Opinión

Primer concierto de la primera temporada 2018 / Orquesta Sinfónica de Aguascalientes

 

Después de algunas semanas de inactividad de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, como sucede con cada año que termina y con uno nuevo que inicia, este viernes 26 de enero arrancó la primera temporada del año 2018 de nuestra máxima entidad musical con un concierto celebrado en el Teatro Aguascalientes, todavía la casa de nuestra Orquesta Sinfónica. El programa estuvo integrado por obras de tres compositores con lenguajes muy diversos entre sí. Inicialmente la Passacaglia, secreto del viento y las aves del compositor chino, posiblemente el compositor chino más conocido, Tan Dun, esta obra fue programada para celebrar las relaciones diplomáticas entre China y México establecidas hace 45 años, por cierto, la exposición Intermedios, muy recomendable y que podemos disfrutar en la Ex escuela de Cristo y realizada por dos artistas plásticos de este mismo país utilizando la técnica de tinta china, tiene este mismo fin conmemorativo.

Después de la presentación de la obra de Tan Dun, que por cierto, fue estreno en México, continuamos con una obra de repertorio, las Danzas sinfónicas de West side story de Leonard Bernstein, un gran compositor y director de orquesta estadounidense, y todo un símbolo para la Orquesta Filarmónica de Nueva York a la que dirigió por varios años.

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En la segunda parte del concierto disfrutamos de dos obras del compositor impresionista francés Claude Debussy, inicialmente Preludio a la siesta de un fauno, con una destacada participación de Megan Maiorana, principal de la sección de flautas, para terminar el concierto escuchamos La Mer (Tres bocetos sinfónicos para orquesta). El director en este primer concierto fue el titular de nuestra orquesta, el maestro José Areán.

Fue un gran concierto, creo que ya empezamos a percibir en nuestra orquesta la mano del maestro Areán, desde la selección del repertorio, evidentemente cada director tendrá sus tendencias, gustos o preferencias por determinado lenguaje musical, hasta la forma en la que debe sonar una orquesta, las grandes orquestas del mundo tienen esa característica, su sonido las define perfectamente, la Sinfónica de Chicago, por ejemplo, las Filarmónicas de Berlín y Viena la de la Royal Concertgebouw de Ámsterdam, la de la Gewandhaus de Leipzig, la Sinfónica de Londres, la  Staatskapelle de Dresde, las orquestas de Cleveland o Filadelfia, en fin a todas estas grandes orquestas del mundo las define su sonido y para lograr esa identidad se necesita el trabajo de un buen director con ideas claras y saber a qué punto debe llevar a esa orquesta, evidentemente conociendo de sus fortalezas y debilidades.

Este primer concierto no fue uno de esos que buscan la taquilla fácil, el programa no es exactamente un dulcecito fácil de digerir, en absoluto, se trata de un programa difícil, que requiere de toda la atención y concentración de la audiencia, además de un alto nivel de exigencia para el director y la orquesta, no obstante esta situación, y que en el primer concierto de cada temporada solemos encontrar entradas débiles, al punto de que ya casi lo consideramos como normal, claro, indebidamente, en este caso no fue así, el Teatro Aguascalientes registró una muy buena entrada en sus dos niveles, y a mí en lo personal, melómano finalmente, me llena de satisfacción que el público responda incluso cuando se programan obras a las que no se está muy acostumbrado, es decir, si esta entrada se hubiera logrado con música de Mozart, Bach o Beethoven lo podríamos calificar de normal, es el tipo de repertorio que la gente suele frecuentar, pero no es el caso, en esta ocasión la buena entrada fue con música de Tan Dun, primera vez que se toca en México; con Bernstein, que si bien es cierto que no se trata de un desconocido, tampoco es de los que suelen agotar las entradas y Debussy, que aunque su nombre nos resulte muy familiar, su música no es nada fácil de escuchar, mucho menos de ejecutar.

La obra que abrió el concierto, la Passacaglia de Tan Dun requería de la participación del público que previamente descargó en sus celulares un archivo que había que reproducir al inicio de la obra, justo cuando el maestro Areán lo indicara, pero había que hacerlo con cierto orden dividiendo el patio de butacas en tres secciones y cada una debería de participar justo cuando la batuta del director así lo indicara, todo salió bien, salvo un par de distraídos que hicieron sonar sus celulares cuando no les correspondía. Fue un gran ejercicio que posiblemente, y toda proporción guardada, nos puede dar una ligera idea de la disciplina que un atrilista necesita en el escenario.

Desde mi punto de vista este primer concierto llevó a la Sinfónica a lugares de alto riesgo de los que salió muy bien librada, se trata de ese tipo de repertorio que exhibe sin inhibiciones a los intérpretes y estos tienen que responder con solvencia al riesgo al que permanentemente están sometidos, quizás por esa razón me pareció muy tibia la ovación del público cuando terminó La Mer de Claude Debussy, obra con la que se cerró este primer concierto. Los músicos, con su habitual forma de reconocer el trabajo de su director, golpean con los pies el escenario exigiendo la presencia del maestro Areán y darle ellos mismos el reconocimiento que su trabajo merece.

La próxima semana, en el segundo concierto de temporada escucharemos El regreso de Lemminkäinen de Sibelius, El concierto para piano No.2 de Armando Luna y la Sinfonía No.3, otra vez del compositor de Finlandia Jean Sibelius. El solista al piano será Sebastián Espinosa y nos visita el maestro José Luis Castillo como  director huésped. La cita con su majestad la música es el próximo viernes 2 de febrero a las 21:00 hrs. El en Teatro Aguascalientes, por ahí nos veremos si Dios no dispone lo contrario. Hasta entonces.

 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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