Opinión

Ingrid Goes West y la máscara que todos usamos / Bocadillo

 

Hay dos detalles que diferencian una cinta timeless con una fuertemente clavada en los últimos quince años. Por ejemplos, muchas películas de terror no existirían si los personajes usaran su teléfono celular, siendo el estar no comunicados parte medular de bastantes tramas del cine. Más recientemente, aunque haya teléfonos (y vaya que los directores están obsesionados con los flip-phones) resulta risible la manera en que se fuerza el 1) usar redes sociales porque jóvenes y meterlo en la historia por moda, 2) razones absurdas por las que los personajes no estén usando usando redes sociales ni mensajería instantánea. Dos extremos que no acaban de cuajar en los realizadores equivocados.

Era un dilema tipo lo inverosímil de por qué Jack Bauer nunca va al inodoro en 24. Apenas estamos viendo una camada de series como 13 Reasons Why y Riverdale en las que los personajes son nativos digitales, no adictos o gente que cuestiona el uso del internet. Nadie en la vida real dice it’s trending. En esta lógica, me resuena especialmente la película indie Ingrid Goes West, en la que vemos dos caras del uso cotidiano de Instagram. Ingrid, el personaje de Aubrey Plaza, es una chica que encontró una especie de aceptación en las falsedades de Instagram. Recordemos que nuestro muro de Instagram es las cosas que más nos hacen felices, y aquellos que le damos cora es a lo que aspiramos. Taylor (Elizabeth Olsen) es una influencer de pequeño alcance cuya fama le alcanza para vivir de publicar cosas bonitas y salir en las páginas de la revista Glamour con un tour de su casa. Ambas viven una mentira sólo por aparentar.

Si eres usuario clavado de Instagram, esto te hará clic. Dicha red social hace años que dejó de ser para momentos bobos o casuales (a menos que se trate de Stories). Montar una foto, repetirla, editarla, hacer un mosaico con los mismos colores por cierto tiempo. Tener una narrativa y una curaduría editorial acerca de qué queremos presumir al mundo. Una vida perfecta: hay que enfocar la silla tipo Eames (pirata, claro) con el cojín verde..sin que se vea el tiradero del resto de la sala.

Varios críticos pensar que la trama queda corta ya que no juzga o alecciona, pero es que (como muchas películas destacadas de Bocadillo), así es la vida real. Y la adicción al celular o a dar una faceta de tu vida a tu audiencia, tampoco es algo del otro mundo. Más que una crítica a cierto tipo de usuarios de redes sociales, Ingrid Goes West queda como una instantánea a como ciertas juventudes están viviendo su tiempo libre.

Es una especie de nueva realidad que sólo pasa a la nube algo que siempre ha sucedido: nos vestimos y comportarnos en público como nuestra mejor versión, pero pocos conocen lo que en verdad sucede en casa.

Bocadillo: El mejor periódico de Aguascalientes cumplió 9 años de estar cambiando Aguascalientes. Felicidad.

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Francisco Trejo Corona

Francisco Trejo Corona

Todas-las-cosas-digital en La Jornada Aguascalientes. Editor de /AUTONOMÍA. || @masterq en Twitter

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