Opinión

Rosario Green / Taktika

 

Colegio de Estudios Estratégicos y Geopolíticos de Aguascalientes, A.C.

 

Berlín Oriental, República Democrática de Alemania. 9 de noviembre de 1989. La diplomática de porte distinguido y modales aristocráticos arriba a su domicilio. Sus hijos pequeños se abalanzan sobre ella y le dicen: “¡Mami, mami, mira la tele!”. Rosario Green, embajadora de México, sigue el consejo de sus retoños y ve, ante sus ojos, un parteaguas en la historia mundial.

Green, acompañada de sus rebrotes, se une a la muchedumbre que grita sin cesar: Die Mauer ist gefallen (“El Muro ha caído”). Al llegar a la puerta de Brandemburgo, la masa festeja con el grito: Deutschland ist wieder vereint (“Alemania está unida de nuevo”).

Las escenas arriba mencionadas sirven como prólogo al presente artículo, el cual tiene por objetivo explicar la trascendencia profesional de la embajadora emérita María del Rosario Gloria Green Macías.

Rosario Green nació en el seno de una familia clasemediera en la Ciudad de México. Desde niña fue una lectora voraz, característica que sería un sello distintivo de su personalidad.

Una vez concluido su bachillerato, Green ingresó a la UNAM para estudiar la Licenciatura en Ciencias Diplomáticas (actualmente conocida como Relaciones Internacionales), la cual le proporcionó el andamiaje intelectual para explicar los fenómenos y la problemática mundial y su influencia sobre México.

Para seguir con su formación profesional, Green ingresó a una institución fundada por Alfonso Reyes, Daniel Cosío Villegas, Silvio Zavala y Víctor L. Urquidi: El Colegio de México. En esa escuela de alcurnia intelectual, Green estudió su maestría en Economía, la cual redondeó en la Universidad de Columbia.

En los tiempos de “arriba y adelante” (Luis Echeverría dixit), Green fue enviada como primer secretaria de Asuntos Políticos en nuestra representación permanente en Ginebra, Suiza. A su regreso del periplo por el Viejo Mundo, Green combinó, como millones de mujeres en este planeta, su función de profesionista con la de esposa y madre.

En la época de la “renovación moral”, el entonces canciller Bernardo Sepúlveda Amor la designó directora del Instituto “Matías Romero”, la cual es la academia del Servicio Exterior Mexicano (SEM), en donde pugnó por adaptar la formación de los futuros diplomáticos ante los retos del final del siglo XX.

Ya con Carlos Salinas de Gortari, Green fue la embajadora de México ante la irónicamente llamada República Federal de Alemania, en donde presenció la caída del Muro de Berlín. Posteriormente, fue la enviada mexica ante la Argentina. Finalmente, fue designada subsecretaria de Relaciones Exteriores para América Latina, Asuntos Culturales y Cooperación.

En esta área, Green se dio cuenta que “México no solamente era ya receptor de asistencia para el desarrollo de cooperación internacional, sino que también era un proveedor de cooperación internacional”. Asimismo, la diplomática mexicana comprendió que “la política blanda que es lo cultural y la cooperación” permite “abrir muchas puertas”1.

Green, priista de hueso colorado, fue nombrada por el candidato del entonces partido aplanadora, Luis Donaldo Colosio Murrieta, como su asesora en materia de Relaciones Internacionales. Sin embargo, el asesinato del sonorense malogró, momentáneamente, sus aspiraciones profesionales.

La trayectoria profesional de Green no pasó desapercibida: el egipcio Butros Butros-Ghali, secretario General de las Naciones Unidas, la nombró subsecretaria de Asuntos Políticos. Asuntos como las guerras en los Balcanes, África, Asia Central pasaron por su escritorio. Su jefe fue vetado para lograr su reelección porque fue no era dócil a los intereses anglo-americanos.

En enero de 1997, Green se hizo cargo de la Fundación Colosio. Un año más tarde, fue designada secretaria de Relaciones Exteriores. Asimismo, el presidente de México, Ernesto Zedillo, decretó la creación del Instituto Mexicano para la Cooperación Internacional (IMEXCI), cuyos artífices fueron la canciller Green y los embajadores Jorge Alberto Lozoya y Enrique Berruga Filloy.

El inicio del nuevo milenio fue el de las vacas flacas para Green, pues su partido, por el sufragio popular, estuvo en la banca. Sin embargo, en 2011 se aprobó una de los proyectos más queridos por Green: La Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo (LCID) y su pilar institucional: la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid).

¿Los logros de Green? Ser la primera mujer en hacerse cargo de la diplomacia mexicana, lograr que México fuera observador permanente en el Consejo de Europa, conseguir que la cooperación internacional tuviera un armazón legal e institucional, ser designada embajadora emérita, promover los derechos humanos y formar como personas de bien a sus dos hijos.

Green, al igual que Alfonso García Robles y Gonzalo Martínez Corbalá, representa al tipo de diplomáticos mexicanos que tuvieron que interactuar en un mundo caracterizado, primero, por la bipolaridad y, segundo, en la era de la globalización, pero que al igual que sus pares del siglo XIX, Matías Romero y Jesús Terán, siempre defendieron los intereses de México en el escenario mundial.

Aide-Mémoire. El Londres una historia de amor comienza; en Myanmar, el vicario de Cristo trata de curar las heridas entre dos grandes religiones: el budismo y el islam.

 

1.- Entrevista a Rosario Green, Embajadora Emérita de México https://goo.gl/UYWvBY

 

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Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

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