Opinión

Sensatez, la exigencia del Año Nuevo / El Foro

 

El diccionario define el término sensatez de una forma simple pero brillante: cualidad que tienen las personas que muestran buen juicio, prudencia y madurez en sus actos y decisiones.

La definición del referido término nos invita a un análisis sobre los momentos en que esta cualidad resulta indispensable en la vida humana y en la consecución de la historia. Al momento de elegir una carrera profesional, un trabajo, emprender un negocio, iniciar una relación amorosa, contraer nupcias, divorciarse o procrear, deberìa existir una reflexión previa que nos conduzca a tomar una decisión que no tenga consecuencias desagradables sino que por el contrario, nos produzca satisfacción.

Sin embargo, existen ocasiones en las que la prudencia y la madurez características de la sensatez no son invitadas a la mesa de discusión y de toma de decisiones. Los resultados de esto, suelen ser desastrozos: malas decisiones, malas elecciones. La vida de una mujer o de un hombre puede dar un giro negativo e insospechado como consecuencia de una, una sola deicisión o elección insensata.

Lo mismo sucede con una sociedad. Lo mismo es aplicable también a un país. Sobre todo a un país que celebrará elecciones presidenciales en los próximos meses. La política de nuestro país se prepara para vivir una de las contiendas electorales menos escrupulosas de la historia y quiza una de las más competidas.

En Los Pinos han decidido que sin importar los límites que se tengan que rebasar (destituir fiscales electorales, dejar acéfalos los órganos de procuración de justicia, liberar a Elba Esther Gordillo de prisión y un largo etcétera) no dejarán que el Partido Revolucionario Institucional pierda el poder que hasta ahora ha conseguido. El Frente Ciudadano por México, por su parte, tiene en Ricardo Anaya a uno de los políticos más avasalladores que se hayan conocido a la fecha (en su poder, el PAN pasó de gobernar 5 a 11 entidades federativas, a su corta edad logró hacerse de la Presidencia de la Cámara de Diputados cuando fue legislador federal, presidente de su partido y hoy candidato a presidente de la república) y no parece que su ambición (aún no sabemos si bien intencionada o no) tenga limites. Morena y Andrés Manuel López Obrador por último han demostrado que harán lo que sea necesario para cumplir la máxima de “la tercera es la vencida”, incluso soslayando el perfil “jurista” y defensor del estado laico de Andrés Manuel, que terminó aliándose con un partido de Cristianos como Encuentro Social (y cómo no, si en el país hay 6 millones de cristianos con credencial para votar).

Pero el problema para México el año venidero no será la clase política. Ellos han probado una y otra vez que no conocen los límites. Pedirle a la clase política sensatez es, de hecho, insensato.

Así que no queda más que pedirle sensatez a quien tiene más posibilidades de ofrecerla: a las personas, a la ciudadanía. A usted, lector.

2018 será un año de sorpresas, vertiginoso, álgido, de polarizaciones. Va a requerir mucha madurez y prudencia por parte de usted. Tendrá que desarrollar como nunca su tolerancia y su objetividad si quiere que el país salga en una pieza de esto. Va a tener que estudiar, conocer al candidato y a su partido. Va a tomarle mucho más que un odioso spot de 30 segundos de un candidato. Va a tener que ejercer un derecho con mucha responsabilidad. Va a tener que ir a votar para tener autoridad moral durante todo el sexenio. Pero el país lo necesita.

Le pido que tenga mente propia. Los priistas lo llamarán chairo, los chairos lo llamarán vendido. Pero su madurez debe imperar. No se vuelva fanático de ningun candidato, analice objetivamente las propuestas de cada uno, su propuesta de país, el antecedente del partido que lo postula. No deje de hablarle a sus amigos solo porque votarán por un candidato distitnto al que recibirá su voto. No se pelee con un familiar tratando de imponerle una ideología o una idea. No difunda imágenes, notas, memes o videos de algún partido o candidato sin haber investigado previamente si la noticia o suceso al que hace referencia es real.

No tenga miedo a disentir, a no estar de acuerdo con algo o alguien. Le prometo que no votar por el PRI no lo convierte en chairo, por más que los priistas intenten convencerlo de que es así. Tampoco pasa nada si no vota por Andrés Manuel y no confía en su proyecto, no por eso es un neoliberal come tortas. Si no confía en el Frente Ciudadano por México y no le da su voto a Ricardo Anaya, no se convertirá en un priista vende patrias ni en un peje zombie. Elegir estar de acuerdo con algo implica asumir con responsabilidad estar en desacuerdo con otra cosa.

Pero recuerde estas palabras: se puede disentir sin ser displicente.

Si usted elige en su momento el candidato por el que votará, no trate a los que votarán por otro como imbéciles. De nada le va a servir a la democracia su capacidad de adjetivar. Es posible discutir sobre política de manera prudente, con fundamentos, confrontando ideas (de hecho es lo deseable). Lo que no es correcto es la intolerancia. Lo que esta mal es la división. Lo que le pido es que seamos adultos, nada más.

Viene el 2018, con elecciones presidenciales. Vendrán las olas de priistas, pejistas, frentistas y muchos otros –istas a sus casas y a sus redes sociales. Y luego se irán. Y los que se quedarán seremos usted, yo y el país. Piense en eso antes de ser insensato. Feliz Año Nuevo.

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José Luis Álvarez Sánchez

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