Opinión

Los datos personales y el derecho al olvido / Arcana Imperii

 

Las tecnologías de la información y de la comunicación están rediseñando el mundo, las relaciones personales, sociales, políticas y económicas. Pero esta transformación tiene un precio. […] es justamente la información la que viene a constituir ahora la materia prima más importante y que, dentro de la información, los datos personales son especialmente preciados. […] nuestra propia vida está volviéndose hoy en día un intercambio continuo de informaciones […]

Stefano Rodotà

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Estimados Amigos Invisibles, comencemos por el principio, los datos personales es toda información relativa a tu persona que te identifican y te hacen identificable. Es la información que nos describe, que nos da identidad, nos caracteriza y diferencia de otros individuos. Los datos personales son necesarios para que una persona pueda convivir en sociedad. A menudo facilitamos nuestros datos personales, por ejemplo: para abrir una cuenta bancaria, para solicitar una tarjeta de crédito, inscribirnos en un curso, solicitar una cita médica, cumplir una obligación fiscal, etcétera. Son datos que precisan aspectos relativos a nuestra persona, como pueden ser: nombre, edad, domicilio, correo electrónico personal, trayectoria profesional y laboral, entre otros.

Que debemos de saber a cerca de la Protección de Datos Personales.

¿Qué es un Dato Personal? Como ya se mencionó, un dato personal es cualquier información relacionada contigo: tu nombre, número telefónico, domicilio, fotografía, huellas dactilares, firma, RFC, CURP, fecha de nacimiento, edad, nacionalidad, dirección de correo electrónico, estado civil, cuentas bancarias, ingresos, cédula profesional, estado de salud, ADN y cualquier otro que pueda identificarte. También son datos personales sensibles tu religión, preferencia sexual, ideología u origen étnico, entre otros

¿Quién es el dueño de los datos personales? Tú eres el dueño de tus datos personales y sólo tú decides a quién se los das, para qué, cómo y cuándo, salvo en las excepciones que establecen las leyes.

¿Por qué es importante proteger los datos personales? Es muy importante que protejas tus datos personales por razones de seguridad, para no exponerte al robo de tu identidad, a la venta de los datos con fines de mercadotecnia o a la invasión de tu privacidad.

Es importante que sepas que los datos personales son irrenunciables, intransferibles e indelegables, es decir, que no se pueden vender, ni regalar, únicamente se pueden transmitir o ceder para que sean utilizados en la realización de algún trámite o servicio.

El concepto Derecho al Olvido se pueden generar varias preguntas: ¿qué implica que exista un derecho a ser olvidado o a olvidar?, ¿no debería ser un derecho proactivo, es decir, que debería ser algo que se diera sin más?

Hoy en día, más que ayer y probablemente menos que mañana, se derivan acciones y decisiones del tratamiento de la información personal de los individuos. La persona ve como su información es tratada y evaluada en relación con un sinfín de actividades diversas, como se mencionó anteriormente.

Pero ¿qué se quiere decir con la expresión “derecho al olvido”? Arriesgándonos a realizar un símil un tanto complicado, especialmente si se toma en su exactitud, parece que estamos entrando en un apartado que antes se reservaba a las autoridades, cualesquiera que fuera su categoría, en relación con el derecho a tener un expediente “limpio”, por ejemplo, en cuanto a los antecedentes de cualquier tipo (penales, crediticios, académicos). Es decir, este derecho es una manifestación concreta y real del derecho fundamental a la protección de datos personales, parece que en su control en tiempo y lugar es en donde se encuentran más dificultades.

Este derecho puede ser visto desde una doble perspectiva; por un lado, como un derecho a ser olvidado y, por otro, como un derecho a olvidar. Y ambas orientaciones están en cierto modo interrelacionadas, a modo de círculo vicioso, pues parece difícil olvidar si existe la posibilidad fáctica y real de ser recordado en cualquier momento. Así, el derecho a “olvidar” información personal que pueda ser perjudicial o tenga una connotación negativa para el individuo, de manera que el sujeto tenga la posibilidad de comenzar de nuevo, sin estar atado a un pasado que quiere dejar atrás y, por otro lado, pero estrechamente relacionado, el derecho a ser olvidado, expresado como un derecho de caducidad de la información personal de un individuo por el simple transcurso del tiempo, o bien porque la finalidad para la que se trataba ha dejado de existir.

Recuerde que le mencioné al principio de esta columna, ¿quién es el titular de los derechos personales?, pues bien, el propio titular de los datos personales, la persona física o individuo dueño de los mismos, es el único que tiene derecho a decidir quién, cómo, dónde, cuándo y para qué se tratan sus datos personales. Y, además, sin olvidar que ya hay quien apunta que el derecho al olvido no debería ser tutelado en relación con la protección de datos, sino con el derecho al honor o a la intimidad, aunque, no obstante, lo que realmente ocurre es un tratamiento de datos personales, a pesar de que ese tratamiento pueda (o no) tener consecuencias o impactos en otros derechos. Y esto, en esencia, es la diferencia entre entender que el derecho a la protección de datos personales tiene una entidad individualizada e independiente, sin necesidad de que existan otros derechos vulnerados.

Por lo tanto, aunque en la mayor parte de los casos parece razonable pensar que los titulares querrán que se “olvide” aquello que es “negativo” o “nocivo” para sus intereses, lo cierto es que la existencia del derecho a la protección de datos personales en sí evita que tengamos que entrar en subjetividades, y permite que el titular esté protegido frente al mero tratamiento de sus datos personales, sin tener que entrar a demostrar si dicho tratamiento vulneró otros derechos subjetivos. Si el tratamiento es ilícito, en relación con lo previsto en la normatividad, la persona está protegida. Una vez que entendamos que es un derecho independiente, con total y propia entidad, no tendrá que relacionarse con ningún otro derecho para demostrar o exigir su tutela.

“El derecho al olvido está fundado sobre instituciones jurídicas previas, como son la prescripción de delitos, la eliminación de antecedentes penales o las amnistías en temas financieros y fiscales. Las normas de protección de datos que plantean los antes mencionados derechos ARCO (Acceso, Rectificación, Cancelación y Oposición) dan la posibilidad al titular de los datos de que su información contenida en bases de datos o, en términos generales, sometida a tratamiento, sea suprimida o cancelada.” (Isabel Davara Fernández de Marcos)

Para finalizar esta columna, le expongo un caso práctico de Derecho al Olvido. En abril de 2013 se iniciaron actuaciones previas de investigación al reconocido buscador “Google” en relación con su política de privacidad, por parte de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). El caso más conocido, el primero en llevar el derecho al olvido a los titulares de los periódicos, fue el de Mario Costeja, un ciudadano español que vio cómo en Google aparecía un anuncio de subasta por impago de un inmueble suyo y de su esposa. Eso fue hace 15 años (cuando interpuso su caso), y él ya no es un moroso, ni está casado. En su pedido para que el buscador retirase el resultado que lo mencionaba, consiguió el apoyo de la AEPD, pero Google se negó a ello y recurrió al Tribunal de Justicia Europeo. En ese momento comenzó un controversial debate en el cual se tocaban puntos como la competencia por razón de territorio de la AEPD sobre una empresa constituida en territorio estadounidense, así como en cuanto a si se tenía la facultad de requerir a Google para que excluyera de su buscador la información contenida en una página web administrada por un tercero.

En tal discusión también se debatía si con esta acción de suprimir o cancelar estos datos desde el buscador, se estaría violando el derecho del titular de la página web a la libertad de expresión, así como el derecho a la información de los usuarios de Internet. Algunos argumentaron que la cancelación por parte de Google del acceso a dichas páginas web no sería violatorio de ningún derecho, ya que la cancelación de los datos vía el buscador no lesiona la libertad de expresión, pues no se está impidiendo con ello que la información sea publicada, sino que se está limitando, únicamente, su difusión indiscriminada. En este sentido, una de las argumentaciones más fuertes de defensa del buscador fue que en realidad aquí es donde encuentra la diferencia entre el derecho de cancelación u oposición y la existencia de derecho alguno que se pueda esgrimir para exigir al buscador que retire o elimine enlaces. Así, el abogado del Tribunal Europeo parece decir en sus conclusiones que una autoridad nacional de protección de datos “no puede requerir a un proveedor de servicios de motor de búsqueda en Internet que retire información de su índice”

A manera de conclusión, hay quien se cuestiona que en realidad cuando se habla de derecho al olvido no debería entroncarse bajo la protección de la normatividad de datos personales, sino más bien bajo la figura de otros derechos que, si bien pueden ser colindantes y a veces hasta confundibles, son independientes y autónomos. Así, se señala que deberían entrar en juego otras protecciones como las del derecho al honor y a la intimidad, por ejemplo. Asimismo, se han llegado a hacer estudios pronosticando que en el futuro se tendrá que “comprar” la privacidad en Internet, porque será muy costosa de mantener y, por lo tanto, se abrirá un nuevo mercado, y una nueva oportunidad de negocios para los que vean que pueden ganar por venderle a las personas su espacio de privacidad.

Por último, su información personal no es del todo comprehensivo; parece que, una vez que la información ha sido tratada y dispersada, especialmente por medios electrónicos, es difícil que desaparezca del todo; parece que es relativamente sencillo encontrar rastros de información personal que no deberían seguir siendo accesibles o, al menos, no tan fácilmente accesibles; y parece que el titular debe ser consciente de que una vez que su información ha sido tratada y dispersada, se vuelve muy difícil que sea olvidada, porque en realidad olvido equivale en cierta medida a “limpieza”, a “eliminación”.

 

P.D. Agradezco a Isabel Davara por esta charla, que me permitió tener una perspectiva infinita sobre el Derecho al Olvido.

Esta columna va encaminada a conmemorar el Día Internacional de la Protección de Datos Personales (28 de enero).

 

[email protected] | @chazito14

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Salvador Vázquez

Salvador Vázquez

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