Sociedad y Justicia

Robo de combustibles ha afectado considerablemente a los gaseros

 

  • Argumentan gaseros costo de operación más alto de quienes ofertan el carburante por debajo del precio promedio
  • Pequeñas bodegas controladas por los distribuidores de gas, serían alternativa para quienes recurren a que se les rellenen los cilindros

 

El robo de combustibles ha afectado considerablemente a los gaseros, el producto se ha devaluado, se oferta hasta en 400 pesos el cilindro de gas LP, mientras que el precio comercial regular es de 575 pesos, lo que implica un riesgo de que incluso desaparezcan los pequeños comercios del giro, señaló el presidente del Consejo de Administración de Central de Gas, Pedro Gutiérrez Romo.

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Justificó que los ajustes al precio de este producto de necesidad básica, obedece a que los empresarios han tratado de mejorar los salarios de los empleados, y en sí se está pautando por la cadena simple de mercado de la oferta y la demanda; aseguró que no depende sólo de ellos, ya que, aunque se ha anunciado la liberación del precio, en el momento en que compran a mayor precio, deberán aumentar sus costos. “Estamos comprando gas importado y gas a Pemex, no podemos dejar ninguno de los dos, pero no sé en qué proporción”.

El también presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Aguascalientes desconoció el porcentaje en que han aumentado el precio del combustible en el presente año, no obstante, indicó que el que se ofrezca a tan bajo costo por algunos proveedores ponen en jaque al resto. “Se me hizo sumamente barato, porque está aquí a 575 pesos (…) es una empresa reconocida que va a querer tronar a muchas empresas pequeñas, para luego dar el tanque a 600 cuando no haya más oferta”.

Destacó que, en el estado de Guanajuato, que es de donde se tiene mayor registro del robo de combustibles, hay cientos de demandas de personas que compran combustible de forma clandestina para posteriormente venderlo; gasolineras establecidas.

En el caso del suministro de gas, apuntó que en la entidad sólo existían tres proveedores hace 35 años, hoy en día hay cerca de una decena bien establecidas, que ofrecen garantías a sus clientes, como la cobertura en caso de un accidente derivado de los cilindros o tanques de gas, seguros de autos, responsabilidad civil, entre otros; sin embargo, hay muchas otras que al no absorber estos gastos, abaratan sus precios.

“Es una competencia desleal por la infraestructura, nosotros tenemos un costo de operación más alto, porque estamos dentro de la legalidad; es un buen negocio, pero implica una importante normatividad, si infringimos las multas son cuantiosas. Muchas de las que son empresas patito, no tienen seguros, a los empleados les pagan por comisión y nosotros tenemos un salario base”, detalló el empresario.

Apuntó que por ley no se les permite tener acuerdos con otras empresas del giro, porque se califican como prácticas monopólicas, por lo que desde afuera se monitorean los precios para tratar de estar dentro del rango de la competencia; no obstante, esta situación a la par de la poca disposición de otros empresarios entablar diálogo, ha impedido que se fiche a quienes registran cuantiosas deudas con las gaseras, como dijo es el caso de un cliente que quedó a deber más de dos millones de pesos. “Se propuso ponerlos en una lista negra, para que no se les surta porque roban, pero no se hizo, y mientras estamos con la demanda para que pague, en otra gasera le siguen surtiendo porque no se hace del conocimiento de todos”.

Gutiérrez Romo enfatizó que el problema de robo de las gasolinas es más latente que el gas LP, se enfrentan a un grave problema social como el hecho de atender a quienes acuden a que se rellene el cilindro, con los riesgos que ello implica, porque no tienen la capacidad económica para comprarlo completo que se lleva a domicilio. “No les podemos negar la venta, si alguien llega a que le echen cien pesos, en teoría no lo deberíamos de hacer, porque violamos un poco la ley, pero si no se lo lleno aquí van a ir a otra, o a la siguiente, hasta que se lo van a acabar llenando”.

Dijo que se da también el caso de que paran a los choferes de pipas, para que les pongan aunque sea un chorrito, por consideración; es una práctica que no se ha podido erradicar aunado a la difícil situación económica que enfrentan las familias.

El empresario señaló que se consideró hace años para el oriente de la ciudad, hacer pequeñas bodegas, controladas por los distribuidores de gas, para quienes no tienen el dinero cuando pasa el camión repartidor; “es realmente un problema social, no tanto de nosotros”.

Destacó que para abatir los robos, gaseras tienen un control para que se programe y cuando llegue a la casa del cliente se abre la válvula, se llena el tanque y manda el reporte de cuanto fue lo que se surtió; la válvula no se abre hasta que no están en el domicilio, “son procesos que vamos mejorando para servirle mejor al cliente, como para seguridad de nosotros (…) si hay quienes lo dan más barato, debe estar de acuerdo el empresario”.

The Author

Adriana García Campos

Adriana García Campos

Reportera en La Jornada Aguascalientes.

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