Opinión

Precandidatos, precarios en salud / Análisis de lo cotidiano

 

No creo que exista una sola persona en el mundo que no haya necesitado en algún momento de su vida la ayuda de un médico. Es por ello que la Salud Pública es una de las más importantes funciones del Estado. Procurar el bienestar físico, mental y espiritual es tarea de los gobiernos a todos los niveles. Por ello me ha sorprendido que en los discursos de los hasta ahora precandidatos a la presidencia de nuestro país, no haya escuchado ni una sola propuesta en materia de atención a la enfermedad. Resulta que los hospitales se construyen de acuerdo con un Programa Nacional de Hospitales, las adicciones son prevenidas por la Comisión Nacional contra las Adicciones y la salud mental está en manos de una Comisión Nacional de Salud Mental; todas ellas dependencias federales. Son también tarea de la Secretaría de Salud a nivel central las campañas permanentes de vacunación, de la prevención del cáncer y de la atención a la obesidad, la diabetes y otras enfermedades consideradas degenerativas. Y no les he escuchado hablar de ello. Tal vez dirán que, si ya están funcionando, para qué mencionarlas. Todos sabemos que aún cuando la Medicina está en constante evolución, también se requiere una persistente actualización y ello implica nuevas leyes, nuevos acuerdos y nuevos presupuestos. Me preocupa sobremanera que a nuestros precandidatos no parezca preocuparles. Pronto tendremos también a nivel estatal candidatos al Senado y a la Cámara de Diputados Federal. Estaré muy atento a escuchar sus ofertas, porque tenemos varios pendientes tales como una mejor legislación sobre la fertilización in vitro, sobre la donación de órganos, sobre las transfusiones y cirugías en caso de personas con objeción por criterios religiosos, sobre el manejo de productos biológicos, sobre el trato a personas con identidad sexual diferente. Contamos con cinco sistemas oficiales de salud que son la Secretaría, el IMSS, el Issste, el Seguro Popular y el Sistema DIF, que requieren de una reglamentación que coordine sus esfuerzos y favorezca la colaboración mutua que de momento es bastante tórpida. Y eso es tarea de legisladores.

Cuando se habla de la mariguana, el debate se diluye en el derecho que tienen los ciudadanos a consumirla, o en la cantidad de gramos que pueden portar, pero se olvidan del verdadero estudio científico que aporte la verdad real sobre sus beneficios o perjuicios. La creación de un programa de análisis químico serio, es tarea de las Cámaras. Se tiene por completo olvidado el apoyo a una de las industrias que más riqueza daría a nuestro país, porque tenemos todos los materiales necesarios, una industria que no consume agua ni produce humos, la industria farmacéutica. Seguimos dependiendo de las costosísimas importaciones, porque no han sido destrabados los mecanismos monopólicos. Estaré muy pendiente de los discursos de los candidatos y si no mencionan el tema salud, como una de sus prioridades, no votaré por ellos. Seguramente mi voto ausente no les inquietará en lo más mínimo y no producirá ni tan siquiera una leve sonrisa de indiferencia, considerando mi negativa como una gota de agua en el océano. Pero, de cualquier manera, señores candidatos, sépanlo de una buena vez, si no consideran a la salud como una propuesta formal y seria en su plataforma ideológica, no tendrán mi voto.

 

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Héctor Grijalva

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