Opinión

La noche cuando Santa Claus se deprimió / Análisis de lo cotidiano

Santa Claus nació como resultado de una depresión. No nos referimos al regordete personaje vestido de rojo, que invade los comercios y pantallas durante esta temporada. El verdadero, quien dio origen a esta leyenda fue Nicolás nacido en Patara Licia, en Turquía. Era obispo y conocido como muy caritativo y piadoso. En cierta ocasión uno de sus fieles, hombre que había tenido gran fortuna y se empobreció por desastre agrícola le confesó que tenía un gran pesar. Sus tres hijas, jóvenes hermosas y honestas no podrían casarse porque él ya no tenía dote para conseguirles un buen marido, entonces tendría que obligarlas a trabajar para que la familia tuviera sustento.

Y lo único que se le ocurrió fue dedicarlas a la prostitución. Ese día el obispo Nicolás entró en profunda depresión porque amaba a esa familia. Por la noche tomó dinero de las limosnas y fue a la casa del atribulado hombre. Por la chimenea arrojó unas monedas de oro que cayeron en las calcetas que las muchachas colgaban a secar. A la mañana siguiente que era Navidad, las chicas descubrieron el milagro, tenían dote. Se casaron y fueron felices. A partir de entonces el buen obispo decidió seguir haciendo esta obra filantrópica arrojando monedas en costalitos o en zapatos, en las casas de las familias más necesitadas.

Al poco tiempo todo el mundo se enteró que era su guía espiritual quien hacía los milagritos, pero callaron para no interferir con su obra y sobre todo que las autoridades eclesiásticas no le prohibieran seguir usando el dinero de las arcas sagradas. Al morir el 6 de diciembre de 343 d.C. fue sepultado en Myra y elevado a patrono de la Navidad. Cuando Turquía cayó en manos de los musulmanes, los fieles cristianos llevaron sus restos al puerto de Bari. Posteriormente fue convertido en santo patrono de Rusia, Alemania y Holanda. Los holandeses que fundaron Nueva York llevaron también sus tradiciones entre ellas la celebración de Sinterklaas, o sea la fiesta del obispo Nicolás en diciembre. Por deformaciones del lenguaje al pasar del neerlandés al inglés se transformó en Santa Claus.

Y allí nace el mito de que en época navideña aumenta la depresión. Y también de guardar el secreto y no decirle a nadie quien es el proveedor de regalos. Las publicaciones de psicología en los países nórdicos, Canadá, Estados Unidos y Rusia abundan en casos de depresión invernal que atribuyen a la falta de sol, que reduce los niveles de melatonina cerebral y ocasiona insomnio y depresión. Además de que el obligado encierro por el frío conduce al aburrimiento y al alcoholismo. Se explican entonces los casos de melancolía y suicidio. ¿Pero qué pasa en los países soleados como el nuestro? ¿Existe también entre nosotros el incremento en tales padecimientos? Si aumenta la depresión, pero por otras causas, como los duros enfrentamientos familiares. Los hijos buscan reunirse con los padres y abuelos y ello conlleva el acercamiento de parientes que tienen mucho tiempo sin verse y además pueden tener conflictos. También influye la añoranza de las madres y esposas por los hijos y maridos que viven en USA y no se comunican con la familia de acá o de plano ya los abandonaron. La anhelada cena navideña se convierte en una oportunidad, favorecida por los brindis y el ponche, de sacar los rencores, resentimientos y malquerencias. Y eso sí puede ocasionar depresión.

No tenemos los mismos índices que los países fríos, porque además del calor y la abundancia de sol aún en época invernal, para los mexicanos la Navidad es motivo de alegría, festejos, aguinaldos, posadas, pastorelas y un sinfín de celebraciones que favorecen el contacto humano. Las estadísticas de depresión y suicidio en Aguascalientes, en el curso de los últimos quince años no es elevada en esta temporada. Además, algo que no debe olvidarse, nuestro estado es uno de los que tiene mejor estructurada en este momento la prevención y atención de tales padecimientos. Recientemente comprobado por el Instituto Nacional de Salud Pública que realizó una investigación en cinco estados y el nuestro resultó ser el mejor calificado. Esto no nos tranquiliza, pero vamos bien.

 

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Héctor Grijalva

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