Opinión

Pеволюция и дизайн (Revolución & Diseño) / H+D²

 

 

1917 El martillo y la hoz. Un nuevo símbolo nace en el mundo, lleno de carga ideológica y praxis, originado por los textos de Marx y Engels, llevado a contexto por Lenin y Trotsky, trazado a sangre y fuego por los millones de revolucionarios soviéticos, hilvanado por artistas e intelectuales, forjado por obreros y campesinos. Este simple símbolo se convertirá en uno de los más reproducidos en la historia de la humanidad.

Unión de Artistas. Las vanguardias artísticas en el naciente Estado soviético encabezadas por el Suprematismo, que propone y desarrolla una pintura geométrica, liberada de los objetos en exploración con la supremacía de la idea y la sensación visual, coinciden en rechazar los métodos y formas del arte tradicional, se integran al pensamiento de la revolución y se agrupan en un gran colectivo.

Proletkult, Cultura Proletaria. El nuevo Estado soviético, ya no de súbditos sino de ciudadanos libres se da a la titánica tarea de educar a un pueblo empobrecido y analfabeta, se crea el Narkompos (Comisariado del Pueblo para la Educación) enfocado a formar una política cultural pluralista, estimulando unidades productivas entre el arte proletario y las vanguardias artísticas, se origina una transformación de las artes y la cultura sin precedentes.

1918 Comisariado para la Cultura. En un ambiente de excitante urgencia y movimiento lo único que agrupa es una irreprimible experimentación e invención, los Soviets entienden que solo así podrá construirse un mundo nuevo. Con el Comisariado se crean organismos educativos y burocráticos, se fundan el IZO (Departamento de artes plásticas), el Inchuk (Instituto para la Cultura Artística), Goskino (productora estatal de cine). En todos ellos participan activamente grandes artistas que sentaran e influenciaran las bases teóricas y prácticas de las todavía no aparecidas disciplinas como el Diseño Gráfico, Industrial y Textil.

1920 Vchutemas. El Instituto de Altos Estudios Artísticos y Técnicos será el semillero experimental para el diseño soviético. Lenin es puntual en ello, se necesita gráfica, objetos, textiles, producción para satisfacer la demanda interna y desarrollar industria, empleo y bienestar tanto en el campo como en las urbes. La tarea fue formar artistas para la industria. El Instituto sería fundacional y vanguardista, el único en todo el mundo en repensar el arte como expresión posible para el pueblo y para el uso de las masas, en su plan de estudios se cursa arquitectura, estética industrial, cerámica, arte textil, pintura y escultura. Por primera vez se plantea el nexo entre el arte y la técnica, la intuición artística y el pensamiento científico. El germen del diseño del siglo XX está naciendo en tiempos de revolución y experimentación.

1922 El acorazado Potemkin. La fuerza de la imagen cinematográfica aparece como el arte de masas por excelencia, su poder propagandístico, su experimentación técnica y teórica hacen que el cine revolucionario llegue a develar nuevos lenguajes hasta ese entonces ocultos y trace caminos abiertos y fructíferos. En este año se funda el Laboratorio Experimental que unirá la reflexión y el hacer, se genera una importante producción de cine soviético, desde cine de agitación, películas revolucionarias de masas hasta el montaje intelectual que llegará a su cenit con El acorazado Potemkin en 1925 estrenado en el Teatro Bolshoi.

Teatro de Arte de Moscú. Las innovaciones también se producen de manera vertiginosa y vanguardista en los círculos teatrales, escritores, ensayistas, dramaturgos, actores y actrices se dan a la tarea de refundar obras y concebir nuevas expresiones que revolucionaran las puestas en escena y las técnicas de interpretación, así como el desarrollo escenográfico y visual.

El arte en las calles. Las vanguardias convergen y divergen a su vez en experimentaciones teóricas y prácticas, el diseño y el arte están en comunión con la vanguardia política, el pueblo adhiere a las diversas manifestaciones culturales que van en búsqueda de transformar a una sociedad sin clases, igualitaria y justa. Así se generan el Arte de Agitación y el Productivismo, ambos se integrarán al Constructivismo como síntesis de la nueva relación entre la sociedad y los artistas. El Constructivismo proclama la “muerte del Arte”, proponiendo, no la “negación” del arte como modalidad de conocimiento de la realidad, sino su “superación” en un arte nuevo, al servicio del proletariado, donde el artista deberá ocupar su nuevo lugar en la producción, el arte en la vida cotidiana, el artista construye su obra en condición de interés social al mismo tiempo que él es construido por la sociedad que construye. Estos conceptos marcarán un hito fundamental en el desarrollo del diseño soviético en todas sus vertientes.

Las ventanas. La comunicación visual impulsada por el Constructivismo tendrá en las “ventanas” uno de sus ensayos más trascendentales. Ante la necesidad del Estado de comunicar mensajes en pro de la Revolución y sus ideales se generan miles de posters producidos artesanalmente, a dos tintas -negro y rojo-, con tipografías de gran tamaño, textos breves, ilustraciones con un lenguaje coloquial y satírico que informan al proletariado, estos posters se instalan en los escaparates vacíos de las tiendas debido al desabastecimiento de las mismas. A partir de aquí el Estado genera el desarrollo para el  diseño de productos, envases, pósters y anuncios para las empresas estatales de todo tipo que deberán volver a abastecer las tiendas e impulsar la industria.

1925 Contra postura. El Constructivismo como expresión del nuevo arte soviético se presenta ante el mundo occidental en la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas en París, presenta ante Europa y Norteamérica marcadas diferencias estéticas pero sobre todo profundamente ideológicas, enfrenta los modelos de producción, desarrollo industrial y económico, así expone ante el mundo una concepción antagónica del mismo, por ende del arte y de la vida. Se opone al hedonismo de las clases dominantes de la sociedad capitalista cada vez más ambiciosa y embelesada por la frivolidad y el consumismo. Una contra postura aparece, el mundo no volverá a ser el mismo.

La Dictadura del Proletariado. La Revolución Soviética transforma la política, la cultura, el arte, el diseño, la producción y muestra otra alternativa al todavía infantil pero perverso capitalismo de principios del siglo pasado, el experimento soviético mantendrá por algunos años después del Octubre Rojo de 1917 los esfuerzos y sacrificios del proyecto utópico de la sociedad sin clases, la justicia social y la unión de los proletarios del mundo. En los años venideros la imposible “dictadura del proletariado” para llegar hacia “el reino de la libertad”, postulado por Marx, la muerte de Lenin y la expulsión de Trotsky, degeneraran en una estólida y cruenta dictadura que sofocaría paulatinamente el vuelo de las ideas.

El experimento revolucionario fue una llamarada que iluminó el mundo y todavía encandila a quien sepa mirar y no cegarse, develando que otro mundo, siempre, es posible.

 


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Néstor Damián Ortega

Néstor Damián Ortega

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