Opinión

Hungría y el Reino Unido en el tercer concierto de temporada / Orquesta Sinfónica De Aguascalientes

 

Un  programa dividido en dos partes perfectamente definidas, en la primera parte del tercer concierto de la primera temporada 2018 de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes escuchamos un repertorio húngaro, no el tradicional, posiblemente, si hablamos de compositores húngaros lo primero que se nos viene a la mente sea Franz Liszt y Bela Bartók, a quien por cierto, el maestro López Reynoso, huésped para este concierto, dirigió la semana pasada con la Ofunam, el sublime Concierto para piano No.2, en este caso lo que escuchamos fue para iniciar las Danzas de Galanta de Zoltán Dodály y los Minutos Sinfónicos de Ernó Dohnányi.

En esta primera parte del tercer concierto encontramos hilos conductores muy interesantes y no sólo la obvia nacionalidad de ambos compositores. Las dos obras que escuchamos están relacionadas con la Sociedad Filarmónica de Conciertos de Budapest, en ambos casos encontramos una gran riqueza de la música tradicional húngara, además de que las dos obras son consecuencia de un romanticismo tardío que impregnó deliciosamente las dos partituras, y finalmente, son dos composiciones de la primera mitad del siglo XX. Obras de robusta y vigorosa orquestación y en ambos casos dignificadas por una soberbia ejecución del maestro Iván López Reynoso como director huésped de este tercer concierto de temporada.

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Si recuerdas, yo creo que sí, el maestro Iván López Reynoso dirigió como interino la tercera temporada del año 2017, sólo fueron un par de meses, pero incluso en tan breve tiempo, me parece que dejó su huella y su estilo en la OSA, es un gran director, a pesar de su juventud, y digo a pesar, no porque ser joven sea un impedimento para serlo, sino porque el trabajo de un director de orquesta se mide, en muchos sentidos, por sus años de experiencia él sólo tiene 28 años y estoy seguro que su techo todavía es muy alto, es decir, con toda seguridad habrá de crecer mucho más y no sé hasta dónde pueda llevar sus facultades con la batuta, pero no tengo la menor duda de que es un serio prospecto para trascender y alcanzar la inmortalidad en este difícil, complicado, exigente, competido, y a veces, tan ingrato mundo de la dirección orquestal.

En la segunda parte del concierto disfrutamos de una de las grandes gemas de la música sinfónica, las Variaciones Enigma del compositor británico Sir Edward Elgar, posiblemente su obra orquestal más importante, además de su célebre Concierto para violoncello, y lo digo sin ánimos de menospreciar su Obertura de Concierto Froissart o sus marchas de Pompa y Circunstancia correspondientes al Op. 39.

El maestro López Reynoso no tuvo muchos problemas para convencer a los músicos de la Sinfónica de su propuesta al interpretar este repertorio tan distante entre sí, me refiero a la primera y segunda parte, y no obstante esas enormes distancias marcadas por lenguajes musicales tan extremos, hizo una interpretación soberbia de cada una de las partituras que le fueron encomendadas. Su batuta tiene autoridad, no esa autoridad que surge de los gritos y amenazas, sino del más profundo conocimiento y dominio absoluto del repertorio que se tiene en el atril.

El público asistente, que otra vez fue numeroso, sobre todo si consideramos lo poco taquillero del programa, pero eso sí, muy demandante para los intérpretes y de una belleza incuestionable, hizo regresar al maestro López Reynoso al escenario un par de veces, la tercera corrió por cuenta de la Sinfónica que no dejó de reconocer su soberbio trabajo. Creo que es la única ocasión que los músicos no obedecen una indicación del director, cuando terminó el concierto y ellos permanecen sentados aun cuando el director les solicita que se pongan de pie como una muestra de reconocimiento al trabajo realizado con la batuta, como dejando que todos los aplausos, incluso los de ellos, los integrantes de la orquesta, se los lleve el director. La verdad fue un gran concierto, las obras programadas fueron tratadas dignamente y con todo el decoro que estas obras de arte merecen.

Para la próxima semana, en el cuarto concierto de temporada, tendremos la presencia del violoncelista Ildefonso Cedillo con un programa compuesto por dos obras para este instrumento, inicialmente con el Kol Nidrei de Max Bruch, y después, de Ernesto Blcoh Schelomo. Después del intermedio escucharemos, de acuerdo a lo programado, la Sinfonía No.4, Op. 90 Italiana de Felix Mendelssohn Bratholdy, se trata de una de las grandes sinfonías del romanticismo musical. La primera parte del concierto, de características concertantes siendo el cello el gran protagonista y con dos compositores de la transición del siglo XIX al XX, y después, el más intenso romanticismo con Mendelssohn. El director para este cuarto programa será nuestro titular, el maestro José Areán. Nos vemos el próximo viernes 16 de febrero a las 21:00 hrs. en el Teatro Aguascalientes, todavía la casa de nuestra orquesta sinfónica. Hasta entonces si Dios no dispone lo contrario.

 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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