Opinión

Niños incómodos, niños orgullosos / Análisis de lo cotidiano

 

A un grupo de cineastas y productores televisivos se les ocurrió que sería una buena idea hacer un video con un grupo de niños actores escenificando la vida cotidiana en la ciudad de México, solo que las únicas escenas que se les ocurrió presentar fueron las de violencia, corrupción, miseria y desorden social. Le titularon “México Futuro”, al final aparecía una niña diciendo “…si este es el futuro de México, no lo queremos…” la reacciones no se hicieron esperar, desde aquellos que se sintieron reflejados e identificados y dijeron que era una magnífica idea, hasta quienes en las cámaras de senadores y diputados exigieron su retiro porque atentaba contra los derechos de los niños y le llamaron el video de los niños incómodos. El caso no paró ahí, de inmediato se hizo el “México Futuro 2” con escenas similares y la oposición respondió haciendo su propio video al que llamó “Niños Orgullosos”, en el cual se presenta la cara bonita del país y de la ciudad capital destacando sus bellezas, logros y la armonía social. ¿Quien de los dos grupos tiene la razón? Seguramente ninguno, porque por encima de las causas que se defienden y exponen, se dejó en el olvido la repercusión emocional que estas actuaciones y mensajes tienen en los niños. Fueron videos realizados por adultos con intención política, tratando de atraer la atención ciudadana mediante el recurso fácil y sensiblero de ver a nuestros hijos preocupados por su futuro. Los niños fueron llevados a actuar sin ser profesionales del arte dramático y puedo suponer que también sin ninguna protección psicológica. ¿Y que tiene de malo? podría preguntar alguien pensando que los chicos se divirtieron participando en el filme y además alguno habrá mostrado talento para la actuación, lo cual podría serle útil más adelante. No podemos olvidar la interminable lista de casos dramáticos de niños actores en el cine de Hollywood que después de una fama instantánea, terminaron fatalmente sumidos en adicciones y conductas antisociales. El cine mexicano no es prolijo en cine infantil, de manera que los actores niños no abundan, aunque sí en las telenovelas. Aquí la historia se repita, unos cuantos lograron seguir en el ambiente del espectáculo con éxito y la mayoría desaparecieron o terminaron fatalmente en la drogadicción y los escándalos. Pero incluso yendo más allá del claro daño que se hace a los muchachitos por intervenir en películas, series o telenovelas de temas adultos, sin el menor cuidado de su repercusión emocional. ¿Qué ocurrirá con aquellos niños que son obligados a actuar en promocionales de partidos políticos, que ellos no conocen y de los que no tienen ni la menor idea? ¿Que sentirán cuando siendo adultos, vean aquellos spots en los que hablaron a favor de un partido de cierto color, del que ahora reniegan o simplemente no apoyan? El fenómeno ya comenzó, un niño huichol Yawi canta el Movimiento Naranja que es un éxito en YouTube y el chiquillo ha comenzado a recibir grandes cantidades de dinero por regalías. ¿Que efecto le producirá? Este es un año de elecciones, ya comenzamos a ser inundados por la propaganda política. Pronto veremos a muchos niños en los espacios mediáticos ¿Quién se ocupará de protegerlos del inevitable daño emocional que les causará?

 

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Héctor Grijalva

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