Opinión

Guadalupe-Reyes… Candelaria / Alegorías Cotidianas

Oficialmente, hoy inicia el tradicional maratón Guadalupe-Reyes el cual se caracteriza por las grandes comilonas y muchos festejos en los que se acostumbra participar.

Sin importar estatus social, en esta época no falta a dónde ir para compartir de un ponche con piquete, piñata y bolo. Aunque, si lo pensamos más fríamente, el Guadalupe-Reyes debería considerarse desde el inicio de los rosarios a la Virgen Morena que comienzan a principios de noviembre y donde los devotos se reúnen para rezar y convivir con una canelita o café mientras pasan la charola del pan entre los participantes.

Después de hoy, 12 de diciembre se adelantan las posadas para, en lugar de iniciar el 16 como marca la tradición, festejar antes con el pretexto del fin de año, navidad, vacaciones (para quienes dejan de laborar 15 días) etc., como ya sabemos, para cualquier buen mexicano siempre hay un pretexto para celebrar.

En fin, todos nos apuntamos para las posadas y olvidamos el origen de su nombre, así como la tradición. ¿Hace cuánto que usted no forma parte de una posada donde se rece un poquito y permita entrar a los peregrinos? Quizá sea tiempo de hablar de cenas o celebraciones pre navideñas pues actualmente no todos los participantes a dichos festejos son católicos y es importante abrir el espacio a la diversidad.

Sin embargo, en muchos hogares católicos se reúnen en “posadas” conviven o conbeben se retiran a sus casas y de Jesús, José y María nadie se acordó, no los invitaron a su fiesta y por tanto posada, esa fiesta no fue.

Si bien es cierto, gracias a la tradición católica tenemos varios días festivos en el año lo triste es ver que, en diciembre hay mucha fiesta, poca fe y caridad.

La compasión es un valor que se enseña en casa, si papá o mamá no son compasivos tendremos ciudadanos que sólo se tocan el corazón propio más nada los conmueve o hace ver las necesidades del otro. La compasión es lo que nos hace tener caridad, no hacer cosas por lástima, también lo que nos permite no ser insensibles, como para quitarme la chamarra y ofrecerla a un indigente, llevar cena al vigilante del fraccionamiento en Nochebuena, compartir lo que tenemos con los demás, es decir, vivir el espíritu de la navidad.

El verdadero espíritu navideño nos hace elegir no embriagarnos para poder conducir con prudencia cuidando mi vida y la de los demás sin arriesgar nada, también nos permite compartir sin que el ego sea el protagonista y con la satisfacción de haber decidido pasar las fiestas de lo mejor.

Lo que en ocasiones me entristece de la navidad es que ahora los niños ya no reciben cubetas de carbón, es decir, sin merecerlo son complacidos en su totalidad y pierden la oportunidad de aprender lo que es vivir la consecuencia y responsabilidad de sus actos.

Ya en Nochebuena, y con unos kilitos arriba se pierde la vergüenza y la comedera no tiene fin, no importa tanto pues al fin y al cabo en los propósitos de año nuevo pondremos que bajaremos los kilos del maratón Guadalupe-Reyes 2017-2018 más los adquiridos en 2016- 2017. Tan importante es prepararse para el maratón que algunos spas tienen a tope sus citas pues bajan de peso con masajes en noviembre para no sentir tan duro el sobrepeso al final de diciembre y es que, tener la disciplina para cumplir los propósitos e ir todos los días al gimnasio está canijo, sobre todo porque los mexicanos tenemos un problema para concretar proyectos.

Para la cena de año nuevo ya llegamos cansados del descanso y de tanta fiesta, y nos resistimos a iniciar labores o clases el 3 de enero y nos preguntamos porque nos hacen volver antes de Reyes y no después.

Sin embargo, los festejos no terminan el 6 de enero, sino el 2 de febrero con la Candelaria pues nuevamente nos reunimos para poder comer y comer sin levantar al niño Jesús para que emprenda su camino hacia la semana santa. Lo que tenemos que agregar es que, si a usted le gusta el futbol americano la fiesta no termina en la Candelaria sino hasta el Super Bowl.

Solo de pensar en lo que sucede a partir de hoy no me dan ganas de salir de vacaciones y prefiero continuar la vida de manera normal y es que aumentan los accidentes, los gastos son excesivos y del descanso nada queda.

¿Podremos vivir las fiestas de otra manera? Sin excesos y en paz, es difícil predecirlo pues más que las tradiciones navideñas el comer de más y beber de igual manera es una tradición más arraigada que cualquier otra cosa.

Si escucha con atención las conversaciones de los jóvenes lo que esperan es que inicien las posadas para abrir el pomo y embriagarse todos los días con permiso de la época.

En muchas empresas los empleados renuncian cuando reciben su aguinaldo y se pierden en el alcohol hasta que no les queda moneda alguna en los bolsillos mientras que sus familias se preocupan por su ausencia.

Encontrar el medio para poder sobrevivir el Guadalupe-Reyes, Candelaria es todo un reto pues hay tanta influencia a lo nocivo que para muchos es muy difícil el poder mediar entre el bien y el exceso.

Ponga atención en cómo pasa las fiestas, recuerde siempre que es un ejemplo para las nuevas generaciones, sea compasivo, ámese y ame a su familia, respete a los demás, guarde dinerito para enero, rompa muchas piñatas y regale muchos libros, no se coma los dulces de los bolos y cambien el azúcar por fruta.

Por cierto, a mi Lupita de corazón, feliz día de tu santo, hermanita.

 

Laus Deo

@paulanajber

 


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Paula Nájera

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