Opinión

Vivir ¿es decisión o determinación? / Análisis de lo cotidiano

 

 

Los profesionales de la Salud Mental, nos enfrentamos cada día con una situación filosófica sumamente compleja, que es el Libre Albedrío. La capacidad que tiene el ser humano de tomar una decisión por sí mismo, sin que nadie intervenga y por su única y exclusiva determinación ha sido cuestionado por los grandes filósofos desde los inicios de la historia. Esto es lo que nos pasa, ante nosotros se presenta una persona que nos informa que ya no aguanta más los conflictos de su vida y ha pensado en provocarse la muerte. O no llegando tan lejos, no soporta más los conflictos con su pareja y ha pensado en separarse o divorciarse. Otro caso, un paciente nos cuenta que la vida le resulta aburrida, sosa, sin ningún interés y que una buena solución es meterse una droga como el cristal o el speed que lo hace sentirse eufórico y después muy calmado.

Aquí está el conflicto, el profesional de la salud tiene el compromiso de intervenir para que la persona cambie su decisión. Esto significa convencerlo de que no se suicide, sugerirle opciones para que arregle el conflicto en pareja o evitar que entre en adicción. En ese momento la persona nos dice, ¿por qué?, si es mi decisión, es lo que yo quiero, no tengo que pedirle permiso a nadie o ¿quién me lo va a impedir? ¿El paciente está ejerciendo su libre albedrío? ¿Está ejerciendo un albedrío confundido, equivocado o erróneo? El tema no es fácil. Ha sido cuestionado por Baruch Spinoza, Arthur Schopenhauer, Karl Marx, Friedrich Nietzsche y muchos otros. Spinoza decía “…los hombres se creen libres porque son conscientes de sus deseos, pero son ignorantes de las causas por las que llegan a ese deseo…” Y Schopenhauer que coincidía con él, afirmaba que “…todos creen que son libres, pero se dan cuenta de que su conducta no cambia a pesar de todas las reflexiones y resoluciones. De principio a fin deben soportar su mismo carácter…” Si estuviéramos de acuerdo con estos filósofos nuestro trabajo como psicoterapeutas no tendría ningún sentido. Porque, ¿qué caso tendría tratar de hacer cambiar una decisión destructiva si el paciente finalmente terminará haciendo lo que quiere?

El filósofo budista Thanissaro Bhikkhu aclara que “…el Karma no es un determinismo absoluto, sino que la causalidad y el karma unidos dan al hombre la capacidad ser sensible a las causas, a los hechos decididos y a los resultados provocados…” En la filosofía cristiana San Agustín de Hipona y Santo Tomás de Aquino aceptan la omnisapiencia y omnipresencia de Dios, pero ello no impide que el hombre ejerza su libre albedrío. O sea, Dios te dice haz esto, pero no te obliga por la fuerza a que lo hagas. A su vez El Corán asegura que “…Dios es omnipresente, pero por la voluntad libre que tiene el hombre de aceptar o no sus enseñanzas es por lo que puede ser premiado o castigado…” Y a éstas últimas frases de sabiduría es a las que los psicoterapeutas queremos seguir, a creer firmemente que aún cuando el hombre haya tomado la decisión y crea que es lo mejor que le puede suceder, quitarse la vida, tener una mala relación de pareja, ser violento o probar las drogas, nosotros siempre creeremos que podemos convencerlo de lo contrario. Que no hay determinismo en la salud mental, que siempre pueden optarse por decisiones saludables, armónicas y felices. Vivir y vivir bien es una decisión totalmente posible.

 

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Héctor Grijalva

Héctor Grijalva

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