Opinión

De la música sacra… otra vez / El banquete de los pordioseros

Ya en algunas ocasiones anteriores me he ocupado de esto; creo, sin embargo, que da para mucho, de hecho, es un tema inagotable, y bueno, con tu permiso, o sin él, aquí voy otra vez con este asunto de la música sacra, en realidad el tema no es en sí la música sagrada, sino qué tipo de música debemos frecuentar en una celebración, no necesariamente litúrgica, sino en general religiosa.

Considero necesario, además de que, por supuesto lo quiero hacer, aclarar un punto que me parece indispensable para preparar el banquete que ahora generosamente estás a punto de degustar, más aclarar quiero declarar, sí, como una declaración de principios. Soy católico convencido y practicante, estoy orgulloso de mi religión, de sus ritos y sus prácticas, de sus costumbres y tradiciones, y también, claro está, del arte sacro en todas sus formas y manifestaciones, entiendo, sin miedo al error, que, dentro de las muy variadas denominaciones cristianas, ninguna de ellas tiene la riqueza artística y cultural que tiene la Iglesia católica. Evidentemente la música es una de las principales joyas del arte sacro sin ánimos de menospreciar ninguna otra manifestación, y dentro de la música, sin duda, la piedra angular es el exquisito y delicioso canto gregoriano, lamentablemente en la actualidad casi en desuso, no entiendo por qué, pero eso pasa. De cualquier manera, no es este el punto al que deseo llegar, lo menciono sólo para no dejarlo pasar de largo, finalmente, cualquier oportunidad es buena para referirse al canto gregoriano.

Intentaré ser concreto. Como sabes, la Iglesia Católica celebra las apariciones de la Virgen de Guadalupe con el rezo de 46 rosarios, uno por día, durante los 46 días previos al 12 de diciembre, fecha de la cuarta aparición en el cerro del Tepeyac, para tal efecto, las familias, vecinos y amigos suelen reunirse a rezar el santo Rosario, ya sea convocados por la parroquia o por iniciativa propia. Yo vivo en el fraccionamiento Moderno y este lugar no es la excepción, todas las tardes los vecinos se reúnen en diferentes domicilios para recordar las cuatro apariciones de la Virgen María en su advocación guadalupana con el rezo del Rosario, difícilmente puedo asistir, el trabajo no me lo permite, pero ese día en que la reunión fue en la casa que está justamente en frente de mi domicilio era domingo, así que al ser invitado por los anfitriones decidí asistir.

Todo transcurrió en orden, todo bien, al menos hasta que terminó la letanía, tú sabes, se trata de un conjunto de invocaciones con las que se honra a la Virgen y con estas invocaciones termina el Santo Rosario, al terminar se suele hacer un canto para despedirse, y eso está muy bien, el problema es qué es lo que se canta. Lo que yo no entiendo es por qué siendo el acervo musical de la Iglesia católica tan generoso, prácticamente inagotable, por qué, y por favor que alguien me explique porque yo no entiendo, considerando ese inmenso y maravilloso archivo musical con que cuenta la Iglesia, ¿por qué tiene que pedir prestadas canciones baratas a la música popular?, canciones que, la verdad, no tienen nada que ver con el contexto religioso, y lejos de promover una actitud de recogimiento espiritual, alejan a los participantes hacia diferentes dimensiones, pero ninguna de ellas es sinceramente religiosa, a quienes gustan de este tipo de canciones seguramente los remitirá a la versión original repasando mentalmente la letra que ya conocen, aunque la letra de la canción haya sido modificada intentándola adaptar estéril y neciamente a un contexto religioso. A los que no nos gusta esa música, pues… ¿qué te digo?, en lo personal me sentí frustrado y decidí alejarme del lugar, me fui cuando toda la asamblea, al terminar el rezo del rosario, empezaron a entonar distraídamente una canción de Juan Gabriel, me enteré que esa tonadilla se llama Amor eterno porque entregaron unas hojitas a todos los que asistimos indicando que ese canto que pretendía ser absurdamente un himno mariano debería cantarse con esa melodía y se indicaba el nombre de la canción.

Te platico esto con verdadero pesar, te lo platico como quien relata una desgracia que le sucedió o le tocó ver, para mí es una verdadera tragedia que para cualquier tipo de convivencia de perfil religioso, no se diga la celebración de la Liturgia, se tenga que recurrir a este tipo de cancioncitas, que independientemente de lo inapropiado de ser interpretadas en estas reuniones, son de muy bajo perfil artístico y por supuesto que no cumplen con el propósito de la verdadera música sacra, que es el de lograr un verdadero recogimiento espiritual y disponer a la persona para tener un encuentro con Dios a través de la oración, por eso es que lamento tanto que suceda esto, porque como te dije anteriormente, soy un apasionado de mi religión, convencido de ella y amante del arte sacro en todas sus formas y me parece una verdadera desgracia que se prefiera bajar la liturgia al nivel de la feligresía en lugar de elevar al fiel al nivel de la liturgia, eso me parece muy triste e inaceptable, no lo comprendo y mucho menos lo acepto, como católico me siento ofendido que este tipo de música sea adaptado al contexto sacro, por eso que es que decidí retirarme del lugar a pesar de algunas miradas que me cuestionaban silenciosamente, yo también cuestiono estos usos del fiel católico, pero no lo hago silenciosamente.

 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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