Opinión

La edad, otra forma de discriminación laboral / Punto crítico

 

¿Hasta qué edad es posible que una persona se encuentre en condiciones de desarrollarse profesionalmente de acuerdo a sus aptitudes, o de cumplir cabalmente con las labores que pueden encomendársele, incluso de adquirir nuevos conocimientos?

Hago estas preguntas porque quizás para muchos de los que hoy sobrepasan los 40 años y no cuentan con un empleo fijo, ésta posiblemente sea una de sus principales preocupaciones.

Estudios neurocientíficos han establecido que no existe una edad límite para aprender. Además, aquí en México contamos con los instrumentos legales necesarios para evitar la discriminación laboral y, sin embargo, o no los conocemos o en la práctica son letra muerta.

El artículo primero de la Constitución Política de México a la letra dice “…Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”.

Nuestro país está inscrito también en varios tratados internacionales para la mejora de las actividades laborales que incluye la no discriminación: el “Convenio número 111 relativo a la discriminación en materia de empleo y ocupación” de la Organización Internacional del Trabajo; el “Protocolo adicional a la convención americana sobre derechos humanos en materia de derechos económicos, sociales y culturales” y la “Declaración Universal de Derechos Humanos”, sólo por mencionar algunos.

A pesar de ello, todos los días nos encontramos con ofertas de trabajo que limitan a las personas, ya sea por su edad, por su condición, por su instrucción, hasta por su sexo.

En las naciones desarrolladas está prohibido, desde hace varios años, publicar ofertas de empleo señalando requisitos de edad específicos, pues se considera discriminatorio. En México, más del 80% de las ofertas de laborales señalan una edad máxima como requisito para acceder al empleo -hasta los 35 años, en su mayoría-.

En 2015 la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que “establecer un rango de edad para ocupar un puesto de trabajo es discriminatorio, por lo que, si un postulante enfrenta un caso de este tipo, deberá ampararse y conservar como pruebas el anuncio de la vacante y documentos que comprueben sus capacidades profesionales”.

Con todo y todo en México la defunción laboral comienza a los 35. Esto se debe a que buena parte de las empresas mexicanas consideran que contratar a gente mayor de edad atenta contra la productividad, pues el tiempo laboral efectivo anterior a su jubilación será menor.

Recordemos que la pirámide poblacional está invirtiéndose y cada vez serán más las personas que en edades avanzadas tendrán que soportar la economía de nuestro país, por lo que resultará contraproducente el excluirlas con tal prontitud del mercado laboral.

No es posible entonces desdeñar las ventajas de los cerebros adultos. Un estudio publicado por el Journal of Cognitive Neuroscience, afirma que la principal ventaja de las personas mayores de 40 años es su capacidad de reconocer ideas centrales y perspectivas completas de forma rápida.

No hay una edad específica para el desarrollo humano ya que el aprendizaje es un proceso continuo y acumulativo. Esto lleva a plantear que entre más se estudia se incrementan las posibilidades de ser personas autónomas con una gran red de amigos y una mejor salud física y mental.


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Leticia Medina

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