Opinión

Rumbo al colapso vehicular / Punto crítico

 

A problemas dramáticos habría que tomar soluciones drásticas, sin embargo, parece que tendría que presentarse una catástrofe para que nuestros gobernantes actuaran en consecuencia. En la práctica sucede todo lo contrario especialmente cuando se trastoca los intereses políticos, o de las empresas, o del que tenga poder… los simples mortales estamos en el último lugar de las prioridades de nuestras autoridades.

En varias de las principales ciudades de la República Mexicana, en la que se incluye a Aguascalientes, el crecimiento en el número de automotores que transitan por las calles ha rebasado las alternativas de circulación, trayendo graves problemas de contaminación ambiental y de salud, pero también de los que derivan en pérdidas económicas por el tiempo que las personas pierden en sus traslados.

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Nuestra entidad se ubica en quinto lugar en el ámbito nacional de hogares que disponen de al menos un automóvil o camioneta. Los datos más recientes de la Encuesta Intercensal de Inegi revelan que 6 de cada 10 hogares (58 por ciento) tienen mínimo un vehículo.

Esta misma base de datos registró en 2014 un total de 488 mil 484 automóviles en Aguascalientes, 15.7 por ciento más que en 2009. Si el ritmo de crecimiento siguiera esta misma línea, hoy habría en la entidad 517 mil 793 coches, el equivalente a una cuarta parte del total de la población en el estado (1’312,544 habitantes).

A estas cifras habrá que agregar las de los automotores que simplemente van de paso, y las de los que se quedan aquí por algunos días. La dimensión que está alcanzando esta problemática es preocupante y, sin embargo, no se vislumbra algún proyecto que desmotive el uso de este tipo de unidades.

Todo lo contrario, los gobiernos están llevando a cabo obras de infraestructura que promueven sí un mejor flujo vehicular, pero que a la larga no serán suficientes si no se controla este crecimiento que ha llevado a las grandes metrópolis a tomar cartas de forma radical.

Es el caso de las medidas que está tomando por ejemplo el gobierno de Singapur. Las autoridades de aquella nación temen que haya un colapso de tráfico en su ciudad y por eso, desde hoy los ciudadanos ya no podrán comprarse más autos.

De esta forma, esperan animar a los millones de habitantes de la metrópoli a utilizar medios de transporte alternativos. En el futuro, las personas sólo podrán comprar un nuevo vehículo siempre y cuando de forma anticipada el comprador se deshiciera del viejo y además, tendrá que adquirir un permiso especial cuyo precio será fijado cada mes en una subasta. Actualmente el precio se sitúa aproximadamente en los 53 mil 700 dólares de Singapur (750 mil 820 pesos).

Actualmente en Singapur hay unos 575 mil automóviles privados para 5.6 millones de habitantes. En comparación con otros países, la proporción es relativamente baja, pero la ciudad-Estado tiene muy poco espacio.

Y vamos más allá. En la Unión Europea están actuando con mano dura. Países como Reino Unido, la República Checa, Alemania, España, Francia, Italia, Hungría, Rumania y Eslovaquia tienen diez días para tomar medidas más duras para disminuir las emisiones contaminantes y evitar ir a los tribunales por incumplir la normativa en esta materia.

¿Y aquí, cuándo? Ni siquiera ha podido implementarse el programa “Hoy no circula”, mucho menos esperamos una regulación efectiva de los concesionarios del transporte público, o el ejercicio de recursos en otros medios como el metro, que aseguran los que saben, traería más beneficios que complicaciones.

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Leticia Medina

Leticia Medina

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