Opinión

No habrá un #MeToo mexicano, pero deja te explico antes de que te enojes / Bocadillo

Karla Souza, famosa por (o desde) Nosotros los Nobles, denunció haber sido víctima de violación por parte de una figura de autoridad en su trabajo (un director, 12 años atrás). Las declaraciones se dieron en una entrevista con Carmen Aristegui dentro del marco de un serial que buscaba abordar una cobertura tipo #MeToo para el público latino masivo que abarcaría CNN en Español. Sobra decir que a casi una semana de las declaraciones de Souza, sumadas a las de otras famosas como Stephanie Sigman o Sofía Niño de Rivera, ha fracasado el intento de crear una espiral de confesiones y así destruir a las figuras de autoridad que violan, acusan y abusan.

Ojo, no digo que sea culpa de cómo declaró Souza. Entre el andamiaje pobre de las entrevistas con Aristegui y los problemas legales en los que podría meterse la actriz, lo más inteligente fue lo que en realidad pasó: expresó la situación y el que es una realidad el abuso sexual en la industria del entretenimiento mexicana, y un supuesto culpable fue exhibido por un tercero (Televisa), dejando al público las conclusiones. Aquí entra la falla pero de nosotros la audiencia. Dos responsabilidades. Usuarios comunes en redes sociales o en charlas de café, buscando argumentos para descalificar 1) la tardanza de Souza en confesar 2) la falta de un nombre 3) poner a Gustavo Loza como una víctima de la corrección política. La otra responsabilidad va para los medios generalistas que difundieron contenidos que en el mejor de los casos ponen en duda la palabra de una víctima alegada. ¿En este momento cultural importa si Souza hace dos años dijo una burrada en una entrevista? ¿Inspeccionar su IMDB y buscar coincidencias con su supuesto agresor abona? Sobra decir que en los medios gringos, desde los más vainilla hasta los más progres, las respuestas han sido más empáticas y humanas. “Shame on you”, El Universal.

Digo que el andamiaje de la entrevista con Aristegui es pobre porque este intento half-assed no se compara en nada a los textos investigados, reporteados, protegidos legalmente y fact checkeados del New Yorker y New York Times con los que empezó el #MeToo. Investigaciones de al menos meses y un trabajo de años con sus fuentes. Publicadas como debe ser: de manera escrita. Una entrevista de 20 minutos en un canal históricamente sin grandes presupuestos (en su versión latina) y cuyo mayor periodismo sería mandar un mensaje de texto a Ricardo Rocha para que diga su versión sobre el alegado acoso a Sofía Niño de Rivera. Por supuesto, lo negó.

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Así no se puede llegar a un momento cultural donde todas las actrices abusadas de Televisa, Azteca y el cine confiesen contra los agresores. Con el linchamiento a Souza, que tiene coordinación de trolls como si fuera target político, ¿alguna otra famosa querrá arriesgarse a confesar?

Y eso a nivel mandar un tuit o dar una declaración al aire. Porque, insisto, ¿dónde están las grandes piezas periodísticas al respecto? ¿O en México los medios con el presupuesto para hacerlo siempre tienen que estar conectados con un indeseable?

 

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Francisco Trejo Corona

Francisco Trejo Corona

Todas-las-cosas-digital en La Jornada Aguascalientes. Editor de /AUTONOMÍA. || @masterq en Twitter

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