Opinión

Si molesto, me quedo.  Reflexiones sobre La Jornada Aguascalientes y la libertad de expresión / El Foro

A lo largo de las últimas semanas, en redes sociales y en diversas conversaciones con personas de la vida pública de mi estado, he leído y escuchado diversos comentarios con relación a la línea editorial del periódico que se encuentra leyendo en estos momentos. “La Jornada Aguascalientes es propaganda de Jorge Álvarez Máynez (Diputado Federal por Movimiento Ciudadano y director de este periódico)”, “La Jornada Aguascalientes opera para Lorena Martinez, no la tocan”, “La Jornada Aguascalientes va a ser el periódico oficial del Frente Ciudadano por México”. Si bien es cierto existe una frase que reza “explicación no pedida, culpa manifiesta”, considero importante contrastar esas opiniones con mi experiencia personal como colaborador de este medio.

Reflexiono, antes que otra cosa, sobre la libertad de expresión. La libertad de expresión, como cualquier otro derecho, es una figura que cuenta con un lado cóncavo y un convexo, es decir, de la magnitud del derecho es el tamaño de la responsabilidad que conlleva sostener lo que, en ejercicio de la libertad de expresión, se dice y se escribe.

Reflexiono además, sobre el concepto de censura. Censura por definición significa: acción de examinar una obra destinada al público, suprimiendo o modificando la parte que no se ajusta a determinados planteamientos políticos, morales y religiosos.  No creo ser reduccionista al dejar como referencia esta definición, servirá para los efectos de la presente columna.

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Reflexiono por último, el significado de la palabra propaganda en su connotación de propaganda política. La propaganda se hace consistir en el lanzamiento de una serie de mensajes que busca influir en el sistema de valores y creencias de una persona a efecto de lograr una respuesta por parte de los sujetos afectados: que crean o no crean algo, que voten por tal o cual candidato o partido político.

Medianamente construidos los conceptos anteriores, puedo responder desde mi experiencia las siguientes preguntas, una a la vez:

¿La Jornada Aguascalientes “da linea” a sus colaboradores?

Rotundamente no. Ha pasado más de un año desde que este diario me dio la oportunidad de escribir de manera libre la opinión más objetiva que ofrezco respecto de diversos temas de la vida pública nacional, sin recibir un solo peso y sin tener que pagar por este espacio. Lo único que se me ha pedido a cambio es objetividad, argumentos, ideas. Si el lector me pregunta si alguna vez he recibido una llamada de la redacción de este diario para escribir sobre determinado tema, la respuesta es no. Nunca. De hecho si eso hubiera sucedido alguna vez, usted no estaría leyendo esta columna.

¿La Jornada Aguascalientes censura a sus colaboradores?

Diré nuevamente que no. En mi experiencia como colaborador de este diario he escrito tanto sobre cosas positivas como el triunfo de las estudiantes de Cosío que fueron premiadas por la NASA y sobre cosas negativas como el hecho de que un grupo numeroso de personas saliera a marchar a las calles para negarle derechos civiles a personas cuyo único pecado es tener preferencias sexuales distintas a la mayoría. He escrito columnas que homenajean, pero también columnas que incomodan, al grado de recibir amenazas o recomendaciones de diversos personajes porque lo que aquí se ha escrito ha afectado los intereses presentes o futuros de algunos. Pero nunca la redacción de este diario ha quitado una palabra, una sola coma de lo que el que escribe piensa y opina.

¿La Jornada Aguascalientes es propaganda de un partido o candidato?

Definitivamente no. En este medio de comunicación he tenido oportunidad de escribir desde la imparcialidad. Aquí se habla bien del PAN y se habla mal del PAN. Se habla bien del PRI y se habla mal del PRI. Aquí se puede hablar mal de Movimiento Ciudadano y bien de Movimiento Ciudadano. Se critica a Morena y se reconoce a Morena. Pero no todos tienen la madurez de aceptar la libertad de expresión. Caen en el vicio de mi generación (los millennials) de asumir la postura cómoda en la que si algo me ofende, mejor que no exista.

En otras palabras, en este periódico se dice la verdad, la que dice el dicho popular que “no peca, pero incomoda”. Si en este periódico se hace sátira o crítica de la corrupción del PRI, sus militantes se ofenden y dicen que este es un periódico chairo que apoya a Andrés Manuel. Si en este medio se critica a Andrés Manuel, su soberbia, sus errores, su partido hecho de cascajo, se dice que somos un medio financiado por la mafia del poder, que representamos al neopanismo a través de Jorge Álvarez Máynez y Movimiento Ciudadano. Si usted es militante o simpatizante de un partido político y le molesta que señalemos los actos de corrupción de su partido, de hecho estamos haciendo lo correcto.

¿La Jornada Aguascalientes respeta el ejercicio de la libertad de expresión?

Desde luego que sí. Digo más: en este diario y en particular en esta columna se asume la responsabilidad que implica la libertad de expresión: hablar con objetividad e imparcialidad.

Si José Antonio Meade es un candidato que tiene momentos de lucidez, se dice sin miedo. Si tiene detrás al partido político más corrupto de este país, también se dice y no pasa nada. Si Ricardo Anaya es un candidato gris que no ha sorprendido y que se encuentra lejos de alcanzar en presencia a Andrés Manuel, se dice y no pasa nada.  Si Andrés Manuel López Obrador pasó de ser el político que representaba la honestidad valiente a ser un recolector de cascajo, reclutador de una nueva mafia del poder, se dice y no pasa nada. En este periódico uno puede incluso hablar de mal de Jorge Álvarez Máynez, su dueño, y no pasa nada. Se puede decir que paso de decir que pasó de ser priista a decir que Andrés Manuel López Obrador era “el líder moral más importante de este país” para luego decir que Ricardo Anaya es la joven promesa de la política mexicana que va a cambiar el país. Se dice y no pasa nada, puedo garantizarle que podrá leerme el siguiente sábado en este espacio.

En otras palabras, este periódico no es propaganda. Lo que usted lee aquí no responde a los intereses de nadie. Se respeta la objetividad, la crítica, la libertad de expresión. Aunque a usted no le guste que aquí a veces no hablemos bien de su partido, se va a decir. Y no pasa nada.

 

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José Luis Álvarez Sánchez

José Luis Álvarez Sánchez

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