Opinión

Pedro Kumamoto al matiz / Matices

José Pedro Kumamoto Aguilar ganó una diputación local en Jalisco en el distrito 10 en Zapopan, el distrito con más poder adquisitivo del estado, un distrito tradicionalmente panista por esta composición económica. La ganó en 2015 con una campaña original a través de redes sociales, con poco presupuesto, pero con mucho trabajo en la calle, puerta a puerta, en primer lugar recolectando firmas para ganar la candidatura y en segundo lugar buscando el voto.

Pedro ganó la diputación y algunos analistas han simplificado su triunfo en la idea de que hizo buena campaña en redes sociales, de que su campaña fue barata y de que era un candidato independiente. Esos argumentos no parecen sencillos de sostener. En primer lugar, la campaña de Pedro fue buena por un discurso fresco y que polarizó a la sociedad entre los que están molestos con los partidos políticos y la clase política (casi todos) y los anti clase política, además por un contenido creativo, que si bien no costó los millones de pesos de las campañas tradicionales a una alcaldía o a una gubernatura, sí hubo inversión, quizá no financiera, pero sí de recursos humanos.

Las campañas en redes sociales son buenas por el contenido gráfico (que cuesta talento), por el contenido audiovisual (que cuesta talento y dinero), por el diseño del mensaje (que cuesta talento) y por la estrategia publicitaria en pauta para tener más alcance (que cuesta talento y dinero). Pedro no hizo una campaña que no costó dinero, hizo una campaña con muchos aliados estratégicos que aportaron su talento y lograron hacer una buena campaña. Por lo que decir que fue una campaña barata es cierto, si lo comparamos con el despilfarro y daño ambiental que significan las campañas de manera tradicional: Pedro significó una muestra del nuevo modelo de campañas que necesitamos, más austeras, creativas, de ideas y de propuesta. No por ser independiente necesariamente las campañas son así, el Bronco no hizo una campaña austera, recordemos los millones de pesos invertidos en espectaculares por todo el país.

Pedro no ganó por ser independiente, de ser así hubiera ganado Lagrimita la alcaldía de Guadalajara o las decenas de candidaturas que se presentaron. Tampoco solo ganó por el contexto de enojo hacia los partidos, de ser así, ningún partido político hubiera ganado: fue una combinación de todo lo anterior, además la selección estratégica de un distrito donde el discurso de Pedro podría impactar de una manera más efectiva y por último, lo más importante Pedro hizo política en las calles, con la gente, convenciendo a los ciudadanos puerta a puerta de que votaran por él y ese es el acto político más grande que pudiera existir: un anti político ganó haciendo política.

Pedro le inyectó utopía a la política, necesaria en todo momento, porque Galeano lo dijo: la utopía nos hace caminar. Pero dentro de esa utopía su discurso se alejaba de la realidad; de eso se trata la utopía. Pedro le puso dinamismo a la clase partidista en Jalisco, Pedro le puso pluralismo y alentó las candidaturas independientes. Pedro es una estrella de rock político en el ámbito nacional e internacional; no hay quien se le oponga a las ideas o al discurso de Pedro porque eso podría ser políticamente incorrecto, nadie quiere estar del lado incorrecto cuando del otro lado están Denise Dresser, Carmen Aristegui, Eduardo Bohórquez, Risco, activistas y académicos muy respetados.

Pedro hizo eso, articular a todos en un discurso independiente, porque su victoria significó el modelo de campañas que anhelamos para los partidos políticos y trajo la utopía necesaria para sobrevivir a la ineficiencia gubernamental y a la corrupción. Lo que le ha permitido excusarse de críticas a acciones que de ser un político partidista las hubiera tenido: como presentar a otros aspirantes a candidaturas independientes en la sala de prensa del Congreso.

En ese discurso tan radical Pedro comete una serie de errores, que a riesgo de ser juzgado y crucificado los diré: pareciera que Kumamoto no pertenece a la clase política, cuando todos lo hacemos y deberíamos de hacerlo, pertenecer a la clase de personas que hacen política en este país, debe ser un honor, porque son los que buscan solucionar los conflictos y reducir la incertidumbre por el bien común; eso debería, reitero. Hacer política es la mejor de las profesiones, estoy seguro que Pedro está convencido de eso, pero su discurso no; lo que lo ha hecho ver como una persona común y corriente que no hace política que quiere trabajar de diputado o senador y no hacer política, porque esa palabra tiene connotaciones negativas; desgraciadamente tiene razón y en México es así. Todo por culpa de algunos que han hecho política de gnomos, esa que sólo es electoral y de hacer dinero.

“Los muros sí caen” fue su slogan cuando logró la diputación, lo mismo pudo haber dicho Fox cuando llegó en el 2000 o la primera gobernadora, alcaldesa o el primer diputado joven o el primer alcalde indígena; cada quien construye un muro dentro de sus metas; pero el de Pedro era un muro de división entre los políticos y los ciudadanos, Pedro sigue siendo ciudadano; porque asumirse político sería costoso, sin embargo los ciudadanos debemos asumirnos políticos, hacer política, para no dejar las decisiones a los gobernantes en solitario.

“Vamos a reemplazarles” es el slogan de la campaña independiente que se ha emprendido en estos días en la búsqueda de la candidatura al Senado. Eso parte de muchas premisas muy peligrosas. La primera es que todos son iguales, que todos los políticos están en el mismo costal, que todos los partidos no valen la pena, que todos los políticos son corruptos, hay que eliminarlos, hay que reemplazarlos, por nosotros que no somos políticos. Ese mensaje es el que utiliza el PRI para obtener apoyo para eliminar la representación proporcional y me parece además de peligroso, falso, porque hay políticos, miembros de partidos políticos dignos representantes populares y estoy seguro que Pedro está convencido de eso. ¿Y cuando ellos estén en el Senado o en sus posiciones nadie los podrá reemplazar?

Ese reemplazo que llegará con Pedro Kumamoto también comunica un mensaje de ruptura y división, Pedro no busca fortalecer sino destruir y volver a construir, romper y pegar de nuevo; sin darse cuenta que cuando sus luchas fueron más exitosas como #SinVotoNoHayDinero fue de la mano de acuerdos, de construcciones partidistas, de diálogo y deliberación.

No se trata de reemplazar ni de derribar muros, se trata de construir puentes, de hacer alianzas, de no romper, de no quedarse en el puritanismo que pudiera cegarnos, o en la polarización, lo dijo Ada Colau, que seguro estoy, también la admira Pedro:

“Es hora de dejar atrás las metáforas belicistas que sólo buscan la derrota del adversario, dejar atrás la imagen de un país en blanco y negro, dejar atrás las trincheras; reivindicar el matiz, el derecho a la duda, la empatía, el diálogo y la cooperación como un valor político de primer orden”

Lo reitero, Pedro es un muy buen político, de esos que le hace falta a nuestro país, un político que ha puesto a la participación ciudadana en el centro, la apertura, la transparencia y la participación de los jóvenes en la política como pilar; lo sería también si estuviera en un partido político. De eso a la aberración por el presente, por los políticos y por la mal llamada clase política, hay mucha distancia.

También a Pedro Kumamoto lo podemos leer con matices, aunque usted no lo crea. Y este es la primera columna que denomino Matices; la política debe leerse así.

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Carlos Aguirre

Carlos Aguirre

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