Sociedad y Justicia

La pobreza no desaparecerá mientras el consumo siga siendo prioridad en el modelo económico

  • Para un mundo con menos pobreza tiene que darse un cambio hacia una economía de la distribución, la cual significaría un rompimiento radical con los valores que rigen nuestra civilización

 

Pensar una economía de la distribución exige una nueva forma de relacionarnos con la ciencia y la tecnología, dejando a un lado la búsqueda de la innovación por la innovación misma orientada a impulsar el consumo

Como lo muestra la última edición del Global Wealth Report del Credit Suisse Research Institute (CSRI, por sus siglas en inglés), publicado en noviembre de 2017, la riqueza global total ahora ha alcanzado los 280 millones de millones de dólares y es un 27 por ciento más alta que hace una década en el inicio de la crisis financiera. Inclusive, según el informe, la riqueza global debería seguir creciendo a un ritmo similar al de la última media década y se espera que alcance los 341 millones de millones de dólares para el año 2022.

___


___

En los últimos doce meses, la riqueza global total creció un 6.4 por ciento. Es el ritmo más rápido de creación de riqueza desde 2012; además, como la riqueza aumentó más rápido que la población, la riqueza promedio mundial por adulto alcanzó un nuevo récord de 4 mil 700 dólares por mes, es decir, cerca de 88 mil pesos mensuales. Los indicadores lo que evidencian es que claramente vivimos en una sociedad que produce una cantidad enorme de riqueza, sin embargo, la pobreza continua en aumento y muchas personas se encuentran en la pobreza extrema.

“Lo que hacen evidente estas cifras es que la pobreza no se soluciona con la maximización de la producción, el problema de la pobreza es un problema de distribución; pero la mala noticia es que para una economía que busca la maximización de la producción la distorsión en la distribución es necesaria.

“Para maximizar la producción es necesario que el capital optimice sus rendimientos y el proceso de optimización de los rendimientos del capital se da por eficiencias productivas, lo que no es otra cosa que la maximización de la explotación de los recursos naturales y de la mano de obra. Es decir, la falta de distribución de la riqueza no es sino la otra cara de la moneda de la maximización de la producción”, expuso el maestro Emmanuel Salazar, subdirector global de inversiones Cinepolis, en el panel: ¿Cómo construir alianzas virtuosas entre ciencia y tecnología, políticas públicas, empresas privadas, y comunidades desfavorecidas?

Ante la problemática expuesta por el también profesor del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, propuso dos vertientes:

“Seguir haciendo lo que hemos hecho, tratar de maximizar la producción mundial y eventualmente esperar que los menos beneficiados tengan acceso a esa riqueza generada. Si ese queremos que sea el camino entonces tendremos que esperar varios siglos para tratar de erradicar la pobreza en el mundo.

“Lo que se tiene que hacer, tiene que ir orientado a crear una nueva economía, una economía de la distribución, no una economía del consumo y de la producción. Ese cambio es paradigmático y poco se ha reflexionado al respecto, construir una economía de la distribución representa el reto más importante de nuestra generación, es un reto urgente y revolucionario porque aunque no nos demos cuenta, hacer eso significaría un rompimiento radical con los valores que rigen nuestra civilización occidental”, explicó el maestro Emmanuel Salazar.

El subdirector global de inversiones de Cinepolis dejó una reflexión ante el público asistente: “Este cambio de economía exige enfocar nuestros esfuerzos sociales en producir menos pero con mayor calidad; producir bienes durables, no desechables, cuyo valor se elimina constantemente con el artificio de la moda; exige pues una economía orientada a la calidad, no al derroche. Pensar una economía de la distribución exige una nueva forma de relacionarnos con la ciencia y la tecnología, dejando a un lado la búsqueda de la innovación por la innovación misma para impulsar el consumo; exige reflexionar sobre la forma en que las nuevas tecnologías se acoplan a los procesos productivos, es decir, al ritmo de trabajo, al grado de libertad de los trabajadores y a la relación del capital con el trabajo”.

 

 

Con información del Foro Consultivo Científico y Tecnológico

The Author

Redacción

Redacción

No Comment

¡Participa!