Opinión

Principio de incertidumbre / Debate electoral

 

La democracia funciona bajo principios muy básicos, basta que por lo menos dos personas se ubiquen en el mismo lapso de espacio y tiempo, y ante una decisión por tomar, ésta sea con fundamento en el diálogo, y en todo caso, sujeta a algunas condiciones, para que por virtud de la expresión de la voluntad de la mayoría permita que se tome dicha decisión.

Ello no quiere decir que el procedimiento sea infalible y la decisión tomada sea la mejor. Pero está visto que la humanidad ha encontrado en el uso de estos mecanismos de diálogo o de votación, la manera más eficaz y eficiente, sin que esté involucrada la violencia, de obtener resultados decisorios.

___


___

A este concepto se añade el de representación cuando la sociedad es numerosa y se requiere de una estructura esbelta para el gobierno. Ante la imposibilidad de preguntarle a cada uno de los miembros del grupo su parecer, lo que se hace es nombrar, de entre la generalidad, a uno de ellos que lleve las inquietudes al lugar en donde deben ser discutidos (cámara o congreso) y convenza a la mayoría de los propios representantes, de las bondades del argumento.

Volviendo a los principios en que se sustenta la democracia, debemos acotar un par más, el primero es la igualdad: vale lo mismo un voto que otro no importa quién lo haya emitido. Por el principio de secrecía ni siquiera sabremos quién votó por cuál. Bástenos saber que hay mecanismos que permiten saber que una persona tiene derecho a votar por tener ciertas calidades (nacionalidad, temporalidad, domicilio), proporcionarle un medio de votación y sólo uno (por ejemplo la boleta) y haber acuñado un procedimiento para la recepción y cómputo de los votos.

A partir de esos elementos, el más importante principio que debemos observar en el ejercicio de la democracia electiva es el principio de incertidumbre, es decir, pase lo que pase no podemos anticipar con certeza el resultado que dé por vencedora a una parte o perdedora a otra opción.

Aclaro, el principio de certeza sobre el que se basa el proceso electoral no se ve comprometido por el principio de incertidumbre. Aquel significa que todos los procedimientos y, por ende, la actuación de las autoridades, están dotados de la certeza que permite anticipar cuál será el siguiente evento en esa sucesión que conocemos técnicamente como proceso electoral. Este significa que no podemos predecir con absoluta certeza lo que sucederá el día de la jornada electoral.

Quien dé triunfos por anticipado o derrotas de antemano se encuentra en un error, porque aún nos queda el elemento clave que es la voluntad del elector. Y de esa no se está seguro sino hasta el momento de la votación. Podrá haber ejercicios estadísticos que traten (algunos con mediano éxito) predecir el comportamiento del votante en una elección determinada, tratando de analizar factores ambientales, y sin embargo, han olvidado este principio que implica el desconocimiento total y absoluto del futuro, bajo cualquier condición humana.

Ha sido frecuente la necesidad de conocer lo que va a suceder. La necesidad de anticipar los resultados que permitan la toma de decisiones en consecuencia. Esto no es nuevo, desde oráculos hasta adivinos han desfilado desde las más antiguas civilizaciones tratando de encontrar un atajo que permitiera ver el final del camino aún antes de cruzar la meta. En los procesos electorales no ha sido la excepción, desde las encuestas en las campañas (y mucho antes de que comiencen), hasta las exit polls o encuestas a boca de urna, y los oficiales conteos rápidos y programas de resultados preliminares.

De ahí el revuelo causado en últimas fechas por el mecanismo en que las autoridades administrativas electorales pretendían, mediante una serie de pasos prácticos, obtener información preliminar de calidad para ser proporcionada el mismo día de la Jornada Electoral, con la precisión suficiente como para poder anticipar un resultado fehaciente al oficial. Sin embargo la autoridad jurisdiccional determinó que dicho mecanismo había sido realizado por el INE excediendo las facultades legales que le han sido otorgadas.

A reserva de profundizar en los aspectos técnicos en futuras colaboraciones, la reflexión que impera es manifestar enfáticamente a la ciudadanía un par de conclusiones que se desprenden de lo aquí expuesto: en primer lugar, las reglas del juego están establecidas y los jugadores lo saben por lo que no hay preferencias para alguno; en segundo término nadie, ni la encuestadora con más prestigio y mejor tecnología de levantamiento y análisis de la información, puede predecir con certeza el resultado de cualquier elección, porque priva el principio de incertidumbre ante la voluntad del elector; por último, cualquier programa el día de la jornada, ya sea el PREP o algún conteo rápido, son ejercicios pulcros, pero no definitivos.

En fin que, una vez ejercido el derecho de votar, lo que nos resta es esperar al miércoles siguiente al día de la Jornada para conocer los resultados oficiales de la votación. La autoridad tratará de brindar la mayor certidumbre posible, y será tarea de los ciudadanos no difundir noticias falsas o rumores, de esos que poco a poco minan nuestro sistema que trata cada día de volverse más sólido.

 

/LanderosIEE | @LanderosIEE

The Author

Luis Fernando Landeros

Luis Fernando Landeros

No Comment

¡Participa!