Opinión

Las nuevas estructuras familiares / Punto crítico

 

Los azotes físicos y las calamidades de la naturaleza humana hicieron necesaria la sociedad. La sociedad se agregó a los desastres de la naturaleza. Los inconvenientes de la sociedad hicieron necesario al Gobierno, y el Gobierno se agregó a los desastres de la sociedad. Esta es la historia de la naturaleza humana

– Chamfort

 

Las estructuras familiares sin duda han cambiado, quién pudiera atreverse a decir que para bien o para mal, simplemente hoy vivimos en una sociedad distinta, a veces afirmaríamos que inmersa en el individualismo, en la búsqueda de lo material como objetivo que se privilegia para, en pocas palabras, llegar al  tan anhelado encuentro de la felicidad.

Recuerdos sólo quedan de aquellos matrimonios de antaño, aquellas parejas que por amor o por obligación, permanecían unidas; estructuras matriarcales, en las que la mujer se dedicaba exclusivamente al cuidado del hogar y de los hijos, y el padre de familia, figura de la autoridad, era el encargado de proveer o cubrir las necesidades de este núcleo.

Ahora las cosas son distintas, el índice de separaciones o divorcios en Aguascalientes y en México va al alza. Las personas ya no estamos tan dispuestas a tolerar, dicen los representantes de algunas religiones que muchos se aventuran al matrimonio hasta sin conocerse bien.

A veces sin amor, algunos deciden tomar este camino por salir de las circunstancias en las que están inmersos. Tampoco hay compromiso, mucho menos respeto.

Está el otro lado de la moneda, aquellos que se alejan de los entornos violentos o de las circunstancias que no les permiten avanzar, a esos que a pesar del trabajo que les cuesta, caen en la cuenta de que no es la vida que desean para sí mismos o para sus hijos.

Otro factor y dadas las circunstancias económicas o quizás en esa búsqueda del reconocimiento profesional, o de la igualdad entre los géneros, la mujer en la actualidad desempeña diversos papeles que la colocan incluso como jefa de familia, que además y cumpliendo distintos roles le permiten trascender en uno o varios planos de su vida.

Y vamos más allá, en estas nuevas estructuras vemos parejas del mismo sexo que deciden unir sus vidas dispuestos a educar a una niña o a un niño, unos que como ciudadanos de bien y con absoluta responsabilidad pretenden este objetivo que la sociedad no les ha permitido. Otros no, simplemente alzan la voz con tal de llevar la contra a esa sociedad que los ha rechazado.

Finalmente, éstos son los escenarios, quizás no los mejores, pero si en alguno de ellos es el que nos toca vivir. En este México violento, de problemas económicos, y sociales, pero también de diversidad, de riqueza natural, de oportunidades.

Solos o en pareja -y del tipo que sea- no debemos olvidar que cada día representa una oportunidad para todos, para ser mejores como padres o madres, como hijos, como esposos, como vecinos, como compañeros de trabajo, como ciudadanos.

De esta forma seremos más felices. Hay que encauzar nuestros esfuerzos en llegar a ello, en privilegiar lo verdaderamente importante, que es definitivamente nuestro ser, nuestro espíritu y llevarlo a estas nuevas estructuras familiares.

 

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Leticia Medina

Leticia Medina

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