Opinión

El año más violento / Punto crítico

 

 

En la justicia no cabe demora: y el que dilata su cumplimiento, la vuelve contra sí

José Martí

 

Las cifras de inseguridad en nuestro país siguen creciendo. Recientemente fue dado a conocer que el 2017 se coloca en la historia reciente de México como el más violento, al registrarse niveles históricos de delitos de entre los que destacan los homicidios dolosos, según el último informe del Observatorio Nacional Ciudadano.

Los ilícitos de alto impacto reportan un repunte exponencial, de tal forma que desde que se inició esta política de enfrentamiento del Gobierno Federal a la delincuencia organizada, que dicho sea de paso inició en la administración de Felipe Calderón, en este año ha habido más muertes que en ningún otro.

Así, aumentó en un 24 por ciento este delito al que nos referimos y un 3.4 por ciento el de asesinatos culposos.

Pero también el secuestro tuvo un incremento en incidencia de 3.8 por ciento; la extorsión un 11.3 por ciento, el robo con violencia creció 36.7 por ciento; el robo a negocios 31.7 por ciento; a vehículos 15.2 por ciento; a casa habitación 1.4 por ciento y el robo a transeúnte un 29.9 por ciento.

De los diez delitos analizados por este observatorio, solamente la violación disminuyó 1.4%.

El reporte detalla además que 17 entidades ocupan los primeros cinco lugares de los delitos que más laceran a la sociedad y en la mayor parte del país se aprecia un crecimiento marcado de su incidencia, por ejemplo, Aguascalientes, que se ubicó en cuarto lugar nacional en materia de robo a casa habitación y robo a transeúnte, así como quinto en extorsión.

Las cifras de asesinatos, al mismo tiempo posicionan a nuestro estado en el nada honroso tercer lugar de entidades con mayor crecimiento de homicidios dolosos. Nunca antes habríamos estado en esta posición que además involucra a jóvenes que en este año han sido víctimas de la delincuencia.

Al observar este grave deterioro en los niveles de seguridad, ha quedado de manifiesto que las estrategias implementadas por las autoridades simplemente no han dado los resultados esperados, de manera contraria demuestran un rotundo fracaso a estos esquemas.

El método para combatir el crimen organizado ha sido desde hace varios años atrapar a los capos de diferentes cárteles de la droga provocando justamente lo contrario, como quien corta el césped en tiempo de lluvia y luego ve que en pocos días ha crecido más.

Las cárceles que se consideran las Universidades del Crimen, cada vez más saturadas y con programas de reinserción social poco adecuados. Los delincuentes salen para seguir cometiendo ilícitos. Peor aún, muchos los realizan desde estos espacios.

Más de 100 mil muertes, 30 mil desaparecidos y miles de millones de dólares invertidos para este Proyecto de Justicia en todo el país que como ha ocurrido con las reformas estructurales, no da frutos.

Sitios que como Aguascalientes eran considerados seguros, hoy las cifras demuestran que ya no lo son tanto.

La pregunta está en el aire, ¿cuánto falta para que como en localidades de Jalisco, se den aquí enfrentamientos a tiros entre unos grupos delictivos y otros? A plena luz del día sucede esto y además están cobrando la vida de más inocentes,  mientras la autoridad en lugar de frenarlos, trata de ocultar.

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Leticia Medina

Leticia Medina

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