Cultura

Vivimos para hacer que circulen las ideas / Entrevista con José Gordon

  • La literatura, la música y el conocimiento, las mejores herramientas para imaginar al otro

 

José Gordon nació en la Ciudad de México en 1953, novelista, ensayista, traductor y periodista cultural, haciendo uso de todas esas habilidades, uno de los divulgadores de la ciencia con mayor arrastre en el país; en la Revista de la Universidad de México escribe la columna de ciencia y arte, es creador de la serie de cápsulas llamadas Imaginantes; en el Canal 22, conduce y dirige La Oveja Eléctrica, revista televisiva que busca crear una comunidad de ideas, creatividad, de intercambio de pensamientos y poner en contacto al público con los protagonistas de la ciencia.

En el 2003 fue reconocido con el Premio Nacional de Periodismo en divulgación científica y cultural, es autor, entre otros libros, de Tocar lo invisible; El novelista miope y la poeta hindú; El cuaderno verde; y recién acaba de presentar El inconcebible universo: sueños de unidad (Editorial Sexto Piso con ilustraciones de Patricio Betteo), volumen de ensayos que Gordon define como un libro sobre la pasión por entender, una “invitación a salir de nuestros límites perceptuales”. En la edición 49 de la Feria del Libro de Aguascalientes, presentó junto con Fernando Rivera Calderón, la conferencia Cantos cuánticos, en la que se interpretan piezas musicales que hablan sobre la ciencia, la tecnología y su influencia en la vida diaria. La Jornada Aguascalientes sostuvo la siguiente conversación con José Gordon.

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José Gordon en la 49º Feria Internacional del Libro Aguascalientes.

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Sueles referir a Alvin Toffler y su definición de la sociedad del conocimiento en la que enfrentaríamos impactos profundos por la rapidez de los cambios tecnológicos, ¿nos movemos ya en esa sociedad, ya la hemos alcanzado?

No, no hemos alcanzado la sociedad del conocimiento, tendremos que caminar hacia ella y para eso es importantísimo que conozcamos nuestros grandes referentes en la ciencia y en la cultura; en ciencia hay un fenómeno muy interesante que se conoce como las neuronas de la empatía, y las neuronas de la empatía implican la posibilidad de ponerte en la piel del otro, yo creo que estos encuentros que se dan en la Feria del Libro de Aguascalientes lo que generan es la posibilidad de vernos en la mirada de estos grandes físicos, de estos grandes científicos y tratar de sondear lo que se ve desde una investigación, desde una sensibilidad crítica que es importantísimo hoy en día cuando estamos viviendo en medio de mentalidades de muros y mentalidades que tratan de acotarnos.

Yo suelo contar un ejemplo de lo que quiere decir la creatividad para salirnos de los paradigmas en los que nos quieren atrapar; en alguna ocasión Bernard Shaw recibió una hoja de papel blanca con la siguiente palabra Imbécil, entonces cuando alguien te trata de encuadrar en estos términos, ¿qué haces?, ya estás definiéndote por la mirada del otro que te encarcela, hay miradas que son liberadoras, pero hay otras que quieren crear muros, la respuesta de Bernard Shaw es magistral, es maravillosa, él planteó: he recibido muchas cartas sin firma, es la primera vez que recibo una firma sin carta, esto es la creatividad que requerimos hoy como nunca para escaparnos de los encuadres en que vivimos, para hacer que circulen las ideas.

Una Feria del Libro siempre implica el que un pensamiento está en contacto con otro y se empieza a hacer una red invisible que no porque no se pueda apreciar a simple vista quiere decir que no se esté generando ahí algo importante, están circulando ideas, pensamientos, que son vitales hoy en día para enfrentar con capacidad crítica y sensibilidad los problemas de hoy en día. Si en los auditorios en los que hemos estado conviviendo con los ávidos lectores, si pudiéramos iluminar lo que queda flotando en el aire, como decía Bob Dylan: la respuesta está en el viento, está circulando, en esas ideas que no son tangibles, pero que van circulando de estudiante en estudiante, y van invitándonos a tener referencias de imaginación, creatividad y conocimiento, son los únicos elementos que pueden transformarnos.

 

¿En eso consiste la democratización de las ideas?

Esto es la democratización de las ideas, de hecho, una parte interesante de la democratización de las ideas se dio precisamente aquí en Aguascalientes, con Posada, en el sentido de que él nos planteaba un concepto básico para entender cómo en el fondo todos tenemos los mismos anhelos, sueños, pesadillas y deseos y, entender que, más allá de las estructuras piramidales y autoritarias, con las que pretendemos que puede funcionar la sociedad, todos al final del día estamos sujetos a la democracia de la muerte, él decía: güera, morena, rica o fea, toda la gente termina siendo calavera, y en este contexto, lo que tenemos que apuntar es que cuando hay un sismo, una tragedia como la que vivimos recientemente en algunas partes del país, aflora esta posibilidad de ver lo que es realmente importante, se abren las corazas para poder tratar de tocarnos, cuando estamos en una sociedad en la que a veces nos volvemos insensibles los unos con los otros, no creo que hay un instrumento más poderoso que la literatura, la música y el conocimiento para, precisamente, aflojar esas corazas y ponernos en el lugar del otro, de hecho Carlos Fuentes decía: destruimos al otro cuando somos incapaces de imaginarlo; y lo que permite el arte, la literatura, el conocimiento, la ciencia es imaginarnos al otro, explorar, nuestro inconcebible universo.

 

Cumple ya diez años La oveja eléctrica, es más intensa aún tu labor como divulgador de la ciencia, ese afán de crear comunidad en torno a la ciencia, ¿ha desplazado tus intereses literarios?

No, no hay dos José Gordon, es uno, curiosamente cuando yo abordo el ensayo hay una voluntad literaria en lo que hago, el gran maestro en esto es Ryszard Kapuściński, Kapuściński, quien nos enseñó que el periodismo se podía elevar al nivel de la literatura, entonces lo que pretendo con programas como La oveja eléctrica, con libros de ensayo científicos, es también elevarlos a ese nivel de la literatura, donde podamos narrar historias fascinantes, historias que nos tocan, historias que nos abren un poquito más la mirada, entonces no está nunca fuera esa mirada…

 

Fernando Benítez decía que el periodismo es literatura bajo presión.

Exactamente, recuerdo que Elena Poniatowska contaba del periodismo que es una literatura en la que no puedes tener las manos blancas del descanso, sino que verdaderamente estás bajo presión, bajo una exigencia, y sin embargo, creo que los instrumentos que nos da la tecnología también facilitan este proceso de asimilar la información, porque creo que uno de los grandes problemas que tenemos hoy en día, y lo planteaba maravillosamente Carlos Monsiváis, él decía: o ya no entiendo lo que está pasando, o ya no pasa lo que estaba entendiendo, y con esto quiero decir que necesitamos ponernos al día, actualizar nuestros mapas, si permitimos la circulación de las ideas, la circulación profunda de las ideas, creo que también se facilitan nuevas posibilidades de abrir literatura y poesía en zonas inesperadas; con el proyecto de Imaginantes hicimos eso, con el proyecto de Mare Nostrum, de ciencia y poesía, también estamos en esa búsqueda; de lo que se trata es de explorar de qué manera puede aparecer la poesía en lo inesperado, y para mí, en la ciencia aparece la poesía, cuando vemos las pláticas de maravillosos personajes como Gerardo Herrera, la verdad uno se queda deslumbrado ante la capacidad de abrirnos la mirada a través de la ciencia y el conocimiento, y ahí yo encuentro poesía, encuentro la posibilidad de abrirnos al pensamiento paradójico, que eso es muy interesante, Walt Whitman decía: ¿Me contradigo?, pues muy bien, me contradigo, soy vasto, contengo multitudes, entonces cuando estamos en lógicas binarias, cuando tenemos que elegir una cosa u otra, nos olvidamos que la vida es mucho más amplia que las categorías restringidas para sumarnos a ella.

Recuerdo un viejo dicho talmúdico: ten un corazón de muchos cuartos, para que ahí quepan todas las verdades. En el libro de ensayos que acabo de publicar, El inconcebible universo, si te asomas con cuidado vas a ver ahí un ejercicio poético, incluso algunos cuentos que tejo, marcando con gran claridad cuando estoy imaginando y cuando estoy hablando de hechos, porque la idea de la que parto es de revisar cómo se crean los conceptos, los nuevos conceptos, hay un investigador que se llama Rodrigo Quian Quiroga, quien descubrió las neuronas de concepto, que cuando tú ves a una persona, de repente la reconoces, sabes de qué se trata porque ya sabes el concepto de esa persona, pasó en su investigación con Jennifer Aniston, por eso le conocen como la neurona de Jennifer Aniston, en la investigación analizaban qué neuronas se encendían cuando le mostraban fotos al paciente, y a una paciente en particular, cuando veía la fotografía de Jennifer Aniston se le encendía la neurona, la cambiaban las fotos y se le volvía a encender la misma neurona, lo que implicaba que había encontrado un concepto, luego encontró otro paciente que tenía la neurona de Maradona, por decirlo así, uno podría decir que estaba reaccionando a la camiseta de la selección de Argentina, al balón o al pasto del estadio, pero cambiaba la fotografía, Maradona de saco y corbata, y seguía respondiendo la misma neurona porque había identificado un concepto, esto nos habla que tenemos neuronas para aquello que está dentro de nuestro campo y nuestro imaginario, ahora, ¿qué tal si hablamos de la neurona de las ondas gravitacionales?, el hallazgo reconocido con el Premio Nobel 2017.

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Entrevista con José Gordon, novelista, ensayista, traductor y periodista cultural. 49º Feria Internacional del Libro Aguascalientes.

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¿Cómo le hacemos para reconocer algo que no ha estado en nuestra esfera de conocimiento?, Rodrigo Quian Quiroga señala que en la misma neurona donde se codifica Jennifer Aniston se codifican también los personajes que la acompañaban en la serie televisiva Friends, se descubrió un principio muy interesante, el de la asociación, en términos de neurociencia, si utilizamos ese principio de asociación para comunicar nuevas ideas, resulta que cuando tenemos dos relatos extraños, uno que proviene de ciencia y otro que proviene de la literatura, si los entrecruzas, se crea la posibilidad de crear más claramente una neurona de conceptos inéditos.

Te voy a poner un ejemplo, el espacio que nos rodea, que nosotros vemos invisible, desde Einstein, desde 1917, implica que el espacio que nos rodea transparente y que no ves ninguna ondulación, si se plantea en términos de un espacio mayor, donde tienes un objeto masivo como el Sol, el Sol crea una especie de distorsión en el espacio que lo rodea de la misma manera que se crea una distorsión cuando colocas una bola de boliche pesada en medio de un colchón en tu cama, se distorsionó el espacio y si hay canicas alrededor de la bola de boliche, empiezan a girar alrededor de ella, así se explica hoy la gravedad, gracias a Einstein, los planetas giran en torno a la distorsión que crea la masa del Sol, pero Einstein también plantea que deben existir pequeñas ondulaciones que se les llama ondas gravitacionales, pero el problema de identificarlas es tan grande que es como ubicar en una fotografía del tamaño de la galaxia, un objeto menor al tamaño de un balón de futbol, entonces, ¿cómo identificas eso que es prácticamente imposible de registrar?, bueno, la ciencia crea una especie de sismógrafos que con rayos láser va detectando los movimientos más sutiles y tenues, tan tenues que pueden detectar el movimiento de una vaca que va caminando, ahora, el problema que tienes es cómo saber si estás detectando ondas gravitacionales o el movimiento de una vaca, viene de nuevo la imaginación y la creatividad científica: vamos a crear un observatorio similar a miles de kilómetros y si se registra al mismo tiempo, aunado con otros parámetros matemáticos, entonces estamos hablando de ondas gravitacionales; se da a conocer el hallazgo el 11 de febrero de 2016 y ahora implica Premio Nobel, pero la pregunta es, ¿para qué nos van a servir estas ondas gravitacionales?, de la misma manera en que nosotros podemos registrar lo que pasa en el interior del cuerpo, gracias a los rayos X y verte a un nivel “posadiano”, de Posada, de la misma manera, las ondas gravitacionales tienen la promesa de poder franquear niveles que han sido infranqueables con los instrumentos que tenemos, para poder registrar las orillas del Big bang o las orillas de los agujeros negros, que hasta hoy en día no es posible con otro tipo de instrumentos; ahora, dices: me estoy haciendo una idea de lo que son las ondas gravitacionales, pero qué pasa si lo enlazo con un relato de la literatura, porque la literatura también es una especie de sismógrafo, nada más que la literatura detecta las capas más sutiles de pensamiento que están detrás de lo que uno dice, uno dice y uno piensa, pero lo más sutil a veces no lo detectas, la literatura sí, de hecho, un poeta que se llama Nathan Zach decía La poesía es el canto de los pueblos, de lo que la gente piensa, de lo que la gente desea y de lo que piensa que desea, y en lo que piensa que desea está el drama, tú dices que piensas algo, que deseas algo, pero eso es lo que piensas que deseas, entonces hay niveles más finos de registros que, precisamente, la buena literatura penetra en ello; David Grossman decía que la gran literatura es una especie de sismógrafo que registra las emociones más finas, entonces vamos a hablar de lo más fino que puede detectar la literatura, vayamos al capítulo 7 de Rayuela en donde Julio Cortázar está hablando de lo que ocurre en un beso:

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Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

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Lo que es genial: una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua, ese registro del temblor del ser amado como una luna en el agua es lo más sutil que se puede dar en la literatura, cuando lo asocias a las ondas gravitacionales, no es que las ondas gravitacionales sean un beso o sean el mismo temblor que tú sientes frente a un ser amado, pero por asociación te permite más fácilmente concebir las neuronas de las ondas gravitacionales y también, tal vez, las neuronas que te hacen identificar en el arte lo más sutil; entonces, para mí es un ejercicio literario lo que estoy haciendo en esta tarea de traducción de un mundo al otro y, por supuesto, hay esta posibilidad de ejercer la literatura en medio de un trabajo que parecería que nada más tiene una dimensión.

Eso es lo que deberíamos tratar de hacer, salir de personajes unidimensionales a personajes con múltiples dimensiones, y la ciencia nos da algunos elementos para abrirnos a la idea de cómo pueden registrarse más dimensiones, más complejidad dentro del ser humano y no esto que podríamos clasificar como una especie de entomología, en donde estás tratando de clavar con un alfiler lo que es la otra persona y le quitas toda la riqueza de las múltiples dimensiones que coexisten en el conocimiento y la imaginación.

The Author

Edilberto Aldán

Edilberto Aldán

Director editorial de La Jornada Aguascalientes
@aldan

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