Opinión

Punisher es como su protagonista: bruto pero efectivo / Bocadillo

 

A Punisher, la nueva serie de Marvel con Netflix, la crítica gringa la ha tundido por razones coyunturales. En primera, pasa que el protagonista es alguien muy complicado para que en 2017 sea adaptado directamente de los cómics. Frank Castle es un hombre que perdió a su familia gracias a (parece) el crimen organizado, empezando así una gira de venganza por todo Estados Unidos para [básicamente] matar a los culpables. Algo que le ayuda en su misión es su entrenamiento como marine, sin ningún super poder. La serie, y el previo del personaje en Daredevil 2, traslada dicha premisa sin ponerse a pensar más.

Los matices vienen con dos subtramas. Una va sobre el estrés postraumático y el abandono de los veteranos de la armada al momento de querer reintegrarse a la vida civil. Algunos episodios nos muestran cómo algunos simplemente no pueden dejar de sentirse en una guerra. También, pero en mucha menor medida, se tocan temas acerca de los diversos tipos de masculinidades y el amor fraternal entre soldados o colegas en las fuerzas del orden. Lo que le llaman el bromance y la familia que uno escoge. Un tema que se explora al inicio, pero que el argumento lo deja ir, es una especie de descubrimiento a la Snowden, en la que el gobierno de Estados Unidos sería corrupto, fisgón y sin respeto real por los soldados que arriesgan su vida.

 

Para contar la historia de Punisher se expande el universo con un favorito de los cómics, que en México conocimos gracias a la caricatura del Hombre Araña, el hacker David Liebermann Microchip. En lugar del hombre obeso (¡Newman! En una película sosa) con lentes y siempre en la camioneta con armas y computadoras, la serie de 2017 nos presenta una especie de Mr. Robot con algo de Edward Snowden. No es un galán, pero está en forma, es hacker, pero también fue contratista del gobierno, y [es lo más interesante] fingió su muerte para proteger a su esposa y dos hijos. Como buen nerd, reveló los secretos sobre corrupción porque estaba aburrido. Esos secretos son los que lo unen con Frank Castle para su gira homicida.

Quiero aclarar que es de las mejores series de Marvel, pero el mero inicio de la serie hace una promesa de ultraviolencia que los primeros ocho capítulos no cumplen.  Puede  que te recuerden a lo más flojo de Jessica Jones o Iron Fist, con muchas juntas en oficinas de vidrio y harta lágrima, además de secuencias de sueño algo aburridas. La recta final es impresionante y tiene toda la acción que nunca han tenido sus series hermanas. Es grotesco, clasificación C, y hasta provoca pesadillas, pero pocas veces he estado tan tenso en una ficción de los cómics.

Los últimos cinco capítulos son lo que las películas del personaje nunca dieron a los más grandes fans del cómic (yo no soy). Y, acá tengo que coincidir con la crítica, en realidad los productores no quisieron meterse a la conversación sobre el manejo de armas. Tanto así que un político pro-regulación, en la serie, es amenazado de muerte a la media hora de su aparición. Y salvado con armas de fuego. La ironía.

Televisión que deberías estar viendo (si no te da miedo la ultraviolencia).

 

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Francisco Trejo Corona

Francisco Trejo Corona

Todas-las-cosas-digital en La Jornada Aguascalientes. Editor de /AUTONOMÍA. || @masterq en Twitter

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