Opinión

Animals / El banquete de los pordioseros

 

Hace unos días, el pasado 23 de enero para ser preciso, se cumplieron 41 años del lanzamiento del disco Animals de Pink Floyd, sin duda uno de los mejores, no sólo de Pink Floyd, ni siquiera del rock británico, se trata, incluso, de uno de los mejores discos de la historia del rock.

Animals, junto con The dark side of the moon, Wish you were here, y The wall forman lo que considero la columna vertebral de esta agrupación inglesa, este bloque de discos que abarcan desde 1973, año en que aparece el que para muchos es su mejor trabajo, El lado oscuro de la luna, después, en 1975, Ojalá estuvieras aquí, dedicado a Syd Barret, su guitarrista original, en 1977 Animals que es el que nos ocupa en este banquete y el ciclo se cierra en 1979 con la publicación del álbum La pared que es una especie de acto de expiación de parte de Roger Waters, es como su confesión, la liberación de todos sus fantasmas, después de The wall, Rick Wright, el tecladista abandona la agrupación por problemas con Waters y entonces publican el álbum The final cut, que a decir de David Gilmour, es el mejor disco solista de Waters pero el peor de Pink Floyd, y después de The final cut Roger Waters deja Pink Floyd y Richard Wright regresa como músico invitado para la grabación del disco A momentary lapse of reason, pero eso ya es historia.

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Se trata de una inteligente y satírica crítica a la industrialización que el mundo, particularmente Inglaterra, vivían a mediados de los años 70.

El disco está basado en una fábula de corte político de George Orwell llamada Animal Farm en donde el escritor británico hace una fuerte crítica a la intromisión del stalinismo en el modelo socialista soviético.

Pink Floyd retoma estos elementos de Orwell y con base en estas alegorías de representar a la sociedad con animales, Waters, Gilmour, Mason y Wright hacen una interesante y muy inteligente crítica, más que enfocarse en un aspecto político de izquierda o derecha, ellos elaboran una crítica a la sociedad de consumo y toda la estructura social asemejándola con diferentes animales, específicamente puercos, ovejas y perros, dependiendo de las características de cada uno de ellos para que representen a un sector de la población, por ejemplo, los perros representan a la policía, ellos son la ley, los cerdos son los políticos de primer nivel, los que toman las decisiones importantes, específicamente la punzante crítica va dirigida a la congresista Mary Whitehouse que apoyo la censura en el Reino Unido. Las ovejas, obviamente, representan a las masas que dócilmente, y sin el menor criterio, se dejan manipular por los políticos y los medios de comunicación, es el pueblo que trabaja sin cuestionar, aceptando todo sin el menor intento de inconformidad y que viven en una mediocridad que la verdad asusta, esto lo podemos percibir si sabemos hacer una lectura inteligente entre líneas a lo largo de todo el álbum de Animals.

Lo interesante de este disco, como sucede con las grandes obras de arte, porque evidentemente considero este trabajo como una verdadera joya, una auténtica obra maestra, es que lo podemos apreciar desde dos vertientes, la forma y el contenido, éste ahí está, en el discurso que nos ofrecen las letras de cada una de las canciones, mientras que la forma la podemos apreciar en esos pasajes incuestionablemente virtuosos que encontramos a lo largo de todo el disco con algunos solos deliciosos que nos propone principalmente el guitarrista David Gilmour, principalmente en el tema Dogs, encontramos un trabajo muy fino, quizás de los más finos realizados por Gilmour dentro y fuera de Pink Floyd, pero al mismo tiempo, Richard Wright nos ofrece unas atmósferas impresionantes con su teclado, tendencia que ya había presentado desde el trabajo anterior, Wish you were here, un teclado que llena todos los espacio dejando el vacío inhabitable, suprimiendo los silencios dejándolos existir sólo cuando éstos sean necesarios para dar mayor énfasis al discurso musical. Me atrevo a afirmar que es uno de los trabajos, no solamente más finos de Pink Floyd, sino uno de los trabajos más inteligentes de la agrupación, insisto, tanto en la forma como en el contenido.

Todo el disco de Animals está lleno de un gran coraje, es fácilmente perceptible el descontento y el resentimiento en cada una de los temas musicales que integran esta producción, el coraje es latente, sin embargo ,ese enojo se desahoga en la canción Sheep en donde podemos entender que las ovejas, no obstante su inocencia, se rebelan y matan a los perros y después regresan a casa despreocupadamente, la idea sugerida por Waters me hace pensar en la obra de teatro Fuenteovejuna de Lope de Vega, cuando ante la pregunta: “¿quién mató al comendador?”, la respuesta es “Fuenteovejuna, señor”, es decir, fueron todos, fue el pueblo que tranquilamente se retira después de cometido el acto.

Sin duda, Animals tiene una de las portadas más identificables de la industria del disco, se trata de la central eléctrica Battersea Power Station, que Roger Waters veía todos los días camino a casa en Londres. El cerdo que aparece volando entre las chimeneas de la central eléctrica fue fabricado por la compañía alemana Ballonfabrik y diseñado por el artista australiano Jeffrey Shaw y lleva el nombre de Algie.

Indudablemente Animals es uno de los trabajos más finos y mejor logrados en la industria del disco, se publicó el 23 de enero de 1977.

 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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