Opinión

Las otras habilidades que buscan las empresas / Punto crítico

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Los retos a los que las nuevas generaciones se enfrentan hoy en día, van más allá del conocimiento y la capacitación; de la exploración y desarrollo de las habilidades de cada individuo; están enmarcados además, en un escenario complejo de avances tecnológicos, pero al mismo tiempo de problemas económicos y sociales.

Cada vez se hace más difícil que los jóvenes puedan acceder a la educación superior y los que lo logran, una vez egresados, tardarán algún tiempo para encontrar un empleo acorde al nivel de preparación y conocimientos alcanzado durante la etapa universitaria, por lo que muchos deciden mantenerse en la academia hasta alcanzar niveles más avanzados, aspirando a mejores ingresos.

En la Encuesta Intercensal 2015, realizada por el Inegi, se contaron 119 millones 530 mil 753 habitantes en México; de este universo 37 millones 504 mil 392 son jóvenes de 12 a 29 años de edad, ellos representan el 31.4% de la población total de México.

Continuando con las cifras, en el 2014 había tres millones 600 mil los alumnos que cursaban una carrera en el nivel superior, tanto en la modalidad escolarizada como en la no escolarizada, lo que representa una cobertura de 33.1 por ciento.

La deserción se ha convertido en un problema latente. De acuerdo con información de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en México sólo se gradúa 25 por ciento de quienes cursan este nivel.

Otros se quedan en el camino. La Encuesta Nacional de la Juventud (ENJ) 2010 muestra que 76 por ciento de los jóvenes de 12 a 29 años afirma que le gustaría llegar a licenciatura. Sin embargo, sólo 23 por ciento de los de 18 a 29 años contaban con estudios en ese nivel, aunque no necesariamente concluyeron.

Por otra parte, el 81.5 por ciento de los estudiantes de licenciatura considera que su carrera le servirá para obtener algún empleo, 76.8 para ganar dinero, 73.5 para resolver problemas y 71 por ciento para poner un negocio, todos ellos tienen un objetivo en común: buscan mejorar su nivel de vida.

La gran cantidad de jóvenes que egresan de las instituciones que les brindan el conocimiento profesional rebasa por mucho la oferta que desde los distintos sectores hay para su ocupación. Esto ha provocado que muchos malbaraten su trabajo o bien se sub-ocupen.

Recientemente se dio a conocer un informe respecto de lo que las empresas nacionales e internacionales buscan de los profesionistas, y estos requisitos van más allá del conocimiento y la práctica, es decir, son las otras habilidades que no brinda la educación escolarizada.

Éstas, concuerdan los expertos, van orientadas a la forma como cada individuo ha sabido potenciar su carácter, su forma de ser y de responder ante las situaciones de conflicto y en muchos de los casos son aquellas que se aprenden en la vida.

Se trata de la manera para expresarse o conducirse frente a una o un grupo de personas. Esa capacidad de comunicarse correctamente y con claridad y más allá de ello hasta cómo redactan un texto.

También se prefiere contratar a quienes saben administrar el tiempo. Esto se ha convertido en una piedra angular en la productividad de las empresas. Permanecen aquellos que son eficientes pero también quienes saben trabajar en equipo.

El uso de la tecnología -aunque sea básica- también es considerado como otra aptitud; las habilidades de negociación; la sinceridad; la empatía; el saber escuchar; mantenerse positivos e incluso la confianza que dan hacia las otras personas pero también la que tengan en sí mismos para enfrentar a los retos.

De tal manera que aquellos que sepan explotar todas estas cualidades, lograrán sobrepasar el margen de lo que ahora muchos consideran la mediocridad. Vale la pena reflexionar si hace falta considerar todos estos aspectos e incluirlos en los programas de formación de las instituciones educativas para darles a los chicos más herramientas que les permitan a su vez alcanzar el éxito profesional.

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