Opinión

Caos Pre Navideño / Alegorías Cotidianas

 

Si usted no ha visitado el centro de la ciudad, no lo haga, hay un caos total y es que las compras pre navideñas acaparan todo, los aparadores, nuestros bolsillos, las calles, tiempo, etc.

La mercadotecnia nos aleja del verdadero sentido navideño y en esta época suelen pasar una y mil historias.

Mientras conducía al centro de la ciudad pude observar a un grupo de morenazos pidiendo dinero para sobrevivir, proseguir su camino, no tienen de otra. Estaban por Av. De Los Maestros a la altura de la delegación, eran cinco y se precipitaban hacia los autos de una manera un poco avasalladora, debo confesar que de inmediato puse el seguro a la puerta y subí el cristal de la ventanilla pues vi que, intimidaban un poco a los conductores y metían las manos o brazos dentro del vehículo.

El ver a los indocumentados me hizo pensar en que pasaran las fiestas decembrinas en un refugio, bajo un puente o en prisión, lo que no es nada agradable. También trataba de imaginar no únicamente todo lo que dejaron sino el motivo que los trajo hasta México sin que puedan cruzar la frontera.

Esa reflexión me llevó a recordar que el odio y el resentimiento tiene como rehenes o divididas a las familias por diversas circunstancias sin que la parte más egoísta deje en libertad la convivencia y el perdón. Muchas personas aseguraron en el pasado amar inmensamente a una persona, un familiar y presas del rencor, el egoísmo demuestra todo lo contrario. ¿Dónde quedó el sentido de la Navidad? No lo sabemos.

Mientras tanto, entre peras o manzanas la ciudad se vuelve un laberinto, bueno, quizás exagero. Entre 5 de Mayo, Prolongación Zaragoza y Petróleos se encuentra el Jardín Carpio y ahí encontramos el Mercadito Navideño. Se instalan una serie de puestos que venden absolutamente todo para decorar la casa, auto, oficina. Son una monada de productos entre artículos tradicionales y modernos. Me encanta, pues a diferencia de los centros comerciales, podemos adquirir y halagarnos con figuras para el nacimiento, las típicas palmeras, borreros, peces, peregrinos bien mexicanos, simplemente divino.

Ya en el mero corazón de la ciudad la vendimia está al por mayor y la locura se desborda. Los oficiales aprenden a carteristas, los autos se estacionan donde no deben, en doble fila y los transeúntes no esperan a que el semáforo cambie para cruzar civilizadamente. En auto por lo menos, aunque en los carriles, no invaden nuestro espacio vital.

A pie no es lo mismo. El apretujadero es lo del día, uno debe mentalizarse qué si se le ocurrió hacer una cita con una amiga en un café, ir al banco, cajero bancario o hacer una compra debe de estar preparado para ser movido, aplastado, nalgueado y, además de todo ello, esperar horas, horas, horas para poder terminar un trámite o realizar los pagos. De plano hay que cargar con un buen libro y agua para soportar eso o bien, hacer amistad con quien esté sentado junto pues eso es interminable.

Ni qué decir del Mercado Terán, si uno no se previno con las compras semanales es un suplicio el caminar con los bultos entre los pasillos y, por si fuera poco, quedar encerrada entre unas señoras que están chismeando y que no responden o se hacen las sordas ante el “con permiso”, confieso que me sentí tentada a hacer como los niños quienes siguen el dicho, voy derecho, no me fijo, si me pegan…

Por absurdo que parezca esta temporada necesitamos tomar en cuenta que en la muchedumbre olvidamos los buenos modales y de conducir, pareciera que si no perdemos un poquito la cordura no se viven bien las fiestas.

¿Qué tal si cambiamos el paradigma prenavideño? Y dejamos de ver todo como viernes negro de ofertas, cedemos el paso y no nos abalanzamos ni a pie ni en auto.

¿Qué tal si hacemos las paces con nuestro corazón y esta navidad hacemos algo diferente? Nos abrimos al cambio verdadero y vivimos sin rencor reconociéndonos a nosotros mismo y viviendo en cordialidad y alegría.

¿Qué tal si, compramos en las librerías los regalos de Navidad? Son los únicos establecimientos que están libres de colas para pedir y pagar, además, regalamos cultura y conocimiento, lo más valioso para nuestro entendimiento y crecimiento.

Si llegó hasta esta parte de la columna y pese a ello quiere visitar el centro de la ciudad hágalo por la noche para que pueda disfrutar, en familia o con amigos, la maravillosa iluminación que está regia. Cuando era niña y soñaba que mi príncipe Eric iba hacia mí para vivir juntos por siempre, de verdad era así como ahora luce la calle Madero que imaginaba el camino hasta mi castillo a unas cuadras de ahí.

¡Qué divino! De verdad, se lució municipio en poner así Madero, Moctezuma y la Plaza, es un ambiente un poco rosado, muy invernal, romántico y espectacular. Y si pensamos que lo patrocinamos con nuestros impuestos, eso lo hace aún más personal y tangible para mi espíritu aquicalitense.

El domingo es Noche Buena, prepare su espíritu para recibir a la familia, dar besos y abrazos y disfrutar la reunión con un ponche y seguramente mucho frío.

Antes del 24 aún tiene tiempo de preparar su corazón para que disfrute de verdad los regalos más grandes que da la vida, los amigos y la familia.

Si regalará un libro que sea Navidad en las Montañas, de Manuel Altamirano, seguramente lo terminará de leer el 25 y le dejará en un estado súper navideño y dulce para compartir con la familia.

 

Laus Deo

 

@paulanajber

 


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Paula Nájera

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