Opinión

Un día en la vida de Vladimir Putin / Taktika

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Colegio de Estudios Estratégicos y Geopolíticos de Aguascalientes, A.C.

 

Jmeimim, Siria. 11 de diciembre de 2017. El sexagenario estadista mira a través de la venta. Los cazas Su-30SM, cuya función es escoltarlo, le saludan. El exespía responde con su proverbial sonrisa de tigre siberiano. Minutos después el avión presidencial se posa sobre la pista aérea y su principal viajero, Vladimir Putin, desciende como un Zeus eslavo para recibir la salutación de su aliado sirio, Bachar al-Assad.

Putin anuncia que: “Una parte considerable de las tropas rusas que están en la República Árabe de Siria vuelve a casa, a Rusia. La Patria les espera, amigos. ¡Buen Viaje! Les agradezco su servicio”. Cuando Putin termina su alocución, las tropas que atentamente le escuchan responden al unísono: “¡Servimos a la Federación Rusa!”.

Las escenas arriba mencionadas sirven como prólogo al presente artículo, el cual tiene por objetivo explicar la importancia de las maniobras diplomáticas, efectuadas en un solo día, por el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin.

En 1962, el escritor ruso, Alexander Solzhenitsin, publicó su novela, Un día en la vida de Iván Denísovich, en la cual narra las experiencias del prisionero SCH-854 quien sirve su condena en un gulag, un campo de trabajos forzados. Pues bien el escribano ha decidido, para su artículo de hoy, inspirarse en el nombre de la obra en cuestión para explicar las andanzas diplomáticas de Putin.

Vladimir Putin visitó a sus tropas estacionadas en Siria por varios motivos: el primero es una cuestión netamente electoral. En marzo de 2018 hay elecciones presidenciales en Rusia y las Fuerzas Armadas y sus familias son uno de los grupos que siempre se han identificado con la imagen de macho alfa, de “hombre que no está hecho de azúcar”, proyectada por el ex teniente coronel de la KGB y cinta negra en judo.

Cabe destacar que, a diferencia del despliegue militar encubierto en Crimea y el este de Ucrania, la operación bélica en Siria no es popular entre el público ruso. Ello obedece a la derrota sufrida por el Ejército soviético en Afganistán y del trauma que esto provocó en Rusia. Asimismo, Putin marca una diferencia con los líderes soviéticos, Leonid Brézhnev y Mijaíl Gorbachov, quienes jamás visitaron a las tropas en Afganistán.

Segundo, el viaje a Siria es una manera sutil de presionar a su aliado sirio, Bachar al-Assad, quien no se ha mostrado lo suficientemente flexible en las pláticas para lograr un acuerdo político en su país y que responden al nombre del proceso de Astana.

¿Equivale el anuncio de Putin a una retirada total de Siria? No, por lo siguiente: Rusia continuará operando la base área de Jmeimim y la plataforma naval en Tartús. En caso de un empeoramiento en la situación, Rusia puede enviar refuerzos con relativa facilidad –Sochi se encuentra a 600 kilómetros. Finalmente, Putin hizo la siguiente amenaza: “Si los terroristas vuelven a levantar la cabeza, los golpearemos con ataques que aún no han visto”.

Desde Siria Putin voló a Egipto. El líder ruso se encontró, a la vista del milenario río Nilo, con su versión egipcia: Abdelfatah el Sisi. Putin arrojó un salvavidas económico a su anfitrión, pues anunció el restablecimiento de los vuelos entre Rusia y Egipto, los cuales habían sido suspendidos en 2015, tras el estallido de un avión cargado de turistas rusos. Asimismo, se firmó un convenio para construir un reactor atómico. Por último, se discutió la posibilidad de que los aviones rusos utilizaran las bases egipcias.

Tras su periplo egipcio, Putin se dirigió a Turquía. En la capital, Ankara, se entrevistó con el mandatario, Recep Tayyip Erdogán. El punto focal de sus pláticas fue: Siria y la situación en Medio Oriente, especialmente tras el anuncio de Donald Trump de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel, hecho que ha provocado la furia del mundo musulmán.

La relación entre Putin y Erdogan se puede explicar con estas estrofas: “Te amo y odio al mismo tiempo, / Sé de tus mentiras”. Por qué. Es sencillo, hace exactamente dos años Turquía derribó un avión ruso, hecho que puso a los dos países al borde de la guerra. Sin embargo, en julio de 2016, Putin avisó a Erdogan que elementos del Ejército turco planeaban, con apoyo estadounidense, derrocarlo. A partir de entonces, la relación ruso-turca se reduce, en parte, a: “Lo que hablas no coincide, /Con tu forma de actuar”.

Ahora bien, cómo evaluar el 11 de diciembre de 2017, un día en la vida de Vladimir Putin. El siguiente cuadro lo explica:

 

Reacciones al viaje de Vladimir Putin

Actor Comentario
Mijaíl Gorbachov,

Último líder soviético

“Hoy en día Putin es realmente el líder que disfruta el apoyo de la gente y esto debe ser tomado en cuenta”.
Boris Johnson,

Ministro de Asuntos Exteriores británico

“Occidente falló en Siria y le dejó la cancha abierta a Rusia”.
Mark Sleboda,

Politólogo ruso

“Rusia ha mostrado que tiene la voluntad y la capacidad de respaldar la fuerza militar con diplomacia y lograr resultados en el Medio Oriente”.
Ammar Waqqaf,

Presidente del Centro de Pensamiento Gnosos

“La ayuda militar rusa provocó el cambio en la marea de la guerra, pues los radicales islámicos se enfrentaban a una superpotencia”.

Fuente: Elaborado por al autor con datos tomados de: Bloomberg, RT y Sputnik

 

¿Se puede dormir Putin en sus laureles? No, todavía tiene que ganar una elección presidencial; llevar a buen término la Copa Mundial de Fútbol; y estar al pendiente de las locuras del hombre salido del basurero de la historia: Donald Trump

Aide-Mémoire. Hamás, una organización nacionalista e islámica, con el presunto apoyo de Irán, ha declarado la tercera intifada -“levantamiento”, en árabe, contra el estado de Israel.

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