Opinión

XI, el poderoso / Taktika

Colegio de Estudios Estratégicos y Geopolíticos de Aguascalientes, A.C.

 

El Gran Salón del Pueblo, Beijing, China. 18 de octubre de 2017. Ante la crema y la nata del Partido Comunista chino, el presidente Xi Jinping esboza la visión que tiene sobre su país: “La nación china ha prosperado, se ha vuelto poderosa y ahora abraza los brillantes prospectos del rejuvenecimiento… será una era que ve a China moverse al centro del escenario y hacer grandes contribuciones a la humanidad”.

Luego dice: “El pueblo chino es un gran pueblo; es trabajador y valiente y nunca se detiene en la búsqueda del progreso”. Por último, agrega, clavando sus ojos en los representantes del Ejército Popular: “El Partido Comunista de China es un gran partido”.

La escena arriba mencionada sirve como prólogo al presente artículo, el cual tiene por objetivo explicar por qué Xi Jinping es el hombre más poderoso de China desde los tiempos de Mao Tsé-Tung.

Xi nació, el 15 de junio de 1953, en el seno de una familia de prosapia comunista: su padre, Xi Xhongxun, fue uno de los pilares de la guerrilla comunista en el septentrión chino. Sin embargo, su vida de relativo privilegio terminaría con el inicio de la Gran Revolución Cultural Proletaria.

Mao Tsé-tung, enojado por el hipotético aburguesamiento del aparato del Partido, movilizó a millones de jóvenes que, organizados como “guardias rojos”, se lanzaron contra la “camarilla revisionista burguesa”. El 18 de agosto de 1966 en un mitin en Beijing, Mao dio a conocer los 16 puntos aprobados por el Comité Central y se puso el brazalete de los Guardias Rojos.

La educación de Xi fue interrumpida y su padre arrestado. Posteriormente, Xi fue enviado a una comuna rural para su “re-educación”. En dicha jurisdicción, Xi llevó una existencia primitiva: paleando estiércol y subsanando caminos. Su morada parecía la remembranza de un troglodita: una fangosa y húmeda cueva.

Fue precisamente en esa gruta que Xi soportó la humedad para, noche tras noche, leer vorazmente, iluminado por un farol de queroseno. Cuando terminó la Revolución Cultural, Xi se había endurecido y decidió convertirse en el “más rojo de los rojos”. Posteriormente, estudió ingeniería química, viajó a los Estados Unidos -vivió con una familia de granjeros en Muscatine, Iowa-, obtuvo su doctorado en marxismo-leninismo, y ascendió, lenta pero seguramente, en la nomenclatura del Partido Comunista chino.

En 2013, fue designado secretario general del Comité Central del Partido Comunista y, al año siguiente, presidente. A partir de entonces se propuso lograr el “sueño chino”, cuyas características son: socialismo con peculiaridades chinas; combate a la corrupción; un ambiente internacional pacífico; y un orden internacional estable.

Las fases para lograr este objetivo son: una sociedad moderadamente próspera, en 2020; una nación básicamente modernizada, en 2035; y para 2050, una nación socialista, rica y poderosa.

Parte toral del “sueño chino” es el proyecto de la Franja y la Ruta, que consiste en la unión de Eurasia mediante la creación de seis corredores económicos: China-Mongolia-Rusia; Bangladesh-China-India-Myanmar; China-Asia Central-Asia Occidental; China y la península de Indochina; el Corredor Económico China-Pakistán; y el puente terrestre de Eurasia. La inversión será de 113 mil millones de dólares. Este plan ha sido elevado a la categoría de constitucional en el reciente congreso del Partido Comunista.

Al mismo tiempo, Xi ha proyectado el poderío bélico fuera de las fronteras de su país: Yibuti, país africano, es la sede de la primera base militar en el extranjero. Igualmente, la cooperación castrense con Rusia es piedra angular de la visión de Xi.

En el plano financiero, Xi anunció que “continuaremos apoyando a Hong Kong y Macao en la integración de su desarrollo dentro del desarrollo general de nuestro país”, pues Hong Kong es, junto con Shanghái, parte del plan maestro que Xi y su aliado más cercano, el presidente Vladimir Putin, han decidido implementar: disminuir el rol que juega la moneda estadounidense, el dólar, en el escenario global.

Cómo lograrlo, se preguntará el amable lector. La respuesta es: en abril de 2016, China anunció su decisión de establecer la Bolsa de Oro de Shanghái, como un importante centro financiero para el precio del oro y la conversión del oro en yuanes.

De esta manera, China podría comprar petróleo ruso con yuanes y Rusia podría, entonces, convertir los yuanes en oro en la Bolsa de Oro de Shanghái. Además, el Banco de China ha anunciado un sistema de pago-versus-pago para las transacciones en rublos rusos y yuanes chinos.

Por qué Xi Jinping es el dirigente chino más poderoso desde Mao Tsé-tung. El siguiente cuadro lo explica:

 

Tabla de comentarios sobre Xi Jinping

ACTOR COMENTARIO
Bill Bishop,

sinólogo estadounidense

“Si tú retas a Xi, tú estás retando al Partido y tú nunca querrás estar en contra del Partido”.
Elizabeth Economy,

académica estadounidense

“Xi Jinping está encima del Partido Comunista, el Partido Comunista está encima de China, y China está encima del mundo”.
Kevin Rudd,

ex primer ministro australiano

“Hace cinco años dije que Xi sería el líder más poderoso de China desde Deng Xiaoping. Me equivoqué. Él es ahora el líder más poderoso de China desde Mao Tsé-Tung”.

Fuente: elaborado por el autor con datos de: Sinocism, The Financial Times y The Guardian.

 

Cuando los historiadores examinen las dos primeras décadas del siglo XXI, cuatro nombres resaltarán: el papa Francisco; la canciller de Alemania, Angela Merkel; el presidente de Rusia, Vladimir Putin; y el presidente de China, Xi Jinping.

¿Donald Trump? El energúmeno neoyorquino pertenece al lugar de donde nunca debió haber salido: el basurero de la historia.

Aide-Mémoire. La situación en Cataluña, si no es resuelta, devendrá en una sepsis política y social para España.

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Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

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