Opinión

What the health o ¡Qué onda con la salud! / Alegorías Cotidianas

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Había escuchado algunos testimonios sobre el cambio de alimentación y los beneficios en la salud. uno piensa que come sano si el pan es “integral” o si consumimos productos bajos en grasa o light.

Después de batallar con un padecimiento decidí tomar un tratamiento homeopático. Mi doctor tiene 81 años, trabaja 8 o 9 horas al día consultando, es muy lúcido y, en comparación a otras personas de la edad que conozco, goza de una excelente salud.

En el tratamiento me indicó que dejara el pollo, los embutidos (de todo tipo), el agua embotellada de una marca famosa que hace desfiles navideños en camiones rojos por la ciudad en diciembre y, me pidió comer mucha fruta, verdura y semillas.

Me sentía tan mal en ese momento que accedí, aunque dejar el pollo me llevó varios meses pues crecí con la idea de que “las carnes blancas” son más sanas y mejores que las rojas.

Así empecé a investigar, leer, observar, salir de la zona de confort culinaria y reinventar los alimentos en casa, primero dos comidas al día ahora todas. En menos de mes y medio y con apoyo de la acupuntura los achaques disminuyeron impresionantemente. Me sentí también que continúo formándome al respecto, aun si antes comíamos “sano”.

Así fue como escuché hablar del documental What the Health el cual traduzco (por gusto) como ¡Qué onda con la salud! En los comentarios sobre él en podcast, videos informativos y artículos de revista quienes lo reseñaron decían que después de verlo habían decidido inmediatamente dejar de comer carne de cualquier tipo así que, tiempo después mi esposo y yo nos sentamos y lo vimos completito, con un nudo en el estómago.

Sólo la Vida es Bella y un documental de National Geographic sobre los tiburones habían tenido un impacto significativo en mí, de esos que no te dejan dormir tranquilo y duras días con el efecto post traumático.

What the Health tiene como hilo argumental la diabetes y la obesidad en nuestro país vecino, los Estados Unidos. Un joven preocupado por la herencia familiar de enfermedades decide ponerse a estudiar y observar el cómo los productores de alimentos, las farmacéuticas y el gobierno trabajan juntos para beneficiarse a partir de la mala salud.

Después de ver What the Health pienso que hay dos cosas que hacen ricos a los países, la guerra y la salud. Kip Andersen nos narra como las asociaciones pro salud cardiaca, contra el cáncer y la diabetes son patrocinados por los productores de alimentos que son contraindicados para dichas enfermedades.

El desarrollo del documental, además de muy gráfico, nos pone a reflexionar sobre sí lo que la costumbre nos llevó a tener como hábitos alimenticios es lo mejor para estar sanos y fuertes.

Las imágenes y la información me hicieron comprender el porqué el doctor me pidió que dejara el pollo, los embutidos y la razón por la que actualmente hay una tendencia a volver a lo natural.

Nos enseñan a leer y escribir en la escuela, mas no desarrollamos allí la inteligencia emocional, habilidades directivas, economía y mucho menos salud.

Nos alimentamos como la vida cotidiana nos da oportunidad, estamos invadidos de comida rápida y lo menos saludable es lo más delicioso y antojable.

En los pasados días la Organización para la Cooperación y  el Desarrollo Económico (OCDE) en su informe para el Panorama de la Salud 2017 indicó que el 72.5% de la población mexicana sufre de mala salud mientras que el País registra el más alto porcentaje de obesidad y sobrepeso de su historia.

El 15.8% de la población tiene diabetes, el 33.3% obesidad y el 39.2% sobrepeso. A diferencia de Japón por ejemplo, en México no es preponderante la prevención y las campañas que ejercen no tienen un verdadero impacto en la sociedad sino que parecen sólo manifestaciones mediáticas para “cumplir” con las disposiciones de la OCDE y otros organismos.

La diabetes es la segunda causa de muerte en México y  la diabetes tipo 1 (enfermedad autoinmune infantil) fue superada por la diabetes tipo en niños derivado de los hábitos alimenticios familiares y que la madre consumió durante la gestación. Estudios demuestran que la diabetes tipo dos en menores y adultos es significativamente controlada con sólo un cambio de alimentación.

Si ponemos atención a las personas que viven en las rancherías que alimentan personalmente a sus animales y consumen sus propios productos alimentarios podemos notar que son más longevos y presentan una salud considerablemente superior a quienes vivimos en la ciudad.

La vida ha cambiado, ahora tenemos que alimentarnos como lo hacían nuestros abuelos y bisabuelos, consumir menos productos con etiquetas además de leer bien los contenidos de lo que compramos. Es indispensable que nos eduquemos sobre nutrición, no por moda sino por salud, finalmente nuestros antepasados formaron civilizaciones y evolucionaron sin los alimentos procesados.

What the Health no es un documental para todo público, sobre todo si se es amante de la carne roja, el pan y los lácteos pero sí es tiempo de analizar una nueva perspectiva de vida o se ha sentido el llamado a dejar de consumir ciertos productos de “la canasta básica”, es el momento perfecto para verlo.

Laus Deo

 

@paulanajber

 

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