Opinión

Pase a la liberación cognitiva / Opciones y decisiones

Ante la avalancha de noticias económico-financieras, políticas amenazantes desde dentro y fuera de México, y de tensión en las redes sociales, urge afrontar el año nuevo 2018, sin caer en un escepticismo que raye en lo cínico; sino con un espíritu de sagaz inteligencia.

Para ello, necesitamos recurrir a una herramienta que tenga el potencial de hacer la diferencia, y ésta es nuestro propio cerebro/inteligencia. En efecto, no es de factores externos de donde nos habrá de venir la solución a nuestros más apremiantes problemas, sino desde dentro de nuestro propio potencial humano.

Es preciso reconocer que afrontamos el funcionamiento rutinario de hábitos e inercias condicionantes, que provienen tanto de las relaciones societales dominantes como de las ideologías y cultura típica tradicional que, de importante manera, nos sobre-determina (perdón por este sesudo concepto que Louis Althusser y otros especialistas marxianos, que no marxistas, como Roman Rosdolsky (autor de Génesis y Estructura de El Capital de Marx, estudios sobre los Grundrisse, Siglo XXI. 1979), esgrimen con profundo conocimiento.

Hablo de los condicionamientos que ya se han hecho cultura internalizada en nosotros y que, efectivamente, determinan nuestros reflejos o automatismos de respuesta a la hora importante de decidir, especialmente sobre temas vitales: Trabajo, ingreso, estilo de vida, educación, acceso a la salud, los factores del bienestar, etc.

Entonces, nuestro reto consiste en que afrontemos un campo abierto a la esperanza, si y solo si estamos dispuestos a impulsar un cambio de velocidad tanto del aprendizaje -para las cosas de la vida práctica- como del uso positivo de nuestras capacidades cognitivas natas.

Esto quiere decir, en primer término, que nos hagamos responsables de potenciar el maravilloso equipamiento natural con que nuestro sistema nervioso central está dotado y que, debido precisamente a la suma complejidad de sus dinamismos y constitución intrínseca, puedan acelerar nuestra dinámica asertiva y efectiva en la toma de decisiones. Gracias a Dios o al Universo, como guste usted referirlo, somos animales racionales con todo lo que ello implica, y que podemos modificar nuestro entorno sobre todo desde la autoconciencia crítica, cuya filosofía se vino construyendo desde los Presocráticos (Siglos VI y V antes de Cristo), precursores de los tres grandes Sócrates, Platón y Aristóteles (384 antes de Cristo) y una larga historia civilizatoria que ha llevado el desarrollo de la capacidad cognitiva a niveles insospechados.

Este fundamento antropológico es completamente gratuito y sólo tenemos el desafío de echarlo a andar, sin sobre-determinaciones con tufo de pedantería, o con intenciones muy malévolas de enajenarnos de nuestra propia naturaleza. No tomar en cuenta esta radical potencialidad de nuestro ser como entes inteligentes, corporeizados en mexicanos, resultaría en pura y fútil demagogia tercermundista untada de un auto-flagelante sentido de víctimas inermes ante el presente Capital Global Dirigente. Podemos hacerlo, hay que hacerlo.

En efecto, tanto la reflexión teológica como filosófica contemporánea -principalmente la proveniente de la Civilización Occidental Cristiana- postula que una fuente de la dignidad de la persona humana consiste precisamente en su capacidad de tener consciencia de sí-mismo; y este fundamentalísimo “darse cuenta” o “ser-para-sí” (ya nos metimos en los conceptos del existencialista Jean Paul Sartre), es base para vivir en libertad y ejerciendo su voluntad de poder, de cuyos presupuestos deriva su dignidad personal.

En segundo término, y esto sí es punto central para el desarrollo de nuestro pensamiento cognitivo, lo hubo ya expresado Claudio X. González, en su sitio Web de la organización Mexicanos Primero, diciendo que “el 55% de los mexicanos no alcanzó el nivel dos de los seis que integran la prueba México Pisa 2012 (cuyas siglas en inglés corresponden al Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes), realizada por el INEE (Instituto Nacional Para la Evaluación de la Educación); y bajo iniciativa de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), lo que implica que están por debajo de las capacidades mínimas necesarias para ejercer el pensamiento cognitivo”.

Que los niños mexicanos aprendan más y mejor es una asignatura pendiente desde hace décadas. Si reformar la educación de un país es complicado, en México el esfuerzo es titánico. Dada la magnitud del sistema educativo -sólo cuatro países tienen uno más grande (China, India, Estados Unidos y Brasil)- el desafío es mayúsculo. Son 34 millones de alumnos, dos millones de maestros y 260.000 planteles educativos. Si a eso se le suma lidiar con el mayor sindicato de América Latina, la ecuación se complica aún más. Ya tenemos antecedentes. Ricardo Bucio Mújica llegó al Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna) con una meta clara: “modificar la cultura política e institucional adultocéntrica del país, aquella donde la voz de los niños y adolescentes permanecía invisible”. (El Universal | 20.diciembre.2017. “El reto, que los niños sean una inversión, no un costo”).

Por consiguiente, es preciso referirnos a la sorprendente y paradójica capacidad humana para trascender el tiempo y el espacio universal, que en esencia depende de la mente o el espíritu inteligente y se manifiesta en eso que llamamos conciencia o también, filosóficamente, consciencia. Sobre esta base, es posible hacer algunas puntualizaciones que nos permitan albergar una esperanza fundada en que, a pesar de las evidencias y de la tendencia social e histórica de nuestra actual formación social mexicana, puedan ser remontadas, no necesariamente en los tiempos cosmológicos que anteceden de hasta tres cuartos de siglo, sino en un corte temporal mucho más cercano y abreviado, con base no en otra alternativa sino en la capacidad inteligente propia de todos los mexicanos.

La multicitada y famosa Reforma Educativa que fue lanzada en esta Administración de Peña Nieto, querámoslo o no, se convierte en un referente obligatorio para poder inducir un corte temporal, antes y después de; en este contexto, el que fuera secretario de Educación-y potencial candidato del oficialismo a la Presidencia en el año próximo-, Aurelio Nuño Meyer, no duda en afirmar que reformar la educación es el mayor desafío que puede tener el gobierno.  

“Sí, contundentemente sí”, le dice a BBC Mundo durante una entrevista en su despacho, “el más importante por lo que implica hacia el futuro”. “Estoy convencido de que al final del día”, agrega, “la mejor política económica y la mejor política de seguridad es una buena política educativa”. La Reforma Educativa fue puesta en marcha con la llegada de Enrique Peña Nieto a la Presidencia en 2012, cuando ni siquiera se sabía cuántas escuelas existían en el país. El secretario no espera tener el sistema educativo que quieren hasta alrededor de 2030. “No ha habido un solo país que haga un cambio de un año a otro ni en cinco años”, explica Nuño Meyer, “son transformaciones en donde se empiezan a ver resultados después de una década. Es un proceso”. (Cfr.: Tele13 | 5.julio.2017. El titánico desafío en México de reformar uno de los sistemas educativos más grandes del mundo https://goo.gl/rqZPhY ).

De manera que realistamente visto, si actuamos ahora con decisión y pertinencia, podemos esperar que en el plazo de una década tengamos ya resultados tangibles de este cambio profundo de mentalidad, con base en la modificación sustancial de nuestros hábitos intelectuales, o del “pensamiento cognitivo”; en términos del próximo quinquenio -2018 a 2022- podríamos plausiblemente observar el cambio de tendencia de nuestro poder de transformación inteligente.

Precisamente, debido al relevo reciente en la Secretaría de Educación Pública, podemos avizorar qué tanto avanza el compromiso histórico de su nuevo titular, en persona del Mtro. Otto Granados. Del que tenemos noticia, al sostener su primer evento público con la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) como titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Otto Granados Roldán ofreció ser un interlocutor confiable con la organización gremial y los maestros del país. “Quiero que sepan que cuentan conmigo, que seré, como secretario, un interlocutor sensible, profesional y confiable, de los maestros de México y de su organización sindical”, expresó el titular de la SEP, ante Juan Díaz de la Torre, presidente del Consejo General Sindical del SNTE. Durante una reunión realizada este martes con integrantes de órganos nacionales de gobierno sindical y secretarios generales seccionales del SNTE, en el salón Iberoamericano de la SEP, se anunció la realización del Séptimo Congreso Nacional Extraordinario de la organización gremial, del 12 al 14 de febrero de 2018. (Fuente: Excélsior. Seré un interlocutor confiable con los maestros: Granados Roldán. 20.diciembre.2017. https://goo.gl/LmCcWs ).

Estaremos atentos de que esta transición administrativa, surta sus efectos en los procesos educativos de los mexicanos; pues de ellos depende el nuevo posicionamiento ante América Latina y el mundo. En el entendido que los cambios “fisiócratas” del comercio global y los ejes del poder geopolítico del mundo actual, dependerán en buena medida de la transformación cognitiva de las personas y no al revés.

 

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Francisco Javier Chávez Santillán

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