notable cardiocirujano argentino. Y no tenemos que ir tan lejos, aquí mismo en nuestra ciudad pueden quitarse la vida prósperos comerciantes, humildes obreros, jóvenes madres de familia y ancianos agobiados por la enfermedad. Lo cual nos lleva a una conclusión, el suicidio es uno de los comportamientos más difíciles de comprender. Nadie puede atreverse a dar una explicación fácil o concreta. Los científicos del comportamiento han dedicado años de estudios, profusas investigaciones e innumerables libros, congresos y teorías para tratar de describir las causas y por supuesto la solución al complejo tema. Así que lo importante trasciende la causalidad y nos lleva a la perenne búsqueda de la solución.

Aquí viene lo realmente fuerte ¿Qué vamos a hacer como sociedad y gobierno para detener, atenuar y si se puede terminar con el penoso asunto de la muerte autoprovocada? El pasado día 10 de octubre, conmemoramos el Día Mundial de la Salud Mental y es bueno darnos cuenta de que el suicidio es una preocupación mundial. Y nosotros aquí en nuestro diminuto universo hidrocálido ya comenzamos a realizar lo que se necesita. En las cuatro Unidades de Medicina Especializada que tenemos en el estado hemos iniciado un poderoso cambio de estructuras. Ampliaremos la cobertura, habrá más psicólogas dedicadas a la atención clínica, menos publicidad y más actividad profesional. No esperaremos que la persona con depresión o ansiedad llegue hasta nosotros, la atención se les hará llegar a su lugar de residencia o trabajo. Eso es la verdadera salud mental comunitaria. ¿Pero pronto reduciremos el número de suicidios? Imposible asegurarlo, las variables son múltiples. Pero sí podremos estar seguros de que brindaremos una mejor atención. Tenemos con qué hacerlo.

 

[email protected]

¡Participa!