Opinión

No ve, el de la paz / Análisis de lo cotidiano

Tres mexicanos han recibido el Premio Nobel. Octavio Paz en Literatura, Mario Molina en Química y el menos conocido de los tres fue Alfonso García Robles, Nobel de la Paz, el primero en recibirlo en 1982 por la creación del Tratado de Tlatelolco en 1967 (hace medio siglo) Solo que los premios de la paz por el intento de eliminar las armas nucleares es un asunto que preocupa a humanistas y científicos de hace mucho tiempo. La primera ocasión que un galardón se otorgó por este tema fue en 1962, concedido al notable químico y biólogo molecular Linus Pauling. El profesor Pauling ya había sido honrado con el Premio Nobel de Química previamente y es el único hombre que ha recibido este honor en dos ocasiones y en campos diferentes. Resulta que este importante reconocimiento había sido concedido en nueve ocasiones antes de este año, evidentemente con pobres resultados ya que las armas de todo tipo y las pruebas con proyectiles nucleares siguen a la orden del día, tal como lo demuestran los misiles que recientemente ha lanzado Corea del Norte. Para reforzar la incoherencia de este movimiento presuntamente pacifista, este año el Premio Nobel de la Paz va a dar a las manos de la ICAN o Campaña Internacional para la Abolición de la Armas Nucleares. Esta es una organización que nació hace diez años promovida por países europeos como Austria, Suecia y Noruega. La actual presidente de este organismo es casualmente una sueca Beatrice Fihn. Y la presidente del comité encargado de darle el lauro es la noruega Berit Reiss-Andersen. Ya sabemos que el Nobel de la Paz lo otorga noruega y se entrega en Oslo. La ICAN recibirá un poco más de un millón de dólares, lo cual seguramente le vendrá bien, pero no le hará más rica, ya que la Campaña maneja un presupuesto anual de casi dos millones de dólares, procedentes de sus gobiernos y de empresas privadas particularmente bancos, que lo hacen para quitarse impuestos. ¿Cuál ha sido el impacto real de la ICAN en la proliferación de las armas? Ninguno, ya que la producción no se ha reducido en absoluto. Además, cuenta con cien países afiliados como simpatizantes ¿Sabe usted quienes están entre estos países? Precisamente todos los fabricantes de armas nucleares. México está incluido al igual que muchos otros, que no somos productores, en calidad de países follaje. Esto viene a contribuir al descrédito en el que ha caído la medalla de Don Alfred Nobel quien con la mejor intención del mundo la creó precisamente para evitar la guerra, solo que los comités encargado de concederlo a lo largo de la historia se los han entregado a militares, ministros de defensa y gobernantes de países que están en conflicto bélico. Lo han recibido Henry Kissinger, Anwar Sadat, Menachem Begin, Isaac Begin, Yasser Arafat, Shimon Peres, Mijail Gorbachov, Jimmy Carter y Barack Obama, quienes difícilmente podríamos considerar pacifistas. Ocasionalmente acierta cuando lo otorgan a personas, como Teresa de Calcuta, Lech Walesa, Rigoberta Menchú, Nelson Mandela, Malala Yousafzai y las tres líderes africanas del feminismo. Se equivocaron al dárselo al colombiano Juan Manuel Santos, ya que el pueblo en un referéndum nacional lo declaró nulo. Cuando el Comité no sabe a quién darlo, toma la salomónica decisión de entregarlo a las Naciones Unidas, la Cruz Roja y en una ocasión inverosímilmente a la Unión Europea. Entre tanta falta de lógica y coherencia, resalta el premio de nuestro compatriota García Robles porque fue el segundo en la historia y salió de la mente de un diplomático, en un país no nuclear. Don Mario Molina advirtió sobre los riesgos de la contaminación y Don Octavio, que en el apellido llevaba la Paz, aportó al humanismo. Esto nos confirma nuestra vocación de país pacifista. Vamos bien.

 

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Héctor Grijalva

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