Opinión

Vuelta al sol / Debate electoral

 

 

Cada ciclo es un comienzo y un fin. La canción popular reza que “todo tiene un principio y un fin”, mientras que la sabiduría refranera dice que todo lo que empieza tiene que acabar, y además, insiste en que lo que bien empieza bien termina. Siempre me ha llamado la atención el ciclo natural de las cosas, el ver como la naturaleza se encarga de mostrarnos que somos un ciclo de nacer, crecer, reproducirse y morir, dentro de otros ciclos iguales pero a diferente escala. La idea precisamente nos remite a ese punto que entonces es de partida y que a la vez es de llegada, y esa es la fascinación circular de la perfección, la repetición constante y periódica de los fenómenos una vez transcurrido un tiempo.

Desde la antigüedad, la simple observación de los fenómenos atmosféricos nos permitió calcular la hora, el día, la semana, el mes y el año. La Cultura Azteca tenía en su Piedra del Sol o Calendario Azteca calculados los 584 días que tardaba (y sigue tardando) el planeta Venus (o Quetzalcóatl según nuestros ancestros) en su camino al Sol. De tal importancia era el cumplimiento del ciclo que el enorme monolito esculpido reflejaba simbólicamente el tránsito de la deidad al astro Sol.

Octavio Paz como ningún otro escritor le dio significado al ciclo, cuando en Libertad bajo palabra publica un poema bastante particular. “Piedra de Sol” consta de 584 versos, coincidentes con los días del año venusino y en el que cada uno de los versos es una afirmación lo que la hace una frase con inicio y término en sí misma. Además, el autor lo definió como “una frase circular”, ya que no inicia con letra mayúscula, ni termina en punto final como dictan los cánones gramaticales. Incluso uno puede iniciar la lectura desde cualquier verso y no por eso carece de sentido, al finalizar en dos puntos el poema es eterno retorno. Se vuelve infinito.

En su finita y a la vez constante redondez, el círculo es precisión. Lo circular es perfecto y se distingue. Igual restringe que abarca. Así es el ciclo. Cada día comienza un nuevo lapso de tiempo al que nos hemos propuesto, en el mejor ejemplo del convencionalismo social, fijarle una duración igual. Tan es así que nos podemos dar el lujo de decir dos veces al año que ahora son las dos de la mañana y al minuto siguiente ya son las tres. Todos acordamos en sintonía y aquel que esté fuera del círculo (otra vez el círculo) llegará a destiempo al compromiso social, no podrá ver el partido de futbol o no tomará el avión, por estar en una hora diferente a la que creemos estar el resto.

Cada semana se vuelve rutina, cada quincena nos llega el pago por nuestro esfuerzo y cada mes habrá que pagar la renta. Y así vamos cumpliendo ciclos por la vida, algunos largos y otros muy cortos.

Hoy es tiempo de cerrar un ciclo más. Trescientos sesenta y cinco días concluyen y se abre la posibilidad de que se abran por lo menos otros trescientos sesenta y cinco. Los que se van incluyen largas noches de angustia y cortas noches de alegría, jornadas duras de trabajo y de satisfacción personal, horas hombre de trabajo en equipo y esos minutos de felicidad que no se repetirán. Sueños alcanzados, promesas incumplidas, sensaciones, enseñanzas. Los días que se abren a nuestros ojos son como hojas en blanco esperando que las llenemos de frases, actividades, compromisos e historias. Para vivir.

Cada quien habrá de reflexionar como fue el año anterior y como supone que vendrá el venidero. Por mi parte, y como lo venía mencionando desde la colaboración pasada, nos enfrentamos en la primera mitad del año a la elección que marcará el destino de la nación por los próximos años. Tres años, seis años, otros ciclos, estos ya con una connotación política. Nuestro proyecto principal será la organización eficaz del proceso electoral. De los políticos, será posicionarse en el gusto del votante.

Para quienes cumplen dieciocho años y es su primera oportunidad para ejercer su voto, les deseo mucha responsabilidad: Para quienes habitualmente nos acompañan en las casillas, les deseo que no cese el espíritu por más que haya voces que pretendan la inopia. A los candidatos de partido e independientes, mis deseos de que obtengan el reconocimiento recíproco al no subestimar al electorado.

A usted, estimada lectora, estimado lector, lo único que puedo desearle es que, todo aquello que anhele se vea transformado en una hermosa realidad.

¡Felices Fiestas!

/LanderosIEE || @LanderosIEE

 

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Luis Fernando Landeros

Luis Fernando Landeros

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